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Csukasi en la Rural del Prado: "Firmamos acuerdo Mercosur-UE, pero es el principio, a no dormirnos en los laureles"

La subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores pidió "respaldo científico" para combatir los relatos

Nicolás Lussich, Valeria Csukasi y Miguel Sierra en Rural del Prado 2026.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, llamó a defender los mercados ya conquistados y a descubrir nuevos beneficiarios del acuerdo con la Unión Europea. Destacó a la pesca como "el invitado de valor" y reclamó respaldo científico para contrarrestar el relato contra la producción uruguaya.

"Firmamos el acuerdo Mercosur-Unión Europea, lo logramos. No sin trauma, pero lo superamos", comenzó diciendo la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, en una jornada organizada por INIA en el Multiespacio de la Expo Rural del Prado, para advertir enseguida cuál sería, a su juicio, el mayor error posible: "dormirnos en los laureles", pensar que la historia con Europa terminó después de haber cerrado, firmado y puesto en vigor el acuerdo el pasado 1 de mayo.

Csukasi reconoció que los resultados ya empiezan a verse, con sectores que se benefician por la reducción de aranceles a medida que el comercio mejora. A los rubros que se habían mencionado antes en el panel sumó uno que, dijo, es el invitado de mayor valor en todo esto la pesca. Se trata de un sector "muy afectado" en Uruguay, que hasta 2014 supo tener un mercado importante en Europa y que, al perder el Sistema Generalizado de Preferencias, quedó afuera. "Con este acuerdo vuelve a tener una potencialidad de exportación muy grande", señaló.

A partir de ahí, planteó dos desafíos. El primero es asegurar que los sectores con presencia pasada o presente la mantengan y la refuercen. Y advirtió que no es un tema menor: "El mercado europeo es un gran especialista en generar trabas", sentenció. Lo dijo desde la experiencia. "Lo digo abiertamente porque me encanta decirlo: he sufrido demasiados años torturas europeas en este sentido", ironizó, entre guiños a "los amigos europeos" presentes en la sala. Europa, explicó, no es un mercado sencillo, pero también es un mercado muy trabajado y sostenido por la seguridad y el profesionalismo con que maneja la producción y las exportaciones nuestro país.

Como ejemplo de esa fragilidad, recordó que Brasil quedó afuera del mercado europeo de proteínas animales desde este mes por discusiones, y anticipó que podrían venir nuevas exigencias normativas europeas capaces de generar dificultades "en el vecindario", aunque no necesariamente para Uruguay. "Lo que parece tan seguro, lo que parece un comercio de décadas, también puede desaparecer en un segundo por una decisión mal tomada, por una falta de investigación, de progreso o de aplicación de determinados requisitos", alertó. Por eso, sostuvo, la primera línea de trabajo es clara: "Lo que existe lo tenemos que mantener", y para eso resulta esencial adaptarse a la norma europea y estar preparados para acompañar su evolución.

En ese punto, Csukasi introdujo lo que consideró una tarea central: la defensa de la producción uruguaya. Recordó que 25 años de negociación instalaron en parte de la sociedad europea el temor de que el acuerdo venía a destruir sus sectores productivos, en particular la ganadería. "Lo que no podemos permitir nunca es que se instale en la cabeza de los consumidores del otro lado que la producción uruguaya entra en esa categoría de producción que contamina el medio ambiente, que no respeta las normas laborales, que no respeta las normas más básicas", afirmó. Y ahí asignó un rol decisivo a la investigación: contrarrestar el relato con datos. "Es importante que se empiece a instalar desde el dato, desde la ciencia, desde la investigación", dijo, en alusión a la institucionalidad científica presente en la jornada. Miguel Sierra, presidente de INIA, ratificó luego este punto en su intervención.

El segundo desafío que marcó fue el de mirar el acuerdo con otra cabeza. Se trata, dijo, de un acuerdo "viejo en muchos sentidos": varios de sus textos se cerraron entre 2013, 2014 y 2016, cuando el mundo era completamente distinto y se negociaba pensando en los grandes sectores de producción y exportación del bloque. Pero ahora, ya en vigor, "lo que nos ofrece es la oportunidad de descubrir a quién más puede beneficiar". La sorpresa del primer embarque de pesca, ejemplificó, obliga a seguir mirando qué pasa con la fruta, con el arroz y con otros rubros que hasta ahora no se pensaban como protagonistas.

Cambios. El presidente de ARU Rafael Ferber, comentó al inicio de la actividad que cuando este acuerdo se empezó a negociar, la Unión Europea representaba el 23% de la economía mundial, hoy es el 16%; Estados Unidos era un 28% y hoy es el 23,5% y mientras tanto creció China, que pasó de un 6% a un 19%.

"El centro de gravedad de la economía mundial se va desplazando y eso lo tenemos que entender", comentó Ferber.

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