Entrevista

Guillermo Villa: “El productor uruguayo responde”

Es productor ganadero y agrícola en Flores y delegado de la Federación Rural en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) desde julio de 2010. Denunció que “desde el sector primario el productor está sufriendo problemas serios de competitividad de precios y de costos”. Asegura que los altos aranceles que pagan las carnes uruguayas en el mundo termina absorbiéndolos el productor. “Los precios y sobre costos se trasladan hacia el eslabón más vulnerable que es el productor y dentro de ellos, a los criadores, que no tiene forma de trasladarlo a ningún lado y lo absorbe como precio”.

 

Pablo Antúnez.

-¿Cuáles son los desafíos que tiene por delante la ganadería uruguaya?
-El principal es ser competitivo. Uruguay y su ganadería, a lo largo de los últimos 30 años, se convirtió en un país netamente exportador, estamos exportando por encima del 70% de lo producido y no estamos solos en el mundo. Competimos permanentemente con nuestros vecinos, Brasil y Paraguay, pero sobre todo con Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda que son los principales exportadores del mundo. Uruguay perdió mucha competitividad en costos de producción. Desde el sector primario, el productor, está teniendo problemas serios de competitividad de precios y de costos. Se está perdiendo calidad de la mano de obra y ni qué hablar cuando se analiza el costo industrial. Uruguay se convirtió en un país muy caro.

-¿Qué otros problemas hay que sumar?
-Los aranceles que pagan nuestros productos en el mundo. Es un problema sobre el que el gobierno está trabajando. Pero nuestros principales competidores tienen acuerdos de libre comercio o acuerdos arancelarios con la mayoría de los compradores de carne del mundo (Corea, Japón, Estados Unidos y otros) y en el corto plazo, esos acuerdos nos van a dejar con diferencias arancelarias importantes con nuestros competidores. Toda esa ineficiencia se convierte en precio que afecta al productor.

-¿Por qué?
-Lo que pagamos en aranceles pasa a ser un costo y todo eso termina haciendo perder competitividad y hace que el productor primario esté muy comprometido. En todas las cadenas, la tendencia es trasladar los precios y sobrecostos hacia el eslabón más vulnerable que es el productor y dentro de ellos los criadores, que no tiene forma de trasladarlo a ningún lado y lo absorbe como precio.

-¿Por qué la necesidad de mantener una exportación de ganado en pie abierta y fluida?
-La exportación en pie es la única válvula de escape que tiene el sector primario para cuando los precios a través del proceso industrial no le dan, poder mejorar su competitividad y de esa forma sobrevivir.

-¿Cómo está influyendo esta herramienta sobre toda la cadena ganadera?
-Está influyendo muy positivamente. El principal cliente de Uruguay para el ganado en pie (Turquía) tuvo una devaluación fuerte y eso está afectando los negocios y los precios que se le están ofreciendo al productor. Es un momento coyunturalmente malo. Pero mirando los últimos 10 años, donde la exportación de ganado en pie fue muy activa, generó un valor estable para el ternero y eso hizo que los criadores pudieran planificar sus actividades. Vemos que se están exportando por encima de los 400.000 terneros, con una faena de bovinos alta y las existencias de bovinos tuvieron una caída leve.

-¿Y a nivel de las categorías de ganado de reposición?
-Una exportación en pie activa, logró estabilizar todos y generó una competencia con la industria frigorífica que se está viendo en los precios. Vivimos momentos de valores bastante buenos para el productor, la industria tuvo que competir por los ganados y la única forma es pagando mejor. Ese mejor precio se traslada dentro de la cadena y los invernadores le pueden pagar mejor el precio de los terneros a los criadores. La exportación en pie transparentó los precios de la cadena cárnica y esperemos que esta situación coyuntural se revierta y siga activa para adelante.

-La tasa de procreos viene estabilizada alrededor del 64%. ¿Qué hace falta para producir más terneros?
-Hay muchos productores que han mejorado mucho sus números. Cambió la estructura del stock ganadero, se entoran las vaquillonas a menor edad y se aumenta la cantidad de vacas de cría en el rodeo. En la medida que el productor tenga incentivos de precios, siempre responde. En Uruguay hay mucha tecnología probada que no es usada por muchos productores por un tema de costos. En la medida que los números den, esa tecnología se irá adoptando y mejorarán los índices productivos.

-¿Cómo ve el futuro de las carnes uruguayas en el mundo? ¿Cuáles son los desafíos?
-Preocupan los movimientos crecientes detractores de la carne, algunos amparándose en el bienestar animal y el desarrollo de carnes sintéticas a partir de proteínas vegetales. Hay gente que se ha dedicado a generar un marketing malo para la carne, amparándose en la salud del consumidor, por más que se ha demostrado que no es así. El gran desafío que tienen todos los países productores de carne es difundir y comunicar lo importante que es la carne en la alimentación humana. INAC tiene un proyecto sobre la importancia del hierro y el aporte que hace la carne, en las etapas jóvenes de los niños para desarrollar su intelecto.

-¿Cómo están los precios de la carne uruguaya exportada en lo que va de 2018?
-Han ido subiendo. Toda la carne que vendió Uruguay está con 6% más de valor que la que se vendió en el mismo período de 2017. Es importante que el precio que estamos recibiendo haya ido subiendo, despacio pero subiendo al fin. No olvidemos que la mayoría de la carne que Uruguay vende es para industrializar y es importante, que la mayoría de nuestra producción esté recibiendo un aumento de precios, lento pero sostenido del mercado externo.

-¿Qué aporte espera hará la puesta en marcha de los scaners para la tipificación automática de las carcasas durante el proceso de faena?
-Esa tecnología define la conformación y la tipificación de la carcasa y ambas cosas hacen a la calidad. Un decreto promulgado por INAC hace muchos años, definió que esa tipificación la hacía una persona que en principio era del MGAP y ahora, en la mayoría de los casos, lo hace personal de la industria. Los scaners hacen que, en base a información de fotografías que tienen almacenadas de muchos animales tipificados por técnicos capacitados, asocien la información que reciben con sus archivos históricos y eso aporta subjetividad al proceso. En base a eso, luego, lo que define es la conformación.
El scaner nos aportará información subjetiva y a partir de ella, el productor podrá trabajar más para mejorar la calidad de la carne que producen sus animales.

—¿Cómo espera que incida sobre el productor la reapertura de Japón para la carne bovina desosada y madurada? ¿Puede pasar que sea como Corea del Sur que está abierto y se exporta poco?

—Puede pasar algo parecido. El problema es que esos países están muy lejos. Donde podemos valorizar producto es en carne fresca, producto que tiene una vida útil no muy larga. Tenemos viajes largos para llegar esos países y tenemos una competencia muy grande con Australia, que es su proveedor natural.

Con Japón también hay que trabajar en la rebaja del arancel de 40%. Australia tiene un Tratado de Libre Comercio que está en marcha y si bien está pagando aranceles altos, ya están bajando y en pocos años estará en cero. No es tan fácil.

—El mercado nipón consume carne bovina con un tener de grasa bastante alto. ¿Considera que puede ser un sustituto para cortes que entran en la cuota 481 si que este cupo se complica más?

-Comen carne muy gorda, procedentes de ganados terminados a corral durante mucho tiempo, muy pesados. Eso puede generar la posibilidad de activar los corrales de Uruguay, que hoy sólo tienen una boca de salida que es la cuota 481. Pero para que Uruguay sea competitivo con ese tipo de carne, hay que mejorar todo lo que son los costos de la estructura de nuestro país.

Personalmente creo que el impacto más grande que dará Japón es un respaldo a la confianza que tiene Uruguay. Seremos el primer país libre de fiebre aftosa con vacunación al que Japón le permitirá el ingreso de su carne. Para el status sanitario de Uruguay ese es un apoyo muy importante que permite reforzar la confianza y la imagen que tenemos en el mundo.

En lo comercial, hay una veta muy importante de carne de alto valor  y habrá que trabajar para ver cómo podemos entrar a ese segmento de mercado.

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