Entrevista

Gabriel Capurro: “Si seguimos así, los uruguayos vamos a ser extranjeros en nuestro propio país”

El presidente de ARU dijo que en Uruguay, en los últimos 18 años, unos 8 millones de hás. (más de la mitad del territorio productivo), cambiaron de manos. Entre el 35 y 40% del territorio productivo del Uruguay está hoy en manos extranjeras. “No estamos contra la inversión extranjera, nos preocupa que la venta de tierras sea la consecuencia de la desaparición forzada de productores rurales y dentro de éstos los de menor escala.

Pablo D. Mestre.

-¿Qué balance hace del año?
-Las dificultades económicas que esta atravesando el país con un déficit fiscal elevado, gasto del Estado excesivo e ineficiente, atraso cambiario y endeudamiento no es sostenible en el tiempo y debería ser corregido cuanto antes. Cuanto más se demore en corregir la situación, menor será el margen de maniobra y mayor el ajuste necesario.

-¿Esta situación se siente a nivel empresarial?
-Claramente. La inversión ha caído a los niveles del 2005, cuando salíamos de la peor crisis de los últimos 25 años y la tasa de empleo ha caído a los niveles del 2007, se ha perdido gran parte de lo ganado en el período 2004-2014 que fue la mejor década en los términos de intercambio para el sector agropecuario y para el país de los últimos 40 años.
Todas las cadenas agro industriales en la actualidad tienen problemas de costos elevados y como consecuencia todos los eslabones de la cadena tienen márgenes de rentabilidad reducidos, inexistentes, o negativos. Específicamente en el sector primario, la falta de rentabilidad provoca la salida de los productores de menor escala que son los más vulnerables y son muy importantes para mantener el tejido social en el interior del país.

-Lo que genera un impacto negativo…
-Exactamente. Si bien la migración de gente del campo a las ciudades es una tendencia mundial y en nuestro país viene de muchos años, en los procesos de atraso cambiario y aumentos de costos que se han dado cíclicamente, esta tendencia se ha acelerado. En los últimos 18 años cambiaron de manos en nuestro país algo mas de 8.000.000 de has, más de la mitad del territorio productivo que son 15.800.000 has. El cambio de propiedad de más de la mitad del territorio de un país en 18 años no tiene antecedentes en ninguna parte del mundo.

-¿Quiénes compraron?
-Algo más de 4.000.000 de hectáreas fueron adquiridas por sociedades anónimas donde no se puede identificar el origen de los que compran, en el resto, casi 4.000.000 de hás. que fueron compradas por personas físicas, el 61% fue adquirido por extranjeros. Suponiendo que en las adquisiciones de las sociedades anónimas se mantiene el mismo porcentaje de extranjeros tendríamos que el 61% de algo más de 8.000.000 de has. fueron adquiridas por extranjeros, o sea 4.800.000, casi el 30% del país. Si agregamos lo que ya estaba en manos extranjeras estimamos que entre el 35 – 40% del territorio productivo del Uruguay está hoy en manos extranjeras. Esto tampoco tiene antecedentes en el mundo.

-¿Qué efecto genera?
-Si esta tendencia de venta y adquisición de tierras se mantiene, los uruguayos vamos a ser extranjeros en nuestro propio país en un futuro cercano. Cuidado. No estamos contra la inversión extranjera en tierras en nuestro país, la cual en muchos casos ha sido muy positiva trayendo innovaciones y nuevas tecnologías al sector. Lo que nos preocupa es que la venta de tierras sea la consecuencia de la desaparición forzada de productores rurales y dentro de éstos los de menor escala.

-¿Cómo es eso?
-Casi 4.000.000 de hás. fueron vendidas por productores de menos de 1.000 hás. que no pueden enfrentar los costos de producción y mantener a sus familias. Los productores de menos de 1.000 hás. son el 87% de los productores del país. En los últimos 40 años abandonaron el campo 40.000 productores, 1.000 por año, y en el último año 2.000 productores dejaron el campo.

“Sin gente en el campo no hay futuro

para un país agro exportador

como el Uruguay”

-Lo que también afecta al trabajador…
-Claro. En los últimos 6 años 48.000 trabajadores salieron del sector, 8.000 por año. Si seguimos perdiendo productores y trabajadores a este ritmo nos vamos a quedar sin gente en el campo. Y sin gente en el campo no hay futuro para un país agro exportador como el Uruguay.

-Suena tremendo…
-Y lo es. Porque se pierde tejido social en el interior del país, conocimiento y experiencia en el trabajo agropecuario. Se trasladan familias a los centros poblados haciendo necesaria la inversión en infra estructura y provocando en muchos casos problemas de inserción social.

-¿Y los productores?
-Los productores rurales dependen de los precios internacionales de los productos en el mercado agro alimentario que es el mas intervenido y protegido del mundo. La pobre inserción internacional de nuestro país determina que la producción nacional paga aranceles más elevados que nuestros competidores y en general tenemos menores cuotas de ingreso a los mercados. Además, los productores dependen de las variaciones climáticas que determinan diferencias de producción entre años y en algunos periodos perdidas de producción e ingresos muy significativos.

-¿Qué me dice de la carga tributaria?
-También las políticas impositivas agropecuarias han cambiado introduciendo otro factor de inestabilidad.

-¿Qué se puede esperar?
-Todas estas variables provocan un alto riesgo, incertidumbre y vulnerabilidad a la actividad. Debido a esto los productores de los países desarrollados reciben importantes apoyos para que se mantengan trabajando la tierra. Esto es por la importancia que tienen en la producción de alimentos y en el desarrollo social y económico equilibrado del territorio. La Unión Europea destina el 35% de su presupuesto total a políticas de apoyo a los productores rurales y Estados Unidos acaba de aprobar la ley agrícola que destina 137.000 millones de dólares por año, durante los próximos 5 años en diferentes apoyos a la producción. Los productores uruguayos tenemos que competir con las tesorerías de los países desarrollados.

-Y sin apoyos…
-En nuestro país no solo no hay ningún mecanismo de apoyo efectivo, sino que en la reforma impositiva del 2007 se nos dijo que la base de imposición iba a ser el impuesto a la renta y ese año se cumplió, pero luego lentamente se volvió a los impuestos a la tierra y al capital, es decir impuestos ciegos que no tienen en cuenta el resultado del negocio y son tremendamente regresivos para la producción. Estos son el 55% de los impuestos directos que paga el agro en la actualidad. Se dice que el sector agropecuario es el que tiene menor presión impositiva ya que es solo el 8% de su PIB. Debería tenerse en cuenta que los productores reciben a través de los sectores con los que trabajan, proveedores de insumos y servicios y las agro industrias, toda la presión impositiva de éstos, que se la trasladan a través de los precios de venta en el caso de los insumos y servicios, y a través de los precios de compra en el caso de las agro industrias. En estos periodos de atraso cambiario además, los aumentos de costos de todos estos sectores provocados por los incrementos de salarios y las tarifas se transfieren vía precios al agro, al igual que los aumentos de presión impositiva.

-¿Entonces, cómo se hace?

-Así es muy difícil no solo competir sino simplemente sobrevivir como productor agropecuario en nuestro país. Los resultados están a la vista y no son buenos.

-¿Cómo se sale?
-El sector agropecuario ha demostrado en varias oportunidades que cuando se le dan las condiciones responde y tiene la capacidad de arrastrar a toda la economía y mejorar el nivel de vida de todos los uruguayos.
En los últimos 120 años nuestro país tuvo dos periodos de crecimiento sostenido que llegaron a toda la sociedad, uno durante la segunda guerra mundial y los años que le siguieron y el otro más reciente del 2004 al 2014.
En ambas oportunidades el disparador fue la mejora de los precios internacionales de los productos agropecuarios, que se mantuvo durante un periodo y permitió a los productores re invertir, mejorar tecnologías e innovar, aumentar la producción, demandar más insumos y más servicios. Las inversiones en el sector agropecuario tienen un tiempo de maduración que depende de ciclos biológicos relativamente largos, por lo que la estabilidad de los mercados y las expectativas de rentabilidad- riesgo del negocio en el tiempo es fundamental. Cuando se han dado buenas condiciones en los mercados y un marco de políticas económicas adecuadas, y sostenidas en el tiempo, la respuesta del sector ha sido muy positiva y ha arrastrado a toda la economía.

-¿Qué reflexión le merece esta situación?
-Es una lastima que no se comprenda y no se apueste a generar y mantener condiciones adecuadas para que el sector primario y las agro industrias puedan trabajar y apoyar el crecimiento y desarrollo del país. Los uruguayos todos podríamos vivir mucho mejor.