Avicultura

Avicultura pide política de Estado

Cupra denuncia que el contrabando de pollos llegó a Montevideo y son varias toneladas.

Pablo Antúnez

La avicultura uruguaya apuesta a crecer y concretó varios hitos el año pasado que fructificarán en 2020. La instalación de las “cajas negras”, que ya están funcionando en las ocho plantas procesadoras de carne aviar, así como el Sistema de Monitoreo del Sector Avícola, son herramientas que contribuyen a lograr una mayor transparencia del sector.

Los avances en la apertura de China y la demanda de carne aviar que está mostrando el gigante asiático para sustituir parte de la carne de cerdo que perdió por los casos de peste porcina africana, abren nuevas oportunidades. El presidente de la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra), Domingo Esteves, en su dialogo con El País, analizó los desafíos y las oportunidades que tienen por delante las empresas del sector, tanto en el mercado interno, como en la exportación.

El año pasado, a nivel local creció la faena de aves en las tres principales empresas y los precios de la carne aviar tuvieron una tendencia alcista, especialmente a partir del segundo semestre del año. A su vez, las importaciones de pollo, herramienta usada para contrarrestar la suba de precios del pollo en el mercado interno, fueron menores a las de años anteriores, según la visión de Cupra.

 

-El 2019 fue un año de grandes logros para la avicultura uruguaya. ¿Qué representa la instalación de las cajas negras en todas las plantas avícolas?
-Representan un avance bastante importante para la avicultura porque brindarán una mayor transparencia. Habrá, a partir de este momento, datos de faena, cantidad de aves, kilos producidos, etc. Eso está cerrándose, por otro lado, con el sistema de monitoreo avícola. A través de este monitoreo se sabrá la cantidad de pollitos BB que salen de la planta de incubación, el volumen que tiene por destino la crianza, los que se terminaron y van a faena. Toda esa información deberá coincidir con las aves faenadas y los kilos producidos. Son todas herramientas que frenan el ingreso de pollos ilegales. Son grandes pasos que la avicultura uruguaya logró dar en conjunto con las autoridades del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

-La carne aviar uruguaya quedó habilitada para entrar en China, pero todavía falta la habilitación de empresas. Por otro lado, a nivel internacional, se abren perspectivas interesantes para la carne aviar. ¿Cómo vive este momento el sector?
-Se abren perspectivas interesantes a nivel internacional por lo que está pasando en China y las repercusiones de la peste porcina africana que se extendió a otros países de Asia y de la Unión Europea. Los estudios marcan que la principal proteína en 2020 será la carne aviar y quedará por encima de la carne de cerdo, que desde hace años es la principal proteína. El faltante de carne suina está haciendo que demande otras proteínas de origen animal. No alcanza toda la producción mundial que se pueda comercializar para satisfacer la demanda China. Eso produjo que suban los precios y hay una mayor demanda de producto.
Abrir para Uruguay el mercado chino representa una posibilidad más de comercialización. El MGAP, INAC y Cancillería hicieron bien los deberes y hoy tenemos la posibilidad de exportar. Luego depende de las empresas que vayan y hagan negocios. Son muchos millones de habitantes y hay un sector con alto poder adquisitivo.

-Uruguay todavía tiene muy pocas empresas avícolas habilitadas para exportar. ¿Ese es un gran cuello de botella?
-Es cierto, son pocas las empresas habilitadas para exportar carne aviar. Tenemos el mercado de China que está a punto de abrirse, falta ir habilitando empresas. Está el acuerdo Mercosur y Unión Europea, donde hay una cuota importante para carne de ave. Si bien falta avanzar, es una oportunidad comercial importante. Hoy Uruguay tiene una sola empresa que está habilitada para exportar (el grupo Tres Arroyos) , pero en la medida que aparezcan más negocios, las empresas se van a ir habilitando. Si hay buenos negocios, los empresarios se van a encaminar hacia la exportación. Que las plantas de faena queden habilitadas para exportación, va a requerir inversiones y lo que precisará la industria en general será financiación.

-¿Qué se precisa para eso?
-Lo que se requiere es una política de Estado, donde el gobierno defina por dónde tiene que ir la avicultura uruguaya. Hay que ponerse de acuerdo entre gobierno y empresarios sobre el camino a tomar, determinar si será exportadora o si va a sustituir la demanda del mercado interno de proteínas animales porque vamos a estar exportando mayor volumen de carne bovina.

-¿Y el mercado interno no es atractivo?
-Es un mercado que la industria avícola tiene que encarar. Somos el país en la región con el consumo de carne aviar por habitante más bajo de todos. Estamos en el entorno de 20 kilos por habitante por año, cuando Argentina ya está arriba de 40 kilos, Brasil hace años que está más alto. A su vez, Chile, Perú y Colombia también tienen consumos elevados. La industria avícola tiene mucho para crecer en el mercado interno, tiene para fortalecerse con un mayor dinamismo en el mercado interno y prepararse, además, para ser una industria exportadora.

-¿Cuál es la situación del sector avícola uruguayo?
-En un año que empezó muy mal para la industria avícola, el 2019 terminó bien. Los mercados son cambiantes y una de las cosas que caracterizó la industria avícola es que oscila mucho en el año la demanda y por ende los precios también. Es muy fácil que la industria se juegue a satisfacer una demanda creciente y esa demanda cae, generándose una sobre oferta que hace bajar los precios. Esas son las cosas que no hacen bien, ni a la industria, por la estabilidad, pero también por la imagen negativa que crea a nivel del consumidor.

-¿Y qué se puede esperar en base a precios en el mercado interno?
-Estimo que el precio de la carne aviar en el mercado interno se encuentra estabilizado y pienso que seguirá así. Hay una demanda muy grande de pollos uruguayos y estoy recibiendo llamadas de gente que quiere comercializar su producción hacia diferentes partes del mundo. Eso le está pasando también a cada una de las empresas.

-¿El consumidor local todavía conoce poco sobre el pollo uruguayo?
-Con el INAC se está haciendo un estudio de planificación estratégica del sector. Ahí se contrató al estudio CPA Ferrere . También se hizo un estudio cualitativo en la parte comercial del mercado interno uruguayo, con la metodología de Focus Group, para ver la percepción que tiene el consumidor sobre el producto pollo. Ese estudio nos dará la base para poder desarrollar una estrategia comercial general del sector, independientemente de la que pueda tener cada empresa. Fue un trabajo muy interesante que sorprendió bastante. Por primera vez estamos teniendo una idea clara de por dónde tenemos que encaminar las cosas. El consumidor conoce el pollo uruguayo y el 84% de los hogares lo consumen. Hay que ver por qué no se consume más.

-¿Qué espera el sector de las nuevas autoridades del MGAP y las que estarán al frente del Instituto Nacional de Carnes?
-Esperamos poder tener, en algún momento, un encuentro para manifestarle nuestro interés y cómo vemos el panorama de la avicultura uruguaya, pero a su vez, recibir la visión de qué esperan de la avicultura. Saber qué esperan de las empresas y cuál es su visión en cuanto a los mercados a trabajar para incrementar la exportación.

-¿Mermó el contrabando de pollos?
-El contrabando de carne aviar está llegando a Montevideo y no es el contrabando hormiga. Es gente que ofrece poner en Canelones o Montevideo varias toneladas de carne aviar. Es pollo sin control sanitario alguno y sin cadena de frío. Eso es contrabando organizado. Cupra habló más de una vez con las autoridades de la Dirección Nacional de Aduanas y nunca tuvimos mucho eco. Se les entregó pruebas y no se hizo nada.