agro

Un 2020 con sabor agridulce y un 2021 que se va “a camperear”

Distintos rubros y realidades; el factor en común fue que, en 2020, el campo no paró

Manuela García Pintos

El 2020 no pasó desapercibido. Ni para el campo, ni para el gobierno, y mucho menos para el mundo. La gastronomía, el turismo comercio en general, fueron de los sectores que más fuerte sintieron el golpe. El campo, sin embargo, estuvo más influenciado por la falta de lluvias que por la pandemia. El efecto del coronavirus se ha visto reflejado, más que nada, en una baja en la demanda mundial de algunos productos, como pueden ser la lana o la carne.

Lo que todos destacan, y agradecen, es que el campo no paró y la producción, por suerte, no se quedó en casa.

La ganadería cierra el año con faena en alza y precios menores, aunque mejoraron las referencias en los últimos días. El sector lácteo cierra un año difícil pero con tendencia positiva. La agricultura viene de una campaña de invierno récord que, aunque es incierto el resultado de la zafra de verano, al menos los agricultores tienen cierto respaldo.

El complicado año 2020 cerró con datos positivos en mercados clave para el campo: tanto el mercado de hacienda como el de granos en alza.

La alegría va por barrios, rubros productivos en este caso. Lejos quedaron las expectativas, pero no fue un año del todo malo.

Ahora bien, las perspectivas son auspiciosas, aunque se reconoce que el 2021 no será un año fácil.

Lo positivo es que se termina el año Niña, que el mundo ya comenzó a vacunarse -a pesar de que los efectos no serán inmediatos- y que el agro tiene un gobierno que lo respalda y acompaña.

Maquinaria: Julio Blanco

Julio Blanco, CEO Interagrovial SA y productor ganadero

“El 2020 empezó con optimismo, luego llegó la pandemia, pero ya se arrastraba el grave problema climático. Ese fue el leit-motiv del mercado de maquinaria. Más allá de todo, podemos decir en lo que hace al agro, y a la maquinaria en particular, que fue un año que se logró pasar con una buena performance. Los granos, que es la actividad que más mueve maquinaria, se han ido afirmando, la cosecha de invierno fue muy buena. La carne fue más afectada por la pandemia y las condiciones internacionales para el acceso de los mercados se van a poner más duras. Sí ha generado inversión en maquinaria y tenido un efecto muy positivo, es tener un gobierno que mira al sector y lo pone en las prioridades, más allá de que aún tenemos problemas a resolver. Vamos a menos de un año del cambio de gobierno y no podemos pretender que estén las cosas resueltas. Pero valoro el cambio de actitud, de liderazgo, que ha repercutido en las señales. Destaco también lo que ha pasado en lo económico: los beneficios para invertir han generado una buena sensación y ha impactado en el negocio. El mercado está activo, dinámico, tuvo un repunte y la necesidad de recambio se está empezando a sentir. Los bancos están vigentes, las líneas de crédito están. Hay sectores más complicados; hay situaciones que se vienen arrastrando, pero están siendo atendidos y son prioridad. Hay una voz muy fuerte del agro. Así, las perspectivas son muy buenas. El campo solo pedía que se lo atendiera y que se le diera el lugar que merecía. Tenemos un ambiente bueno para invertir. No va a ser fácil el 2021, pero lo vamo’ a camperear”

Ganadería, cabaña: Rodrigo Fernández

Rodrigo Fernández, productor ganadero y director de Frigorífico Modelo y Sociedad Ganadera San Salvador

“Nuestro año ganadero no escapó a los resultados de las carpetas verdes; hubo un ajuste respecto a 2019, exclusivamente efecto del clima, no tanto por los mercados. En Caraguatá llovió en el año móvil, es decir, del 1° de diciembre de 2019 al 1° de diciembre de 2020, 700 milímetros. Creo que la baja pasa por la seca y no por las restricciones del gordo. En cuanto a la cabaña, creo que el responsable más grande de lo que fue el resultado de la zafra de toros fue el gobierno, que se jugó y permitió hacer remates con protocolos. Eso permitió tener una demanda muy firme, que no varió respecto a 2019, y nos dejó enseñanzas, por ejemplo, la venta particular, que vino para quedarse. En valores hubo un aumento de 10% respecto a 2019, pero tenemos un dólar más fuerte. Es decir, el ajuste de valores fue menor en proporción a la suba del dólar. El 2020 dejó en claro que la inversión en genética está totalmente comprobada, porque hubo mucha gente nueva apostando. Cerramos un año con 200 mil cabezas menos. Esos son novillos y vacas gordas que no se van a faenar. Fue un año de poca colocación. Pienso que 2021 va a ser estable en cuanto a precios. Vamos a tener un otoño con muy buena oferta de ganado, por la sequía y escasez de pasto. No creo que haya suba de precios en los primeros meses. No pienso que el novillo va a estar a US$ 4. Está la preocupación por la cuota 481, no veo que levante cabeza y es un dinamizador importante. Me preocupa el ajuste de los aranceles a China de Australia y Nueva Zelanda, al tiempo que Uruguay seguirá negociando con los mismos aranceles. Como positivo veo el final del año Niña. El cambio va a ser fundamental”

Industria frigorífica: Alberto González

Alberto González, director de Frigorífico Las Piedras

“El 2020 fue un año que transcurrió de manera muy inesperada. Sabíamos que iba a ser un año de menor actividad para el sector por las diferentes proyecciones, pero la pandemia desvirtuó todo mucho más. No fue tanto la actividad en sí, porque va a cerrar un 10% o 12% menor, lo que se preveía; pero sí en lo que ataña a los diferentes mercados de colocación que se vieron convulsionados por la pandemia. Cuando comenzaba el 2020 veníamos como surfistas en la cresta de la ola, con valores muy importantes y colocación en China. Ahí fue un desbarranque hasta bien entrado marzo, abril y mayo. No hay equilibrio en los mercados. A veces hay un mercado que se pone demandante y ponen trancas, como el chino. Esa fue la forma en la que transcurrió el año con ciertos mercados deprimidos y otros fluctuantes. La UE está muy deprimida. Empezamos con colocaciones de Hilton de US$ 13 mil a principios de 2020 y terminamos con colocaciones de Hilton de US$ 7 mil, un 70% de diferencia. Eso pega fuerte. Aparte de los problemas de mercado, están los internos como el climático que aqueja un gran área ganadera del país. Supuestamente va a haber un faltante de ganado por la sequía. Eso puede golpear nuestra actividad. Para 2021 las proyecciones son inciertas, no está ni ahí resuelto el tema covid. Por un lado, hay incertidumbre; por el otro, tenemos un stock ganadero que es un poco mayor. Prevemos una actividad que se asemeje a la actividad de 2019, pero con mercados muy inciertos no podemos aventurar cosas mucho más positivas que las que hemos visto en los últimos tiempos”

Agricultura: Santiago Arana

Santiago Arana, asesor agrícola

“La pasada zafra de invierno, las gramínea de invierno, trigo y cebada, tuvo rendimientos récord en todo el país, producto de escasas lluvias y temperaturas bajas que generaron condiciones ideales para tener potenciales de rendimientos muy altos y un muy buen aprovechamiento del nitrógeno. Es decir, hubo buenas condiciones para el desarrollo de los cultivos que, además, se vieron beneficiados por un aumento de precios, lo que redundó en una zafra de invierno espectacular en gramíneas. En canola fue un año aceptable, no tan extraordinario, con daños bastante generalizados por heladas. Ahora transcurre la zafra de verano y se ha completado casi toda el área de siembra, a excepción de algunos cultivos de segunda, y la tónica fue una falta de lluvias muy importante. Venimos con un déficit hídrico acumulado desde octubre de 2019. Eso hace que hoy tengamos los maíces de primera muy comprometidos, y el resto de los cultivos con problemas de implantación. Cada vez se siente más la falta de agua, el desarrollo es muy lento y las plagas y malezas complican. Todavía no estamos en período crítico en el caso de la soja, es posible esperar una recuperación, siempre que se normalice la lluvia. Los precios mejoraron sustancialmente, pero para poder aprovecharlos se necesita rendimiento y eso es lo que hoy está comprometido. En resumen, los productores que hicieron doble cultivo y tuvieron una buena zafra de invierno arrancan con cierto respaldo y con expectativas de redondear un muy buen año. La incertidumbre es mucho mayor para los que se jugaron a los cultivos de verano”

Lechería: Darío Jorcín

Darío Jorcín, productor lechero de Colonia y director de cabaña La Muesca

“La lechería tiene dos o tres puntos de vista. Primero, creemos que es un rubro muy confiable al que mucha gente le tiene fe. El tema es que hay un sector de tamberos que no logran tener una rentabilidad buena y tienen, además, una deuda importante que genera que financieramente no puedan salir a flote. Tenemos un tercio de los tamberos, de los poco más de 2.000 que somos en Uruguay, que no logran tener una cuenta atractiva y hacer de esto un negocio a largo plazo. Después tenemos otro sector que está flotando, que no sale para ningún lado, pero logra un ingreso para mantener a su familia. Finalmente, hay un tercer sector que logra una mejor rentabilidad, que hace de la lechería un rubro rentable y le puede competir a otro rubro. En Colonia, donde tengo la mayor parte de mi negocio, en general son tambos medianos o de medianos a grandes. Ahí hay una competencia por la leche, porque no solo está Conaprole, sino que hay mucha industria quesera. Este año el ingreso fue considerable, bastante bueno. Las carpetas cerraron entre US$ 200 y US$ 400 por hectárea. Consideramos que no fue un año bueno, pero tampoco desastroso. Ahora bien, de la mano de los aumentos del precio de los granos, en donde la campaña de invierno dejó un muy buen vale para el productor y con granos a precios caros, la lechería enfrenta un desafío bien importante en 2021 porque el pasto es muy importante, pero el 50% de la dieta es el silaje, las reservas, los fardos y los granos. Ahí va a estar el desafío porque el maíz, la cebada y todo lo forrajero está carísimo. Va a ser un 2021 complicado para el tambero”

Forestación: Diego Mora

Diego Mora, productor forestal, presidente de la Sociedad de Productores Forestales

“La pandemia del coronavirus ha tenido distintas consecuencias a nivel de la cadena forestal. En algunos casos generó serias complicaciones, pero cada uno de los sectores se vio afectado de manera distinta. En el inicio hubo algunas afectaciones desde el punto de vista de lo que fue una caída de negocios, pero en algunos sectores en estos últimos meses del año se vieron algunas reactivaciones interesantes a nivel de madera sólida para uso constructivo. Los aserradores que están exportando han visto mejorada su demanda externa y eso es bueno. No así en lo que hizo la colocación de madera de celulosa. La exportación de chips ha caído abruptamente y eso ha complicado. Los valores de celulosa han caído en estos meses y eso no son buenas noticias para Uruguay. Por otro lado, la exportación de madera de rolos de pino se ha recuperado y se ha vuelto a la actividad en ese sector, con buenas perspectivas para 2021. Hubo una reactivación de algunos sectores de actividad que nos permite ser optimistas para el año que viene en el sector en general. Vemos que fueron muy afectados en los meses de inicio de la pandemia, sobre todo sectores que se dirigen al mercado asiatico. Esos fueron los primeros en ser golpeados y ya han mostrado signos de recuperación en los últimos meses. La lectura es positiva para este 2021. El mercado americano se ha recuperado, sobre todo, en lo que son los productos de construcción por lo que ha sido las mejoras en el hogar. Eso ha generado una demanda positiva para el sector de madera sólida y de placas de madera. Se percibe una mejora, y por eso somos positivos en las perspectivas para 2021”

Horticultura: Aquiles Mainardi

Aquiles Mainardi, productor hortícola y presidente de Salto Hortícola

“Creo que ningún sector escapa de la realidad atípica que hemos atravesado durante el 2020. El sector hortícola, al menos en el norte del país, tuvo la fortuna de que, por lo menos, no detuvo su ciclo productivo, nunca paramos y pudimos seguir trabajando. Es decir, en lo productivo no afectó. Sí estamos viviendo una consecuente pérdida de rentabilidad que viene acumulada desde hace varios años. Este año, el 2020, fue productivamente muy bueno. El sector comercializa la totalidad de su producción en el mercado interno. Los valores no fueron lo esperado y estuvieron por debajo del costo de producción. No fue un año bueno en cuanto a lo económico, pero, sin embargo, creo que cerramos un año que, dentro de la crisis mundial y de lo que han pasado los sectores, pudimos trabajar. Entendemos también que tal vez si el consumo hubiese sido el mismo de otros años, hubiera sido peor, porque durante la pandemia se notó un aumento del mismo al menos durante la primera etapa de la misma. Con el “quedate en casa” el hábito de consumo se volcó más a las comidas de olla, a las frutas y las verduras. Además, desde el punto de vista productivo fue un año muy bueno y estuvo por encima de lo normal. Creo que eso es impacto directo del clima benévolo que hubo para la producción, al menos para nuestro sector, con un invierno que fue de normal a suave y donde la lluvia no fue tan intensa como en otros años. Lo económico sin duda que sigue pesando y no cerramos un año financieramente bueno. Ahora bien, de cara al 2021, primero que nada esperamos que el país entre a funcionar nuevamente al 100%. La pandemia no golpeó directamente a nuestro sector, nos dejó trabajar, pero sí influyó en el bolsillo de los ciudadanos. Nosotros necesitamos que a la ciudad le vaya bien para que pueda consumir más. Ojalá el país se pueda empezar a reactivar y que eso se vea reflejado en el consumo de frutas y verduras. Apostamos a empezar a reactivar el sector. A estos valores que comercializamos se nos hace bastante difícil tener un margen de rentabilidad. Sabemos que la horticultura atraviesa cada tanto estas dificultades, pero esperemos que el año sea productivamente bueno y que lo económico acompañe para que los productores puedan salir a flote”