Tras más de un cuarto de siglo de idas y vueltas, la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, marcando un hito histórico en las relaciones entre ambos bloques. La decisión fue adoptada en Bruselas por una mayoría cualificada de los Estados miembros y abre la puerta a la firma definitiva del tratado en los próximos días, en una cumbre extraordinaria que podría realizarse en Paraguay, país que ejerce actualmente la presidencia pro tempore del Mercosur.
Según informó en Valor Agregado de radio Carve, Tomas Friedmann, el anuncio se produjo en un contexto de fuerte tensión social en Europa, con protestas de agricultores en distintos países —Francia, Alemania, Italia y España— que expresaron su rechazo al acuerdo por el impacto que podría tener sobre la producción agrícola local. Tractores y manifestaciones rodearon incluso las inmediaciones de las instituciones europeas en Bruselas. Pese a ese escenario, la votación avanzó luego de que Italia, a través de su primera ministra Giorgia Meloni, definiera su respaldo, considerado clave para destrabar el proceso.
En la votación final, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría se pronunciaron en contra, mientras que Bélgica optó por la abstención. Aun así, la aprobación fue suficiente para que el acuerdo quedara avalado del lado europeo, incorporando una serie de salvaguardias que permiten a la Unión Europea aplicar restricciones si las importaciones del Mercosur generan distorsiones graves en los mercados internos o afectan de forma significativa los precios de productos sensibles, como la carne vacuna.
Un acuerdo de alcance histórico
El tratado entre la Unión Europea y el Mercosur se perfila como el mayor acuerdo comercial firmado hasta el momento, al abarcar un mercado potencial de más de 700 millones de personas. Para el sector agroexportador del Mercosur, uno de los puntos centrales es la cuota inicial de 99.000 toneladas de carne vacuna con arancel preferencial, además de la apertura progresiva para otros productos como soja, trigo, maíz, cítricos, lácteos y carnes aviares.
Sin embargo, el acuerdo también implica una mayor competencia para las economías del bloque sudamericano. Con arancel cero, podrían ingresar al Mercosur vinos europeos —especialmente de Francia, Italia y España— y quesos de países con fuerte tradición láctea como Holanda, generando un desafío directo para los productores locales. En ese marco, distintos analistas advierten sobre la necesidad de preparación y políticas de acompañamiento para los sectores más expuestos.
Lo que viene: firma y ratificación
Superada la instancia europea, el próximo paso será la firma formal del acuerdo por parte del Mercosur. Todo indica que la ceremonia podría realizarse la próxima semana en Asunción, con la presencia de los presidentes de Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una de las principales impulsoras del entendimiento.
Luego de la firma, el tratado deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, un proceso que se concentrará entre enero y febrero. Si bien existe mayoría política para su aprobación, no se descarta que surjan nuevas presiones de sectores agrícolas o de grupos parlamentarios que buscan llevar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que podría dilatar su entrada en vigor.
Más que comercio
Además del componente comercial, el acuerdo incluye capítulos de cooperación política y tecnológica, con énfasis en áreas como la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, el fortalecimiento institucional, el respeto al Estado de derecho y los derechos humanos. Se trata, según destacan desde ambos bloques, de un entendimiento integral que trasciende el intercambio de bienes y refleja valores compartidos entre Europa y Sudamérica.
Con su aprobación este 9 de enero, el acuerdo Unión Europea–Mercosur pasa a ocupar un lugar central en la agenda internacional y se convierte en uno de los principales titulares de la jornada a nivel global. Un día histórico, que abre una nueva etapa para dos regiones unidas por fuertes lazos culturales, políticos y económicos, y que ahora enfrentan el desafío de transformar el texto negociado durante 25 años en una realidad concreta.