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Baja de tasas del Banco Central busca estimular la economía y podría dar impulso al dólar

El Banco Central del Uruguay redujo la tasa de política monetaria a 5,75%. La medida responde a una inflación controlada y a una economía que muestra señales de desaceleración, y podría contribuir a una leve recuperación del tipo de cambio

BCU
Banco Central del Uruguay.
Foto: Archivo El País

El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió reducir la tasa de política monetaria en 75 puntos básicos, llevándola a 5,75%, en una decisión que busca acompañar el actual escenario económico del país. La medida se produce en un contexto de inflación controlada y con señales de desaceleración en la actividad económica, por lo que el objetivo es estimular el crecimiento sin perder de vista la estabilidad de precios.

En Valor Agregado, de radio Carve y Oriental Agropecuaria, el economista Gabriel Genta, integrante del área de mercado de capitales de Letir, explicó que la tasa de política monetaria es la principal herramienta con la que cuenta el Banco Central para regular la inflación.

“Cuando la inflación está controlada e incluso por debajo de la meta del Banco Central —que es de 4,5%— ya no es necesario mantener tasas de interés en pesos tan altas. Por eso el Banco Central ha venido reduciéndolas en los últimos meses”, señaló.

La reducción anunciada no sorprendió al mercado, que ya anticipaba un recorte en el rango de entre 50 y 75 puntos básicos. En la reunión anterior el BCU había bajado la tasa en 100 puntos, lo que confirma una tendencia de relajamiento de la política monetaria.

Además de la evolución de los precios, el desempeño de la economía también pesa en las decisiones del organismo. Según explicó Genta, el desafío para este año será sostener el crecimiento en un escenario de menor dinamismo económico.

“Una baja de la tasa de política monetaria también ayuda a impulsar la actividad económica. Cuando el crédito se vuelve más accesible, se estimulan la inversión y el consumo”, afirmó.

Impacto sobre el dólar

Uno de los temas que genera mayor atención en Uruguay es la evolución del tipo de cambio. Este miércoles el dólar se ubicaba en torno a 37,85 pesos para la compra y 40,25 pesos para la venta, aunque en la jornada anterior había mostrado una suba cercana al 1%.

Genta explicó que, si bien el objetivo del Banco Central no es influir directamente sobre el dólar, una reducción de tasas puede generar efectos indirectos en el mercado cambiario.

“Cuando bajan las tasas en pesos, el atractivo de mantener inversiones en moneda local disminuye y eso puede favorecer una suba del dólar o al menos evitar que continúe bajando”, indicó.

De hecho, tras la reducción de tasas realizada el mes anterior se registró un repunte del tipo de cambio. Incluso el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, había señalado que el organismo podría volver a intervenir en el mercado comprando dólares si fuera necesario.

Sin embargo, Genta remarcó que la evolución del dólar en Uruguay depende en gran medida de factores internacionales. Durante más de un año el dólar se debilitó a nivel global, lo que influyó en su comportamiento local.

Factores externos y escenario global

En los últimos días, el mercado cambiario internacional se vio afectado por la incertidumbre geopolítica vinculada al conflicto en Medio Oriente. Según el economista, este factor generó un repunte coyuntural del dólar.

“Lo que vimos recientemente es un efecto puntual asociado a la guerra con Irán. En momentos de incertidumbre global, el dólar suele fortalecerse”, explicó.

Uno de los principales riesgos asociados al conflicto es el impacto en el precio del petróleo, especialmente si se produjeran interrupciones en rutas estratégicas de suministro energético.

“Si se llegara a cerrar el estrecho por donde circula gran parte del comercio de petróleo, el precio podría subir significativamente. Eso sí tendría impacto en la inflación global”, advirtió.

Por el momento, sin embargo, el análisis predominante es que el conflicto no tendría consecuencias profundas para la economía mundial, más allá de movimientos puntuales en los mercados.

Perspectivas para el tipo de cambio

En cuanto a las proyecciones para los próximos meses, Genta señaló que el mercado prevé un dólar con tendencia levemente al alza, aunque sin cambios abruptos.

Según la encuesta de expectativas que realiza mensualmente el Banco Central entre analistas y operadores del mercado, el tipo de cambio podría ubicarse hacia fines de año en un rango de entre 40 y 41 pesos.

“Es muy pronto para saber si los eventos internacionales actuales pueden modificar el escenario de largo plazo. Por ahora vemos un fortalecimiento moderado del dólar, más bien asociado al corto plazo”, afirmó.

Ante este panorama de incertidumbre, el especialista recomendó a inversores y empresas considerar herramientas como los contratos de dólar futuro, que permiten fijar el valor del tipo de cambio con anticipación y reducir riesgos.

De esta forma, la reciente decisión del Banco Central se inscribe en una estrategia de ajuste gradual de la política monetaria, que busca mantener la inflación bajo control mientras se generan condiciones más favorables para la actividad económica, en un escenario internacional que continúa marcado por la volatilidad.

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