Rurales El Suplemento

Sacando cuentas

La actividad con más valor de margen bruto es la forestación. Seguido por la ganadería en pasturas intensivas, la soja y el campo natural.

El negocio agropecuario, de no existir valorización de la tierra ni de activos, tiene una baja rentabilidad del 1,5% al 4,5%. Foto: El País.

Por Consultora Apeo. 

Por tener campos “overos”, Uruguay genera la posibilidad de desarrollar distintos negocios sobre las tierras y combinarlos de múltiples maneras, dando lugar a variados sistemas de producción; tal es así, que en cada campo hay una particularidad y un sistema distinto en función de los recursos que se dispongan: naturales, humanos, económicos u otros.

En tal sentido, compartimos el resultado económico de los principales rubros en superficie para el país: ganadería en campo natural, ganadería sobre pasturas intensivas, soja y forestación. Si bien los promedios son “peligrosos”, el trabajo se desarrolló sobre la producción global que obtiene Uruguay en cada recurso.

Sobre éstos, evaluamos la rentabilidad en función del valor de la tierra, considerando los datos del Instituto Nacional de Colonización (INC) en 2018, donde analizamos la potencialidad de cada campo ofrecido.

A nivel de margen bruto (producto bruto – costos directos), la actividad con mayor valor es la forestación, luego la ganadería en pasturas intensivas, la soja y por último el campo natural. Esto es concordante con la evolución de las áreas que ha tenido el país en los últimos 8 años, en donde ha crecido la forestación (sumando 20.000 hectáreas por año) y las pasturas (con 35.000 hectáreas por año), mientras hubo un descenso para la soja (restando 345.000 hectáreas en 5 años) y el campo natural.

A su vez, la renta forestal es superior al margen bruto ganadero que se obtiene sobre ese suelo; por lo cual y a los valores actuales, la forestación tiene todo a favor para seguir creciendo. También observamos que la superficie necesaria para cubrir una canasta de Búsqueda disminuye en la medida que hacemos pasturas, soja o forestación, y esto es parte de la explicación de por qué Uruguay ha ido explorando cada vez más estos negocios. Hay una presión para sostener el nivel de vida que necesita de inversión y no solo quedar expuestos a las relaciones de precios.

Cuando al margen bruto se restan los costos de estructura (administración, mano de obra, mejoras fijas, vehículos, impuestos y depreciaciones), se logra el ingreso de capital. Allí notamos que el ranking de actividades se mantiene. Y si al ingreso de capital le quitamos la renta que se paga por la tierra, logramos el ingreso neto, donde la ganadería de campo natural arrojaría pérdida al igual que la soja, considerando la renta de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que en soja equivale a 564 kgs por hectárea.

Esto marcaría que las rentas que se están pagando son viables solamente sí son campos vecinos que puedo explotar con mi estructura actual o en el caso que se desarrolle un negocio con menor estructura al promedio de las empresas.

En ganadería es importante evaluar qué pasa con la evolución del activo hacienda, ya que en los períodos donde el ganado aumentaba su valor cada año (2001 al 2011), tener un ingreso neto nulo implicaba que la plata que se tenía en animales se valorizaba cada año. Pero no ha sido así desde el 2011 en adelante, por lo tanto, no se gana plata con la tenencia, sino que hay que producir bien y ser más eficientes.

En cuanto a las rentabilidades, es interesante evaluarlas a tres niveles: a) arrendando, b) campo propio antes de tierra y c) campo propio con tierra; porque los empresarios toman decisiones según el caso. Por ejemplo, tener una chacra donde puedo hacer pasturas o soja, con los rendimientos promedios del país, la rentabilidad antes de tierra es muy similar; tal vez es el nivel donde la mayoría de los empresarios dueños de la tierra toman las decisiones, y será en función del riesgo y la complejidad operativa que tome una u otra opción. Pero al considerar el precio de la tierra en donde se realizan los negocios, vemos que las pasturas rentan 4.85% y la soja lo hace en 1.41%. En las condiciones actuales de precio, la soja debería rendir 3.100 kgs/ha para igualar la rentabilidad de la pasturas con los precios de la tierra 2018.

En la tabla 2 mostramos el resultado de 3 tipos de campos que combinan de manera diferente los rubros antes mencionados, para reflejar los resultados a nivel del sistema de producción. Y tal vez así encontrar los números con los que estamos más familiarizados.

Resumen. La forestación es uno de los mejores negocios en términos económicos y de los que mejor renta hoy en día los activos, pero es un rubro con un horizonte temporal largo, dado que la primera inversión recién la recuperamos a los 10 años, aunque también es cierto que podemos vender el bosque en pie, antes de ese período.

La alta inversión inicial que se requiere hace a que los candidatos para encarar el negocio, en el actual marco agropecuario de endeudamiento y falta de liquidez, sean muy pocos; sumado al margen ganadero que compite en el recurso suelo generando un buen ambiente para las grandes empresas.

En lo que refiere a la ganadería y la agricultura, la evolución del uso del suelo marca que vamos a rotaciones mixtas de soja y pasturas, basadas en buenos resultados de estas últimas. De todos modos, la presión por seguir haciendo soja estará, dado que se trata de un negocio a seis meses con variadas formas de financiación; mientras que la inversión en pasturas se necesita duplicar el capital para llevar adelante el negocio y recuperar la inversión a los 18 o 24 meses.

Será un desafío encontrar las formas de hacer negocios ganaderos sobre pasturas intensivas que sean escalables, buscar ingeniosas formas de financiación y/o asociaciones.

Lo que resulta cierto, es que el negocio agropecuario, en caso de no existir valorización de la tierra ni de los activos que ponemos encima de ella, es un negocio de muy baja rentabilidad que ronda el 1,5% al 4,5%. Además, cada vez es mayor la necesidad de trabajar de manera más eficiente para intentar conseguir buenos resultados. También es verdad que antes del activo tierra, hay un negocio de muy buen retorno que ofrece posibilidades, sobre todo para aquellos actores dueños de las tierras que en un mediano plazo no son vendedores.

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