Rurales El Suplemento

Punto de inflexión a la vista

Hasta 2020 más beneficios para la producción, pero en 2021 podría cambiar…

Gráficas de stock.

Por Rafael Tardáguila.

Cuando se informen los datos oficiales de existencias ganaderas a mediados de este año con toda seguridad se confirme un nuevo descenso en la cantidad de vacunos en el país. Será el tercero consecutivo, pero es muy probable que sea el último de esta serie y que a partir de 2020 se comience a transitar un camino de recuperación.

Para mediados de 2019 es casi un hecho que habrá un nuevo descenso. La faena ha seguido siendo muy alta, a pesar de la escasa cantidad de novillos en el rodeo. La industria pagó lo suficiente como para incentivar una mayor salida de vientres, tanto vacas como vaquillonas, lo que permitirá que al pasar raya a la cantidad de animales ingresados a plantas de faena durante el ejercicio 2018/19 se siga por encima de los 2,3 millones de animales.

Por más que la exportación en pie descenderá respecto al récord de 2017/18, no impedirá una salida numerosa de animales del sistema que enfrentará un ingreso relativamente menguado de terneros debido a un entore que no fue bueno en 2017/18, sequía mediante. Con toda seguridad, los terneros contabilizados serán en torno de 2,7 millones.

Con ello, las existencias vacunas seguramente serán unos 11,15-11,20 millones a mediados de año. Respecto al récord de 2016, la caída será de cerca de 900 mil cabezas; en ese año, por única vez en la historia, se contabilizaron más de 12 millones de vacunos en Uruguay. En el último año el descenso sería de 150-180 mil cabezas.

Pero ciclo ganadero mediante, las fases de contracción de existencias son seguidas por fases de recuperación y hay varios factores que permiten suponer que eso sucederá en 2020. Por un lado, los primeros datos de diagnóstico de gestación del rodeo de cría están dando números que no sorprenden, teniendo en cuenta las buenas condiciones climáticas y forrajeras en la que transcurrió el último entore. El doctor Santiago Bordaberry, en Radio Carve, dijo que los rodeos analizados hasta el momento de la entrevista -principios de abril- estaban dando un porcentaje de preñez del orden de 80%. Un dato elevado y superior al del complicado entore anterior. Con un rodeo de cría en moderada caída, los terneros que nacerán en la próxima primavera -que serán los contabilizados a mediados de 2020- es posible que oscilen cerca de 2,9 millones, unos 200 mil más que este año.

Pero además, lo más probable es que la salida de animales del sistema por ventas a frigorífico o por la exportación en pie se contraiga. Los animales en edad de faena, o próximos a ella, son pocos. Los novillos serán la menor cantidad desde que se contabiliza el rodeo a principios de la década de 1970. Y difícilmente los frigoríficos podrán compensar este descenso con vientres, como lo hicieron en los últimos meses. El precio de los terneros y la relación de reposición subió, un aliciente para los criadores para mantener más vacas en el rodeo de cría. La industria debería pagar bastante más para tentar a los criadores, cosa que en las actuales circunstancias parece difícil.

Desde el lado de la exportación en pie la incógnita es mayor dado que depende más de decisiones políticas que de las variables de mercado. Así como actualmente las autoridades turcas decidieron dejar de emitir certificados para la importación, pueden tomar la medida contraria en algunos meses y volver a demandar con fuerza. Pero, por el momento, no se puede prever que la demanda turca alcance los niveles de más de 400 mil cabezas de 2017/18. Es más prudente pensar en alrededor de la mitad de esa cifra.

Desde el punto de vista de la competencia por la tierra, no se prevé un crecimiento fuerte de la agricultura, por lo que la carga ganadera debería ser relativamente holgada, dando relativa tranquilidad ante eventuales estreses climáticos.

Crecimiento. Por lo tanto, con más terneros, menos faena, menos exportación en pie y un clima sin mayores contratiempos, todo indicaría que las existencias vacunas comenzarán a crecer en 2020, posiblemente a unos 11,4 millones de cabezas. Será un rodeo muy joven, porque habrá un desequilibrio hacia los terneros.

Las implicancias sobre los mercados serían, de 2021 en adelante, una situación de oferta algo más holgada para la industria frigorífica, la cual está atravesando un período de números mayoritariamente en rojo debido a la ardua competencia por la escasa materia prima disponible. Entre 2018 y 2020 una proporción elevada de la torta queda en manos de la producción. En 2021 podría cambiar.