Rurales El Suplemento

Marcelo Secco: “Está la oportunidad para más producción”

“Estoy absolutamente seguro que si Uruguay aumenta los indicadores de eficiencia reproductiva, no se verá afectado el precio del ganado ni la tonelada exportada”.

Marcelo Secco, Ceo de Grupo Marfrig para el Cono Sur.

Guillermo Crampet [email protected]

– ¿Hay señales claras para aumentar la tasa de procreo en Uruguay o esto podría afectar el mercado?

– El mercado, con su funcionamiento externo e interno, ha dado señales más que claras, y deja absolutamente demostrado, que producir más volumen de carne en Uruguay no atenta contra la formación del precio. En consecuencia, el país tiene la capacidad y la oportunidad de que si produce más puede vender más sin afectar el precio; eso en la situación de este año, sin entrar a contar las posibilidades de seguir mejorando el formato de inserción internacional, y por tanto la valorización de la producción. Más que la necesidad está la oportunidad, pero por qué no pasa, eso es otra película.

– ¿Cómo analiza esa otra película?

– En los últimos cinco años hay una estabilidad en el rodeo de cría, pero hay algo que no está sucediendo, al menos hasta el año pasado, y es que Uruguay tiene la posibilidad de mejorar su performance reproductiva, dentro de lo que es biológicamente posible o los paquetes tecnológicos disponibles, pero no se viene dando a pesar de tener en la última década todas las señales de que la oportunidad está presente. Sin embargo, no se viene dando por dos razones, primero porque es necesario entender cómo está y en manos de quién está la cría, un 40% del total a cargo de pequeños productores, que en un sistema criador la venta de la vaca fallada o venta de vaca gorda hace, muchas veces, al éxito y a la supervivencia de la empresa. En ese sentido, venimos de años que, por los altos precios del ganado, la justificación de aplicar trabajo, un mejor manejo y tecnologías para incrementar el porcentaje de preñez, ha hecho que no sea tan importante frente a una “x” cantidad de ganado que se engorda, va a faena y genera la caja necesaria para su funcionamiento.

– Entonces, la alta referencia de la vaca gorda puede ser una amenaza para futuras producciones de terneros…

– Siempre que el precio de la vaca gorda sea superior al de la vaca preñada es una mala señal. El precio de la vaca preñada es bueno y sano para el sistema como está hoy, que sea mayor o igual que una vaca gorda. Eso da garantías al criador de que vas por un buen camino. Pero en realidad todos los sistemas productivos, frente a la necesidad de caja y una situación de costos de producción altos, hace que ese ingreso económico necesario del criador sea algo que no se pueda mejorar porque tiene una producción por año, por tanto, echar mano a la vaca fallada, y si ese índice de ganado fallado es de un 5% aproximado, es una buena señal para la caja sin afectar la producción, dando además la estabilidad al sistema. Siguiendo el razonamiento, el indicador de precio vaca preñada y vaca gorda, los altos costos de producción y la decisión de hacer caja van de la mano y explica el por qué no es tan motivador desafiarse a invertir para lograr aumentar el índice de procreo.

– ¿Los altos costos de producción están llevando al criador a vestirse un poco más de recriador?

– El sistema de cría per se, terminado en el destete, es un sistema biológicamente poco eficiente. Hay una ocupación de un predio, en el cual tiene a los vientres preñados y a los vacíos, eso ocupa unidad de superficie, cuando los costos por superficie en el país han aumentado. El resultado son 150 o 200 kilos por vaca por el índice de preñez por año, mantener toda esa estructura para producir 150 kilos por animal por año se posiciona en contra de la oportunidad de otros sistemas como es la recría. Y es ahí cuando se ve qué ha pasado en el país, y resulta que se ha vuelto más recriador. El negocio de la invernada está atacado por la relación de precios, el país se vuelve más recriador con relaciones de precios más sanas y por ser un sistema más eficiente, netamente productor de carne y no depende de un ciclo biológico reproductivo como la vaca. Asimismo, ese sistema recriador presiona los precios sobre el valor del ternero. Por tanto, estamos en un proceso donde el sistema de cría de Uruguay evoluciona a una cría-recría para poder producir más kilos de carne por hectárea en un sistema criador. Y en la medida que las relaciones de precios sigan y la estructura de costos, fijos y operativos, en dólares se alivien, el indicador de reproducción irá mejorando en conjunto con la producción de kilos por hectárea.

– Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, más la foto actual de la ganadería con una baja en el stock de animales para faena y mayor área disponible para la producción de carne, ¿es clave aumentar el número de terneros?

– Vuelvo a repetir el concepto: la oportunidad está. Está la oportunidad de poblar campos y el crecimiento de área de pasturas; eso indica que está sustentado ese crecimiento que aparentemente y por consecuencia de un verano excepcional se dará. El tema es cómo perpetuamos esos indicadores excepcionales a futuro. La oportunidad está intacta y el sistema está activo, creo que se deben aflojar costos fijos que permitan al sistema una mayor dinámica o una reinversión en condiciones de manejo para trabajar en los índices de eficiencia reproductiva.

– Mencionó que el criador tiene un negocio por año, a diferencia del invernador que tiene más, ¿cómo ve a futuro la demanda de carne vacuna? Es un panorama que brinda tranquilidad a los productores de terneros…

– Desde el punto de vista global como escenario de demanda de carne, para Uruguay y por sus volúmenes a manejar, no hay limitantes. Lo que sí tiene limitante es la capacidad de competir. Cómo se compite, con factores de competitividad interna, su estructura y formación de precios, y con factores externos, que es conocer qué tan competitivos son los competidores generadores de carne. Y Uruguay compite en la medida que pueda seguir generando oportunidades de acceso diferencial, que las tiene, por eso es que el país está posicionado en valores y en ingresos con mejores condiciones que los vecinos. Esa es la mayor garantía que tiene el criador, que se trabaje sobre la colocación de la tonelada exportada, que es el principal formador de valor y se lee perfectamente en el mercado del gordo y, por consiguiente, en la reposición. Además de que el invernador también se volvió más recriador y trabaja sobre categorías más chicas y con más áreas disponibles. Me parece que ya no caben aquellos gurú que pronosticaban que una mayor producción de terneros iba a afectar su valor en el mercado. Entiendo que es el primer elemento a desterrar.

– Entonces, ¿se puede concluir que una mayor producción será absorbida por la industria sin afectar el precio?

– Absolutamente. Ya estaba escrito en el viejo trabajo de los tres millones de terneros, que este año quizás estemos cerca de esos números; y el mercado lo ha dicho en la utopía tal que cuando más carne se necesita menos tenemos disponible. Hay toda una dinámica de acceso, gestión política, gestión comercial privada y oportunidades de negocio que Uruguay la tiene toda. Por ende, estoy absolutamente seguro que yendo a indicadores de eficiencia reproductivas similares a otras ganaderías, como Australia por ejemplo, el precio del ganado y de la tonelada exportada no se verán afectados.