Rurales El Suplemento

Ignacio Victorica: “Nuevo gobierno puede mejorar el mercado”

El director de Victorica & Asociados, Ignacio Victorica, habló de la actualidad del mercado de los campos y sus perspectivas.

Ignacio Victorica.

Guillermo Crampet [email protected]

– ¿Cómo está operando el mercado de los campos?

– Contrariamente a lo que se escuchó alguna vez de que el mercado estaba paralizado, en 2018 hubo muchas operaciones. Según el Instituto Nacional de Colonización el año pasado hubo 78 negocios concretados por 85.000 hectáreas, es un promedio de 6,5 ventas de campos por mes. Es un muy buen número para Uruguay. Además, en los primeros nueve meses de 2019 suman 74 operaciones, 8,2 ventas de campos por mes. También resulta un número destacado, y eso que no se contabilizan las ventas de algunas sociedades anónimas que sabemos que se realizaron. Queda claro que hubo muchas operaciones, pero en el mismo tiempo se observa como el precio ha venido bajando.

– ¿En cuánto estima la baja?

– El porcentaje de baja depende desde de qué punto se parta, si es del pico de valores del 2012 o 2013, el ajuste a la baja actual es de hasta 30 a 40% dependiendo del tipo de campo. En los campos agrícolas, que experimentaron los picos más altos de precios, es donde se ven los porcentajes de bajas más grandes. Hay que recordar que tiempo atrás hubo operaciones de US$ 13.000 a US$ 14.000 por hectárea, y en este año, por ejemplo, se vendió un campo con un coneat 205 de promedio a US$ 9.000 por hectárea. Quizás ese hubiese sido un establecimiento que alcanzó en su máximo las referencias que mencioné anteriormente. No hay dudas que el porcentaje de baja va muy relacionado a los tipos de campos y los que más sufrieron fueron los agrícolas.

– ¿Los precios actuales están en su piso?

– Ya parados en 2019 hemos visto negocios que están por debajo a referencias anteriores. Por ejemplo, se cerró un negocio por campos ganaderos a US$ 900 por hectárea. Es cierto que son valores que llaman la atención, pero es un campo duro, en el norte y mal ubicado. Pero se concretó a eso, más allá de que es una excepción. Sin embargo, hay otros negocios que también marcan un descenso importante en las referencias: en Treinta y Tres se hizo una operación de dos campos conjuntos, que no son linderos, con 98 de índice coneat, que es muy bueno para la zona, que sumaron 2.154 hectareas a US$ 4.000.000, una cifra final de US$ 1.856 por hectárea. Son ejemplos, pero hubo muchos negocios a precios bastante por debajo de lo previsto. La tendencia del 2019 indica que el mercado está cauto, selectivo y los negocios salen en función de los valores, que son bajistas. Lo cierto es que se han realizado muchas operaciones.

– ¿Cómo puede incidir el resultado del balotaje en el mercado de los campos en Uruguay?

– Puede dar más dinámica. Ya con el resultado del domingo que formó un parlamento sin mayorías abre una luz de esperanza al país en general, y no solo en función de políticas agropecuarias. Ese resultado me hace pensar que el piso de valores está por acá, pero si fuera otro sucedería lo contrario. Creo que un cambio de gobierno puede repercutir favorablemente en el mercado de tierras.

– ¿A qué adjudica el volumen de operaciones de campos que se han concretado en los últimos dos años?

– En 2018 la rentabilidad fue baja y en 2019 cambió un poco, al menos en la ganadería. Pero se debe básicamente a inversores que querían comprar desde hace un tiempo y el mercado en esos años no paraba de subir e imposibilitaba esa idea. Hoy muchos consideran que es un momento para entrar por las actuales cotizaciones, y es esa una de las razones por la que se hicieron las inversiones que se tenían en mente.

– Por la posición del vendedor, ¿cuesta juntar sus intereses con el de los compradores?

– Un poco cuesta, pero fijate que el volumen de negocios concretados quiere decir que se encuentran las puntas. Ocho campos por mes de promedio es un número alto.

– ¿Uruguay podría recibir un gran número de inversores argentinos interesados en tierras por los resultados de las elecciones?

– Veo más difícil que eso suceda. Desde hace unos cuantos años hay en Uruguay un volumen bien importante de inversión extranjera, entiendo que puede verse alguna golondrina pero no que sea un volumen que cambie el rumbo del mercado. Lo veo como algo más puntual y más aislado, y no como una corriente similar a otra época del país.