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China, tan cerca y tan lejos

La moderación del crecimiento chino nos recuerda que los años del boom pasaron, y no hemos hecho lo suficiente para competir mejor.

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Ing. Agr. Nicolás Lussich.

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China es el primer socio comercial del Uruguay y principal factor del aumento en la demanda de productos del campo en la última década. Todo lo vinculado al gigante asiático tiene gran relevancia y así lo muestra la evolución reciente de las exportaciones (ver gráfica). Esta semana el gobierno chino anunció que su meta de crecimiento para 2019 será de entre 6,0 y 6,5% cifra inferior al 6,6% registrado en 2018. Se trata de una desaceleración que genera preocupación por lo que refleja respecto a la situación económica de ese país (gráfica).

Comparada con las principales economías del mundo, la tasa de crecimiento de China es envidiable: EE.UU. crecería 2,6% este año y la UE 1%. Sin embargo, China transita un cambio social profundo, con un proceso de urbanización por el cual millones de personas dejan año a año las zonas rurales, para sumarse al trabajo en las grandes ciudades. Esto implica que la economía debe crecer un mínimo de 4 a 5% anual para sostener ese proceso, que exige más infraestructura, vivienda, servicios, salud, educación, transporte; de lo contrario, las complicaciones económicas y sociales pueden ser graves. Así, la tasa de crecimiento de entre 6,0 y 6,5% luce más modesta.

El gobierno chino anunció además la reducción del IVA en su tasa mayor de 16 a 13% y en su tasa inferior de 10 a 9% para estimular la producción industrial y la construcción. Sin embargo, no está claro el alcance de este estímulo tributario y -además- China ya tiene un déficit fiscal cercano al 4% del PBI, por lo que reducir impuestos es riesgoso. También preocupa el alto nivel de endeudamiento que se está registrando en varios sectores.

Sucede también que las bases de crecimiento de China cambiaron de enfocarse netamente en la exportación a basarse en la demanda interna, particularmente en la inversión, lo que ha sido promovido por el propio gobierno, con tasas superiores al 40% del PBI (en algunos años cerca de 50%). A tal extremo que en muchos casos se cuestiona el real retorno de dicha inversión y su sostenibilidad. Asimismo -y vinculado a lo anterior- China ha ido cediendo competitividad-precio: los salarios subieron y ya no tiene la enorme ventaja de costos en procesos industriales de años atrás. Según una un reciente estudio del Boston Consulting Group, citado por The Economist, hoy el costo manufacturero en China es apenas 5% por ciento menor al de los Estados Unidos.

Y, justamente, las preocupaciones manifiestas del gobierno chino por la economía también derivan de la guerra comercial lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que reclama menos apoyo del Estado chino a sus empresas estatales. “Se viene una dura batalla”, reconoció el primer ministro Li Keqiang.

Impacto en Uruguay. Que el crecimiento chino se modere no implica que retroceda la demanda: se sigue sumando gente al consumo de carne vacuna, lácteos y otros productos alimentarios de alto valor, todo lo cual es positivo para Uruguay. Hay más riesgo de un escenario con problemas financieros más agudos, pero por ahora es poco probable. En cualquier caso, todo indica que China será cada vez más exigente en su demanda de productos y los recientes protocolos bilaterales firmados en granos, carnes y productos forestales, parecen demostrarlo.

En este nuevo escenario, la competencia de otros países productores que concurren al mercado chino se hace más aguda y expone nuestras debilidades. En su momento, el aumento de la demanda china envió al mundo una señal de precios contundente, un gran estímulo para aumentar la producción, y así sucedió en granos, carnes, lácteos, etc.; concretado el aumento en la oferta, los precios bajaron. La carne vacuna sería una excepción -al menos por ahora- porque un proveedor importante como Australia está con problemas climáticos, y otro relevante como Argentina se autoimpuso restricciones y recién ahora están tomando nota de la demanda china (con presencia creciente).

Aprovechando el ciclo de expansión, muchos países proveedores y la propia China fortalecieron sus capacidades y productividad. El caso de Uruguay es más ambiguo: su capacidad productiva en agronegocios ha mejorado, con más maquinarias, plantaciones, incorporación de tecnologías, capacitación, etc., pero ha tenido problemas de costos de la portera para afuera: se avanzó tarde en infraestructura, los costos energéticos son altos y la política laboral presionó por mayores retribuciones, sin respaldo suficiente en productividad; además aumentó la carga tributaria directa e indirecta. En consecuencia, la capacidad de competir y colocar productos valiosos, no sólo por su presentación final sino en calidad y oportunidad de suministro, ha estado limitada.

Tenemos mucho por mejorar, pero los tiempos “fáciles” ya pasaron; hay más oferta global y más competencia: otros países competidores acumularon fortalezas como proveedores de alimentos. En particular, capitalizaron los años previos para avanzar en acuerdos de libre comercio, en momentos en que las tendencias políticas lo habilitaban. Así lo aprovecharon Australia, Nueva Zelanda y los países del Pacífico sudamericano; hasta se concretó un importante acuerdo comercial entre la Unión Europea y Japón. Uruguay -por el contrario- quedó asociado a la pasividad comercial de Argentina y Brasil, anclados a una visión más proteccionista y de sesgo industrialista, que terminó perjudicándonos.

Sin despreciar los esfuerzos que el gobierno hace en promoción, acuerdos sanitarios y protocolos que dan garantías para comerciar, Uruguay ha quedado varios pasos atrás en materia comercial respecto a otros competidores, en muchos rubros. Ahora, con la economía mundial moderándose, el comercio mundial en retroceso (con un ambiente más proteccionista) y con China creciendo a tasas más modestas, Uruguay está más vulnerable económicamente y en una posición estratégica más difícil.

Pablo Mestre
Pablo Mestre
Las cadenas agroindustriales responden por 21% del PBI del país, según un estudio reciente de Exante, presentado en la reciente Expo Prado. El agro no es el único sector de la economía, pero es tan importante como dinámico.
El mejor Prado en años, tuvo un punto opaco. La nula presencia de figuras del Frente Amplio el día de clausura. Algo agravado por una polémica sobre la invitación a Fernando Pereira (al parecersí, fue invitado), y hasta una campañita en redes apoyada por algún legislador opositor llamando a no visitar la Expo. ¿Por qué se dan estas cosas en momentos en que el agro es la locomotora que lidera la recuperación económica post pandemia?
Son 54 años de identificación y compromiso con un sector decisivo y vital de la economía de Uruguay. Un sector pujante y vigoroso que provee a la humanidad de carne de la más alta calidad surgida de la producción totalmente natural, que es valorada por los mercados más exigentes del mundo, así como diversos cultivos -de la soja al arroz- que encuentran gran demanda en diversidad de naciones. El 31 de mayo de 1968, El País estableció las bases de su Sección Agropecuaria, que se tradujo en páginas en sus ediciones cotidianas y un suplemento que reflejaron las opiniones, inquietudes, problemas y soluciones de los hombres y mujeres que son protagonistas, desde el amanecer de cada jornada, de la actividad agropecuaria, una labor que no admite pausa porque los tambos deben remitir todos los días la leche a las plantas elaboradoras, debe atenderse la alimentación y otros aspectos del ganado en los campos y cuidar los cultivos que siempre están sometidos al azar de las condiciones climáticas.
La gran cosecha de soja de este año impulsó con fuerza el PBI de la economía en el segundo trimestre, al tiempo que se sembró la mayor área de cultivos de invierno en décadas. Sembradoras y cosechadoras están a la cabeza del tren de la economía
Es un desafío importante, que el contacto entre el campo y la cuidad no sea solo durante la rural del Prado, debe ser todos los días pensando que sin dudas si al campo le va bien al país le va bien
Hay señales claras de retracción en el mercado chino -principal para la carne vacuna- pero la producción ganadera está fortalecida y se expresa con claridad en la Expo PRADO. Se suman inversiones para seguir creciendo, aún con precios menores
Es conveniente instrumentar la explotación a través de una SAS o SRL para poder aprovechar la exoneración de impuestos por las utilidades y la opción del Imeba, siempre que la superficie explotada y nivel de ingresos lo permita
El Criollo de La Pacífica ganó su Tercer Freno de Oro consecutivo y pasó a ser leyenda...
Si Uruguay tuviese las condiciones actuales de acceso arancelario de Australia en los cuatro principales importadores mundiales, en los primeros ocho meses del año habrían quedado unos US$ 124 millones para repartir en el negocio, que es el monto que no hubieran recaudado las Aduanas de los países importadores
Las exportaciones siguen a todo ritmo, con la soja que ya asegura un récord histórico de ventas al exterior. Sin embargo, la situación de China y Europa, con costos que no bajan, hacen que haya poco tiempo para festejos.
La lechería y el arroz uruguayos son dos sectores de reconocida competitividad a nivel global. Su desempeño ilustra bien las fortalezas y debilidades de los agronegocios y la economía. Después de un ciclo 2021/22 excelente, emergen nuevos desafíos
La doble política contractiva -fiscal y monetaria- puede sostenerse sólo con una economía muy robusta y productiva. Pero los problemas de competitividad siguen pendientes, a corto y largo plazo, mientras el escenario global es menos amigable

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