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Productores del Mercosur, protagonistas en Asunción: “el mate” como gesto simbólico en la firma del acuerdo con la Unión Europea

Farm
Agro del SUr

Asunción fue escenario de un momento histórico para el Mercosur y, también, para el agro de la región. En el marco de la firma del acuerdo entre el bloque sudamericano y la Unión Europea, representantes de las gremiales agropecuarias lograron estar presentes y marcar su participación con un gesto cargado de identidad: la entrega de un mate, una bombilla y un paquete de yerba orgánica a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El encargado de concretar el obsequio fue el ingeniero agrónomo Jorge Andrés Rodríguez, representante de la Federación Rural y actual presidente de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM). La imagen del encuentro quedó registrada en una cobertura especial publicada por Agrodelsur.com, donde se aprecia el momento del intercambio y la cercanía entre las delegaciones.

Rodríguez relató que la presencia de los productores en esta instancia no fue casual: “Fueron 25 años de trabajo, con marcha adelante y marcha atrás, y poder concretar el acuerdo y estar ahí representando a los productores fue muy importante”. Según explicó, desde la FARM insistieron para formar parte del evento, entendiendo que el agro es un actor central en cualquier entendimiento comercial de esta magnitud.

Un regalo con identidad regional y un momento emotivo

Más allá de las conversaciones formales, el dirigente rural destacó la intención de dejar un recuerdo tangible que representara al Mercosur. “Pensamos mucho en qué podíamos llevarle un presente que recordara quiénes éramos. Más allá de las tarjetas, esas cosas quedan”, señaló.

El gesto tuvo un componente particular: el presidente de Paraguay, Santiago Peña, ofició de traductor en el momento del obsequio. Rodríguez lo resumió con humor: “Mi inglés no es muy fluido, y tratar de explicar el valor telúrico del mate… me tranqué. Y Santi Peña salió espectacular, porque logró más atención por parte de Ursula explicándole el regalo”. Para el presidente de la FARM, fue “un momento muy emotivo”.

Dos miradas sobre el acuerdo: oportunidad y preocupación

Consultado sobre las tensiones entre productores del Mercosur y productores europeos —que han manifestado preocupación por el ingreso de alimentos sudamericanos— Rodríguez relativizó el conflicto directo. Afirmó que el problema del agro europeo es “mucho más amplio” que el acuerdo en sí y que muchas veces se utiliza como bandera mediática.

En ese sentido, sostuvo que Europa enfrenta desafíos internos vinculados a exigencias ambientales y sociales que, en algunos casos, ni los propios agricultores europeos pueden cumplir. Puso como ejemplo normativas ambientales recientes, donde Uruguay —según indicó— logró alinearse a las exigencias, mientras que en Europa se enfrentaban dificultades para aplicarlas.

Rodríguez también marcó una diferencia estructural: “Ellos se quejaban porque tenían solo 300 dólares de margen en el trigo… y nosotros hay años que no tenemos margen”. Para el dirigente, las demandas europeas no responden tanto a una rivalidad productiva con el Mercosur, sino a un contexto interno de presión económica y regulatoria.

Aprobación y beneficios inmediatos: “hay cosas que ingresan ya”

Sobre los próximos pasos, Rodríguez confirmó que, una vez aprobado, el acuerdo habilitará beneficios inmediatos en varios aspectos del comercio. Mencionó, por ejemplo, la eliminación de la tasa consular y ventajas vinculadas a cuotas como la Hilton, que podrían impactar rápidamente en la cadena exportadora.

En ese marco, valoró el rol de Cancillería y destacó especialmente el trabajo de la canciller interina Valeria Csukasi y su equipo. “El trabajo de Cancillería ha sido espectacular”, afirmó, subrayando que se trata de un proceso largo, con años de negociaciones, que finalmente logró cerrarse “de muy buena forma”.

Rodríguez sostuvo que el acuerdo implica un cambio en el “status quo” comercial, lo que naturalmente genera temores, pero insistió en que la mayoría de los efectos serán positivos. “Tenemos que encararlo con todo”, resumió.

Plazos: Uruguay apunta a aprobarlo entre marzo y junio

En cuanto al trámite parlamentario, Rodríguez estimó que Uruguay podría aprobar el acuerdo entre marzo y junio, y que los demás países del bloque también trabajan para avanzar lo antes posible.

Además, llamó a mirar el acuerdo más allá de la exportación de productos agropecuarios: “No lo veamos solo por lo que le queremos vender. Gran parte de los insumos, inversiones que van a venir de Europa”. Recordó que Uruguay es, en términos relativos, uno de los países del Mercosur con mayor proporción de inversión europea, lo que considera una fortaleza por el vínculo ya construido.

El debate que viene: cómo se reparten las cuotas

Tras la firma, uno de los temas clave será la distribución de cuotas entre los países del Mercosur, como en el caso de la carne vacuna y las 99.000 toneladas previstas en el acuerdo.

Rodríguez indicó que todavía no hay definiciones, pero que existen antecedentes históricos y que el proceso deberá contemplar relaciones comerciales y volúmenes exportados. También comentó que Paraguay ha planteado públicamente una distribución equitativa del 25% para cada país, aunque advirtió que se trata de una discusión que requerirá análisis técnico y negociación con participación de la industria, no solo del sector productivo.

En ese punto, señaló que las cancillerías esperan que el sector privado acerque una propuesta para facilitar el trabajo diplomático: “La idea es que de los privados llegue la propuesta, para que Cancillería trabaje en ese sentido”.

Lácteos y competencia: “hay que generar condiciones de competitividad”

Rodríguez reconoció que no todos los rubros enfrentan el mismo escenario. Mientras sectores como la carne podrían encontrar oportunidades claras, otros como los lácteos podrían verse presionados por una mayor competencia europea.

Sin embargo, sostuvo que el acuerdo contempla plazos de adaptación y que, en un esquema de apertura comercial, el desafío será mejorar competitividad interna. “Vivimos exigiendo bajar costos. Bueno, hay oportunidad de mercado, vamos con todo”, dijo, insistiendo en que Uruguay tiene fortalezas en calidad, certificación y capacidad de cumplir normas exigentes.

Salvaguardas: entre el sustento técnico y el “lobby”

Finalmente, Rodríguez se refirió al uso de salvaguardas como herramienta de protección. Aclaró que, cuando se aplican con sustento técnico, pueden ser válidas, pero advirtió sobre el riesgo de que se transformen en barreras no arancelarias basadas en argumentos ideológicos.

En ese sentido, señaló que el Mercosur representa apenas “el 1% del mercado” europeo, por lo que consideró exagerado afirmar que el acuerdo podría desestabilizar al agro de Europa. “Hay mucho lobby atrás de eso”, afirmó.

Antes de despedirse, Rodríguez dejó una frase que buscó sintetizar el espíritu con el que el agro uruguayo mira esta etapa: “Como país chico, capaz el nido es chico. Pero cuando se generan espinas, lo mejor no es cortar la espina, sino aprender a volar. Y creo que es lo que tiene que hacer Uruguay: aprender a volar”.

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