El Ministerio de Comercio de China dio a conocer la resolución final del proceso de salvaguarda aplicado a las importaciones de carne bovina, una investigación iniciada a fines de 2024 a solicitud de sectores de la ganadería china, con el objetivo de evaluar el impacto de las compras externas sobre su mercado interno. Tras más de un año de análisis, el gobierno chino definió un nuevo esquema de acceso que regirá de forma transitoria hasta el 31 de diciembre de 2028.
El proceso incluyó distintas instancias técnicas y de consulta, con la participación de unas 60 partes interesadas, entre gobiernos, empresas y actores del comercio internacional. Según el Ministerio de Comercio de China, la medida busca “proteger el desarrollo ordenado de la industria doméstica, manteniendo al mismo tiempo un entorno comercial estable y previsible”.
El impacto para Uruguay
Para Uruguay, la resolución tiene un impacto acotado y manejable. La cuota asignada al país es de 324.000 toneladas anuales, un volumen superior al nivel actual de exportaciones de carne bovina hacia el mercado chino. En 2025, las colocaciones uruguayas se estiman en torno a las 200.000 toneladas, muy por debajo del tope establecido.
Incluso considerando los máximos históricos —que rondaron las 350.000 toneladas en 2021 y 2022—, el cupo asignado permite operar con holgura. En la práctica, esto implica que Uruguay podrá seguir exportando carne bovina a China sin pagar aranceles adicionales, siempre que se mantenga dentro del volumen asignado.
La medida establece una cuota global de 2.680.000 toneladas para carne bovina, que se incrementará anualmente un 2%. Dicha cuota se divide en siete partes: seis corresponden a los principales países exportadores —Argentina, Australia, Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Uruguay—, mientras que el remanente queda disponible para el resto de los proveedores.
El régimen aplica tanto para carne enfriada como congelada, con o sin hueso. Quedan excluidos de la medida los subproductos y menudencias, así como los productos cárnicos de otras especies. Las exportaciones que superen el volumen asignado deberán abonar un arancel extracuota del 55%, lo que en la práctica desestimula ese tipo de operaciones. Los cupos, además, no son acumulables entre años.
Participación activa de Uruguay
Durante todo el proceso, Uruguay tuvo una participación activa a través de dos vías. Por un lado, la Embajada de Uruguay en China, en representación del Estado y en coordinación con la política exterior del país; por otro, el Instituto Nacional de Carnes (INAC), que actuó en representación de la cadena cárnica.
El trabajo incluyó el seguimiento técnico del expediente, la presentación de información económica y comercial, y el asesoramiento jurídico especializado, con el apoyo de una firma internacional con experiencia en este tipo de procedimientos. Desde el sector público se destacó el alto nivel de involucramiento, dada la importancia estratégica que el mercado chino tiene para la carne uruguaya.
La resolución aporta previsibilidad al comercio y confirma que, al menos en el corto y mediano plazo, Uruguay mantiene condiciones favorables de acceso a su principal destino de exportación cárnica.