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La oveja sigue sacando adelante a la familia rural

La historia de unos pequeños productores del convenio Mides-INIA que probaron suerte con Corriedale

Javier Rodríguez y Neyi Galván son unos pequeños productores de Ojo de Agua, en Rocha, que apostaron a la oveja para salir adelante en la vida.
Javier Rodríguez y Neyi Galván son unos pequeños productores de Ojo de Agua, en Rocha, que apostaron a la oveja para salir adelante en la vida.
Manuela García Pintos

En un campito de 12 hectáreas ubicado en el paraje Ojos de Agua, en Rocha, Javier Rodríguez y Neyi Galván son el más vívido ejemplo de cómo la oveja arraiga a la familia en el medio rural y, trabajo mediante, salir adelante con tan noble animal.

El matrimonio es uno de los participantes del acuerdo firmado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) por el cual la Sociedad de Criadores de Corriedale del Uruguay (SCCU) se comprometía a ofrecer y proporcionar, a productores seleccionados, ovinos de alto valor genético a un precio preferencial. A su vez, la SCCU se comprometió a facilitar ovinos reproductores a quienes ya hayan recibido vientres, con el fin de asegurar la calidad de la producción.

El Mides, por su parte, se comprometió a aportar el equipo técnico responsable del asesoramiento y seguimiento productivo económico de los productores que reciban los ovinos.

La familia. Javier Rodríguez es oriundo de la frontera con Brasil. Nació y se crió en ciudad del Chuy, pero a sus 12 años, sin terminar Primaria, se fue al campo a trabajar como peón de estancia. Los años que lleva desde que salió de su casa han transcurrido en el campo -en Rocha y en Maldonado- en la doma, como alambrador, peonando y hasta llegó a ser capataz de estancia.

Por su parte, Neyi Galván se crió allí, en Ojos de Agua, en las hectáreas que hoy son propias, herencia de su padre. Siempre le gustó la oveja y pasó prácticamente toda su vida cuidando guachas.

Juntos tienen una hija, Tainara, de 12 años quien, junto a su madre, ponen “el 90% del trabajo” en todo esto.

Además del trabajo en su campo, ambos laburan en una estancia ubicada a 17 kilómetros de su casa. Él es puestero y cuida 1.200 hectáreas. Ella trabaja ocho horas como doméstica y cocinera en ese establecimiento.

Programa. A fines de 2018 comenzó a surgir el rumor que iba a llegar un programa de ruralidad del Mides a la zona, con proyecto de ovinos para los productores familiares. Y así fue. Al tiempo participaron de una reunión de vecinos y quedaron fascinados con la idea.

“Siempre nos gustó la raza Corriedale. La zona de nosotros es baja y hay Romney. Nos pareció un proyecto favorable. Sin decirle nada a mi esposa, fui yo. Había una facilidad de pago con Microfinanzas para adquirir vientres Corriedale y siendo un poco valiente me dije ‘está es la oportunidad’. Me metí. No teníamos un peso. Encargué 20 ovejas. Y cuando llegó a las casas… te podes imaginar. Somos asalariados rurales, peleamos para pagar las cuentas del día a día. Cuando le digo a mi esposa ‘prepárate porque no sé cómo vamos a hacer, pero las ovejas están a tu nombre y hay que pagarlas’”, recordó Javier Rodríguez.

En 2019 arrancaron con 20 ovejas encarneradas de genética de Pablo Narbondo y de Granja. Cuando las ovejas llegaron al predio las clasificaron y los visitó un veterinario y técnicos del INIA.

“El objetivo nuestro era Corriedale, teníamos la prioridad en la raza. El señor Narbondo cedió unos carneros para el proyecto y durante un año compartimos uno con los vecinos para encarnerar. Hoy trabajamos sobre esa genética”, contó.

Ya para el segundo año se dieron cuenta que era problemático compartir un carnero con los vecinos, porque había que trasladar a las ovejas y se pelaba el campo. Además los inquietaba la parte sanitaria, la cual es clave en su predio.

“Optamos por apretar un poco el bolsillo y adquirimos un carnero propio. Fuimos a Rocha, porque era lo más cerca, y adquirimos un carnero de Fredy Marchetti. Fue Ventarrón el primer Corriedale MO que tuvimos y era terrible máquina para nosotros. Trabajamos con ese todo el año hasta que el año pasado, con contactos, llegamos a San Gerardo, de la familia García Pintos, y Fernando nos vendió un carnero. Ahí ya fuimos más audaces. Siempre decimos: ‘Paso a paso para seguir caminando’. Nos volvimos con un carnero y tres borregas para mejorar en la parte genética” señaló.

Hoy. Cuatro años después del inicio, cuentan con 53 ovejas encarneradas este año y dos carneros. De ese total, la familia debe devolver tres ovejas, que es el 3% sobre el proyecto.

“Hoy por hoy no estamos debiendo nada. Nuestro predio se caracteriza por eso: vamos hasta donde nos dé el bolsillo. Deuda no porque somos peones rurales asalariados y dependemos del día a día para sobrevivir. Nos encanta la raza, la trabajamos y hacemos una reinversión con lo que produce la lana, la carne y el cordero para mejorar las pasturas y la parte genética”, indicó.

La oveja rota dentro del predio que se divide entre reposición y lanares en 12 hectáreas. El stock animal ronda los 80 animales. También suplementan con flechilla de arroz y algo de maíz en invierno y dan bloques proteicos, porque el área no es mejorada al 100%. Además, se hacen controles sanitarios de forma estricta.

“En la vida hay que tener un objetivo y, en esto, te tiene que gustar el campo y los animales. Hay que elegir una raza para seguirla o una cruza. Pero sobre todo hay que animarse. Creemos que la oveja crea el entorno familiar, la oveja une a la familia”, señaló la familia.

Gira. Los productores del Mides participaron durante los dos días de la gira de la raza Corriedale por seis establecimientos de Florida y Lavalleja, de la cual se llevan conocimientos para aplicar en su predio.

Luego de dos años los criadores de Corriedale se volvieron a juntar. Y lo hicieron a lo grande en una gira que contó con cerca de 200 personas en cada establecimiento visitado. Y fueron seis en dos días.

“Fue emocionante poder participar. Fue muy fructífera para nosotros, productores que empezamos hace cuatro años. Muy productiva, de cada predio nos llevamos algo. Ya estamos locos esperando la próxima”, aseguraron.

La gira comenzó el jueves por la cabaña “Doña Emilia”, de Peña Sociedad Ganadera (Florida). A ese predio, se arrimaron animales de cabaña El Aguarachai, de Luciano Dotti. Al mediodía la comitiva partió hacia Lavalleja a la cabaña “Doña Elisa” de Arnoldo Larrosa.

Allí Javier Rodríguez y Neyi Galván tuvieron la oportunidad de contar su experiencia sobre la cría de ovejas.

Posteriormente se visitó la cabaña “El Coraje”, de Mario Dighiero.

El viernes 20, se visitó la cabaña “Santa Inés”, de Pedro Dartayete. Desde ahí se partió a la cabaña “San Salvador”, de los hermanos García Pintos y finalmente, se compartió un almuerzo en “San Gerardo”, de Suc. Gerardo García Pintos.

Rompiendo mitos. Para finalizar los productores rompieron el mito y aseguraron que la oveja “no da trabajo’’.

“Creo que el que dice que la oveja da trabajo es porque no le gusta trabajar. No lo vemos así. En nuestro caso, el 90% del trabajo lo pone mi esposa y mi hija, el trabajo bruto lo hago yo los fines de semana. Si no estoy en casa Neyi deshoja, cura las bicheras, saca pezuñas. Junto a mi hija suplementan, cuidan los partos. Llevamos tres años con 100% de nacimientos y 100% de señalada”, concluyó.

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