Ganadería

Será otro año con preñeces caras

Diagnóstico de entores muestran mayor volumen de vacas que están sin presentar celo.

Lactancia. La vaca destina su energía a la producción de leche y si no se le ayuda destetando el ternero, no mejorará su condición corporal, no ciclará y costará preñarla.

Pablo Antúnez

La buena condición corporal del ganado y la abundancia de pasto en algunos departamentos y especialmente en el norte, no se está reflejando en el nivel de celo en el rodeo. En otras zonas, el clima está ayudando a preñar los rodeos y se ve un productor ávido por lograr más terneros, alentado por los buenos valores del año pasado para el ganado gordo y la reposición.

Los Diagnósticos de Actividad Ovárica (DAO) sobre los rodeos de cría están mostrando, en su mayoría, niveles más altos de anestro (vacas que no están presentando celo regularmente) respecto al año anterior y es momento de tomar medidas para asegurarse las preñeces. Todo indica que los criadores enfrentarán otro año más con preñeces más caras.

“La situación en cuanto a vacas que no han comenzado a ciclar es bastante peor en este entore 2019/20 y hay un importante incremento de vacas con anestro profundo”, confirmó desde Salto a El País Guillermo De Nava, uno de los veterinarios referentes en el sector de la cría bovina para Artigas, Salto, Tacuarembó y otros departamentos linderos. En el caso de estos vientres, si no son ayudados con medidas de manejo, como la aplicación de la tablilla nasal en los terneros o mejor comida, no volverán a ciclar y será difícil preñarlas.

De Nava recordó que según sus datos, también se redujo la cantidad de vacas preñadas en los primeros días de servicio, que “pasó de 33% en el entore 2018/19 a 22% este año”, por lo que “la calidad de las preñeces se verá reducida para esta estación reproductiva”.

Parte de este monitoreo del entore consiste en la revisación genital de las vacas paridas en el primer mes o promediando la estación reproductiva. El estatus fisiológico encontrado en estas vacas paridas durante el entore fue (promedio entre predios y rangos entre paréntesis): 22,2% preñadas (0-68,5%); Ciclando: 35,9% (8,9%-59,5%); Anestro Superficial: 17,8% (2%-37,8%); Anestro Profundo: 24,4% (2,3%-73,3%) y Anestro Total: 42,2% (10,3%-89,4%).

Se abarcaron 14 rodeos con un total de 14.072 vacas paridas evaluadas. En todos estos casos son establecimientos que toman medidas y cuentan con datos que permiten comparaciones entre zafras.

Según contó De Nava, en el norte “hay rodeos con mejor condición corporal, pero en Cerro Largo y Tacuarembó llovió menos y hay rodeos con menor condición corporal. De cualquier manera, creo que en general los ganados parieron en una menor condición corporal que el año anterior”.

En algunas zonas la lluvia demoró en aparecer e incluso se cortó, “entonces menor condición corporal al parto en la primavera 2019, más una primavera que no fue en todos lados con lluvias regulares, determinó que los niveles de anestro estuvieran 11% por encima de los del año anterior. El año anterior había sido un año bueno. Fue un invierno benévolo y la primavera arrancó mejor”, dijo el veterinario.

Los niveles de falta de celo regular en los rodeos de cría son variables entre predios y entre zonas. “Tomando los últimos cuatro años, tuvimos dos con estos niveles de anestro (2019/20 y la zafra 2016/17), pero hubo niveles de anestro más altos (zafra 2017/18). El año pasado que fue muy bueno y donde todos esperaban esos 3 millones de terneros, ahí detectamos 31% de anestro (son promedio de rodeos en los que trabajamos que no tienen que ser representativos de lo que pasa en el Uruguay)”, indicó.

Reposición. Los precios del ternero del año pasado alientan a los ganaderos a producir más.

A tiempo. Con estos datos objetivos y niveles de anestro más altos respecto al año anterior, lo más importante es tomar medidas rápidas para preñar las vacas y no lamentarse después, porque nos quedamos confiados en que el volumen de forraje y la condición corporal, daban por seguro que se lograría el nivel de terneros esperado.

“Hay que moverse rápido”, advirtió De Nava. En el norte hay muchos entores de diciembre, enero y febrero, todavía hay tiempo de tomar medidas. “Si se identifican las vacas problema y se trabaja sobre ellas, hay más chance de lograr mejores tasas de preñez, de que comiencen a ciclar y pueda preñarse”, alertó el veterinario.

Haciendo un destete precoz la vaca responde a los 10 días y la chance de que se preñe no es 100%. Es cubierta por el toro, pero tiene entre 60% y 70% de chance de preñarse, pero en muchos casos repetirá celo y se pasará la estación reproductiva. “Cuanto más se demora en tomar medidas, las posibilidades de preñarse son cada vez menos”, reconoció De Nava.

La tasa de preñez tiene una enorme incidencia sobre los predios criadores, cuyo producto es el ternero, además de la vaca gorda. “Tomar medidas ahora evitará llevarse sorpresas en el otoño”, explicó el profesional. “Una de cada cuatro vacas paridas que revisamos, está en anestro profundo, hay que hacerle sí o sí destete precoz.

Récord. Para Santiago Bordaberry, otro de los veterinarios referentes para el centro del país y zonas aledañas, en 2021 probablemente “se llegue a un volumen récord de terneros”, debido al gran volumen de vientres entorados.

El profesional destacó un “enorme interés de los productores por entorar todo el ganado que se pueda” y agregó que “hay una demanda importante por asesoramiento, por los servicios e incluso por el Diagnóstico de Actividad Ovárica”, así como por todas las tecnologías que “involucren más terneros, porque el estímulo que hubo todo el año pasado en los valores del ganado gordo y la reposición motivó a eso”.

Bordaberry contó que en el centro del país, se agregaron algunos invernadores a la cría, así como productores de otros rubros, para poder aprovechar los buenos precios. Eso motivó que “haya mucho ganado que estaba en la raya en cuanto a desarrollo, en el caso de las vaquillonas y en el otro extremo, ganado en la raya con respecto a la dentición” y se intentó servir.

El resultado del entore depende, en gran medida, de lo que ha sido el trabajo de todo el año. Va desde el diagnóstico de preñez anterior hasta que se echan los toros. “Va mucho más allá de lo que ocurre en el momento mismo del servicio, que es un período breve”.

Por eso, sostuvo que analizando el presente entore desde un contexto global y de mayor plazo, “el invierno no fue tan malo”, aunque tuvo episodios bastante duros. “No fue tan agresivo y las vacas parieron en buenas condiciones”.

Posteriormente, la primavera comenzó bien y la segunda mitad fue más seca. “No hubo tanto anestro profundo como encontraron otros colegas. El anestro profundo se manifiesta en situaciones de crisis muy fuertes y eso no se dio en líneas generales”, dijo Bordaberry.

“En todos los rodeos hay anestro profundo, pero nosotros no encontramos niveles altos este año y nos da la impresión que en nuestra zona, el año no fue tan malo; Siempre analizando globalmente”, dijo. El profesional agregó que le llamó la atención “la enorme cantidad de vacas con anestro superficial y para nosotros era muy preocupante en diciembre, debido a la utilización de técnicas de control de amamantamiento y a las lluvias de enero, en este momento vemos a los toros trabajando fuerte. Por ese motivo creemos que el índice no va a ser malo, será cercano al promedio, para arriba o para abajo, pero cercano”.

Los diagnósticos realizados en algunos predios del norte del país, en el caso de Bordaberry, están con mejor resultado que en la zona centro y a su vez, el centro está relativamente mejor que el sur. Aún así, destacó: “Encontramos en algunas zonas del sur situaciones dramáticamente malas que obligó a mucha gente a decisiones importantes”, dijo Bordaberry.

Complejo. El panorama en la zona noreste es complicado y también está mostrando muchas vacas en anestro profundo, situación de la que no saldrán si los productores no toman medidas drásticas como el destete precoz.

El referente en esta zona es el veterinario Pablo Marinho quien dijo a El País que en el marco del monitoreo 2020, en todo el volumen de vientres revisados, encontró 3,83% de ganado que ya está preñado y 17,7% ciclando (presentando celo regular).

El total de vacas en anestro fue 78,47% y dentro de ese volumen 33% está con anestro superficial y 45% en profundo. “Es grave la cosa y complicada”, dijo el profesional.

En estos días, constató que los vientres que están en anestro superficial comienzan a tener actividad ovárica.

La situación se complica cuando se analiza cada categoría. En ese sentido Marinho contó que en vacas de primera cría encontró: 4,97% preñadas; 9,32% ciclando; 24,84 anestro superficial y 60,87% en anestro profundo. En vacas multíparas que son cola de parición, aquellas que parieron más tarde porque en la zafra anterior se preñaron tardíamente, los datos son los siguientes: Preñadas: 1,82%; 14,55% ciclando; 23,03% en anestro superficial y 60,61% en anestro profundo. En el caso de las multíparas más de punta, aquellas que parieron temprano el monitoreo reveló: 4,50% preñadas; 26,13% ciclando; 46,85 en anestro superficial y 22,52% en profundo.

Dos tecnologías probadas para mejorar los procreos.

Destete Temporario: Consiste en colocar una tablilla nasal al ternero para que no pueda mamar. La lactancia incide negativamente en el comportamiento reproductivo de la vaca y cuando más leche produce, más interferencia hay para el reinicio de la actividad sexual postparto.

La vaca recuperará estado corporal y mejorará sus niveles hormonales, lo que le permitirá volver a presentar celo. Diversas investigaciones probaron que la supresión temporaria del amamantamiento no ocasiona efectos negativos permanentes en el ternero, siempre y cuando la tecnología se aplique como la recomiendan los técnicos. No se puede aplicar tablilla a terneros que pesan menos de 60 kilos, ni con menos de 45 días.

Destete Precoz: Se separa definitivamente el ternero de la madre a una edad en que no se vea afectado en su crecimiento futuro.

Al quitarle el ternero los requerimientos en la vaca (que está produciendo leche) bajan entre 15% y 20%, lo que le permite mejorar el estado corporal y comenzar a presentar celo regularmente (cada 21 días). La mayor respuesta frente a esta tecnología se da en vacas de primera cría o en vacas adultas que parieron con una condición corporal menor a 4. (En base al Plan Agropecuario).