
1. Cabeza. Debe ser expresiva y masculina en el caso de los machos. Debe ser chica, mantener un balance con el resto del cuerpo (no son deseados los animales “cabezones”). El ancho de la misma debe ser 2/3 respecto al largo. Característica asociada a la fertilidad, en contrapartida las hembras de cabeza chica y femenina son las más fértiles con orejas dentro de la pureza racial. Examinar los ojos es muy importante, ya que el sentido de la vista es fundamental para el toro en la detección de hembras en celo. Se debe buscar que el toro tenga los ojos bien ubicados dentro de las órbitas y que no sean saltones. En Hereford el pigmento ocular es fundamental, asociado a una menor o nula incidencia de cáncer de ojo. En las hembras, que sean de cabeza chica..
2. Cogote. Debe presentar una masa muscular desarrollada que denote masculinidad (leve prominencia en su parte superior), pero proporcionada con el resto del cuerpo. Rasgo masculino que aumenta en tamaño a medida que el toro madura. En las hembras, con cuellos suaves, bien insertos en las paletas.
3. Línea superior. Tiene que ser larga, recta, ancha y musculosa, ya que ahí se encuentran la tabla de bifes. Debe ser paralela a la línea ventral, fundamental evaluarla en movimiento del animal y que cuando se pare mantenga la línea recta o firmeza de lomo. Es importante que los kilos estén en el largo de tronco. Buscar biotipo de frame que mantenga un balance de delantero acorde con el trasero, un largo de tronco acorde con el animal que se está viendo.
4. Cadera. Debe ser ancha y plana, con gran desarrollo muscular y acompañado de un buen largo de bacinete ya que esa zona produce los cortes de carne más valiosos. La inserción de la cola debe estar despejada de depósitos grasos (“polizones”) y no puede ser pronunciada.
5. Cuartos. Anchos ya arrancando desde arriba y terminado con un segundo cuarto marcado que termine casi encima del garrón. Es importante que estas características carniceras de cadera y cuartos sea buscado también en hembras. Es necesario que tenga una cobertura de grasa a lo largo de todo el animal, básica y necesaria, especialmente en razas británicas.
5. Profundidad. Dada por el largo del arco costal, lo que permite una buena capacidad ruminal, característica fundamental asociada a la eficiencia y conversión en animales que se alimentan exclusivamente a pasto con prepucio y/o ombligos lo más pegado a la panza posible, asociado a pureza racial de razas británicas. En el caso de la hembra, limpias en la línea baja.
7. Pecho. Debe tener un ancho moderado, el exceso de preparación debe ser evaluado como muy negativo y justamente el pecho es uno de los puntos visuales donde se puede evaluar; las paletas se deben observar sin excesos de musculatura, asociado a una mejor facilidad de parto directa. La paleta y el brazuelo, son muy buenos indicadores de la capacidad carnicera.
8. Aplomos. La corrección es clave para la longevidad del animal, es la característica más importante junto a la fertilidad. Los aplomos con hueso deben ser muy tenidos en cuenta, las manos deben ser rectas. Las patas deben tener la angulación correcta en los garrones, al caminar tenemos que evaluar que el animal no se “siente” en los garrones y/o no sea recto de garrones, defectos atentan hacia la longevidad. La corrección estructural tiene que terminar con buenas patas y buenas manos. Un animal de alto potencial carnicero debe tener estructura ósea y aplomos correctos.
9. Testículos. Ambos bien marcados, la alta circunferencia escrotal no está asociada a mayor producción de semen, siempre hay un mínimo aceptable (39-40 cm a los 2 años), en definitiva, es más importante la forma que tener CE de más de 40. En Hereford la pigmentación testicular hay que buscarla. Tanto CE muy bajas, como demasiado excesivas, no son deseadas. En las hembras, con ubres bien sostenidas, equilibradas, con pezones acordes a la edad, sin excesos de grasa en la ubre.
10. Verija. Deber ser bien descendida, no puede ser levantada, por lo general los animales con este tipo de verija y marcada profundidad de costilla se asocia a animales más pesados y de mejor rinde.
11. Balance general. Verlo parado, pero también caminando. Que se los vea trasladarse en forma cómoda, donde se puedan apreciar los aplomos funcionar, caminar, llevar los kilos. Que se mantenga la línea superior, que mantenga la ubicación de patas y manos acorde al esqueleto que tiene. Y que mirado de adelante hacia atrás mantenga la forma que tiene que tener. Esa visión global es clave para “unir” lo que es el mejor animal.