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Nueva oportunidad para carne kosher

Desafío desde el Mercosur es llegar con congelado

Pablo Antúnez

La carne vacuna kosher producida por Uruguay enfrenta nuevas oportunidades en algunos países de la Unión Europea e incluso en Israel.  Polonia está a un paso de prohibir la exportación de carne bovina obtenida bajo las faenas kosher y halal, valorada en US$ 1.800 millones.

Según publicó el portal Eurocarne, la cámara baja del Parlamento, votó a favor de una Ley de Protección Animal. De un total de 460 legisladores, 375 parlamentarios respaldaron prohibir la exportación de carne procedente de ambas faenas, si se hacen sin aturdimiento previo al sacrificio.

Polonia es el quinto exportador mundial de carne Kosher a Israel y provee a varios países europeos con el producto.

“Es un momento clave donde el quinto jugador mundial —los principales exportadores son Argentina y Uruguay—  tiende a desaparecer del mercado. Esto va a pasar”, afirmó a El País Felipe Kleiman, principal de la consultora KLM, especializada en faenas y alimentos kosher.

El movimiento para frenar las faenas sin aturdimiento en Polonia comenzó en 2012 y la sociedad lo apoyó. Lo mismo pasó en Bélgica, otro país donde ya están prohibidas. Para la faena kosher no existe el aturdimiento, mientras que, parte de la faena halal se puede hacer con aturdimiento, salvo para países islámicos más estrictos.

“La salida de Polonia del circuito de exportación de carne kosher, es una oportunidad para todo el Mercosur, pero principalmente para Uruguay y Argentina”, afirmó Kleiman.

El 99% de la carne que Polonia produce Kosher es para exportar a Israel y la Unión Europea, pues tiene una comunidad no mayor a 20.000 personas. Brasil y Paraguay, que se alternan entre el tercero y cuarto lugar en la exportación, colocan en Israel unas 14.000 a 16.000 toneladas anuales y Polonia alrededor de 12.000 a 13.000 toneladas.

“Esa carne que faltará, tiene una enorme posibilidad de que sea suplida desde Uruguay y Argentina, pero también faltará en las comunidades de la Unión Europea, que son suministradas en un porcentaje grande por Polonia. Francia, Holanda y Reino Unido tienen algún nivel de dependencia con Polonia”, explicó el director de la consultora KLM.

Enfriado. El gran desafío que tienen hoy los exportadores de carne kosher desde el Mercosur es llegar a Israel con cortes enfriados, cuya durabilidad es de 85 días y los embarques, por vía marítima, demoran 45 días.

El Ministerio de Agricultura  de Israel permite hoy que la vida útil del producto puede ser de 85 días, pero la industria tiene que garantizarlo. La carne kosher, por un procedimiento técnico, no aguanta más de ese tiempo. “Hay cómo lograr una mayor durabilidad, pero hay que desarrollar investigaciones y eso demanda dinero”, admitió el consultor de KLM.

Kleiman contó que Polonia, básicamente vende a Israel y a otros países de la Unión Europea carne enfriada.

“La carne vacuna polaca vale 30% más que el promedio de las carnes que van desde el Mercosur. Aún en el corte más sencillo, como la carne de cogote que se usa para picar, sigue esa diferencia”, remarcó el especialista.

Para Israel es caro producir carne, porque depende de animales y granos importados. Por otro lado, el consumidor se vuelca cada vez más al enfriado por sobre el congelado y hace posible que esos cortes coticen más altos.

Ventaja. El director de la consultora KLM consideró que hay otro factor que puede beneficiar a Uruguay y Argentina: la castración.

“En Brasil hace mucho no se castran más los animales y eso afecta el PH (acidez) de la carne. Los enteros tienen una carne más oscura y es una predisposición para que la vida útil sea más acotada. Es una gran posibilidad para Uruguay y Argentina de transitar nuevos caminos”, advirtió Kleiman.

También consideró que el box rotativo que exige Israel para las faenas kosher, posibilita llegar a un nivel de bienestar animal aceptable y eso puede derribar las restricciones que se le impongan a este sistema de faena. “Para mi es una gran apuesta buscar el mercado kosher de Europa y la carne enfriada”, afirmó el consultor.

Si bien no pasó por alto que los precios cobrados por Uruguay por la carne Kosher exportada a Israel están incompatibles y no pagan las cuentas del frigorífico por el costo de la hacienda, Kleiman insistió en que la salida de Polonia puede ser “una oportunidad para crear una cadena de valor”. Sin embargo, advirtió que esa oportunidad implica que los frigoríficos se muevan diferentes”.