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Nicolás Udaquiola: "Hay que seguir de cerca lo que pase con las tasas porque puede haber un cambio de tendencia"

El director de AZ Group dijo que hay buena relación entre precio e insumo y próximos 60 días serán claves para la soja

Nicolás Udaquiola.

—¿Cómo estás viendo el panorama del mercado agrícola y las variaciones que hemos tenido en el precio de los granos en los últimos días?

—Si vemos la película contra un año atrás, los precios de los granos están sustancialmente mejor, y hemos visto mejores precios todavía. Así que desde ese lado, muy bien, con muy buena relación de precio contra los insumos. Hemos visto una locura de precio en la urea, principalmente por el conflicto bélico, pero en la foto de hoy hay una buena relación insumo-producto en términos generales, entre todos los productos y para comprar la gran mayoría de los insumos. En esa línea, es una foto de negocio y de margen proyectado interesante, positiva, con márgenes que nos dejan mejor parados en términos de Excel. Desde ahí es muy fácil, después hay que llevarlo al terreno. Es una campaña que recién está empezando. Los primeros lotes de soja de primera están recién sembrados y el maíz va bastante más avanzado, con todo el temprano que crece en área en lo local. Y hay una volatilidad en el mercado internacional fomentada por un gran conjunto de variables: desde las propias de los mercados de granos y sus fundamentos hasta temas vinculados a la macro, a la geopolítica, a todo lo que nos genera incertidumbre en todos los mercados, pero que también nos pega en este negocio.

—¿Cuáles son los principales factores del mercado internacional o de la geopolítica a los que se les está prestando más atención en este momento?

—Uno de los puntos que me parece central destacar, sobre todo porque cambió la tendencia de lo que venía siendo desde mediados de 2025, es la tasa de interés. En estas últimas semanas, y sobre todo desde el último encuentro de la FED, tuvimos una suba de la tasa de interés de referencia en Estados Unidos. Se dio también en la Unión Europea, en Japón y en varios bancos centrales. Es un tema a monitorear, porque la inflación en el mundo claramente no baja: se mantiene firme y alta, muy conectada con Ormuz, con el tema Irán y con todo lo bélico y geopolítico que estamos viviendo. Eso nos invita a pensar que la inflación no va a bajar, y una inflación que no baja no es un incentivo para volver a ver tasas a la baja.
Vale la pena destacarlo: una suba de tasas es un movimiento restrictivo de la economía y eso no es positivo para los granos. Si bien entendemos que no estamos viviendo todavía un cambio de tendencia, es una alerta que hay que monitorear para el mediano plazo. Ahora, a fin de octubre, tenemos un nuevo encuentro de la FED en el que no debería haber movimiento de tasa, pero queda uno más en diciembre y ahí el mercado estima que sí. Así que la tasa es uno de los grandes drivers que hay que seguir, porque podría llegar a ser un cambio de tendencia respecto a lo que hemos vivido estos últimos meses. Y después, desde ya, está lo que es imposible saber cuándo va a terminar, que son los conflictos bélicos. Qué pasa con el petróleo, cómo se solucionan los problemas estructurales de las industrias de transformación y refinación a diésel, y qué pasa con Rusia y Ucrania, que fue el gran ruido que tuvimos esta semana ante un potencial acuerdo entre estos dos países.

—Sobre ese último punto: tiene mucho que ver con el mercado de los aceites y, por ejemplo, con la expansión de la colza, que hoy es el principal cultivo de invierno en nuestro país. ¿Cuál es la lectura que están haciendo puntualmente de la situación entre Rusia y Ucrania?

—Primero, desde los fundamentos: hubo algo que en algún momento se temió pero después no ocurrió, porque este año no hubo problemas productivos en la región. En esa zona venís con fallas en girasol, que te aceleraron la suba de los aceites. Y venís con una demanda política y ambiental muy agresiva para transformar los aceites en energía, que te consolida una demanda más estructural, por lo menos por un tiempo. Después, no deja de ser político y veremos cuánto dura, pero pareciera que viene para un tiempo más.
Entonces, sin haber problemas productivos, lo que estamos viendo es un problema logístico: que esa mercadería fluya. Si hay un acuerdo, claramente sería negativo en precios, por lo menos en el corto plazo como reacción de los mercados. Ya lo vimos esta semana, sobre todo en el mercado europeo, que fue el que más notó la noticia, con caída de precio del trigo y de la colza ante un posible acuerdo por una posible reunión en noviembre. Todo es muy potencial; hay que ver qué es lo que termina ocurriendo. En el medio, y no es un tema menor, hay elecciones en Estados Unidos, y todo esto tiene una gran cuota de geopolítica. Así que no doy por cerrado ese acuerdo. Pero está claro que si dos países, o dos personas, se ponen de acuerdo, cesa el fuego en el Mar Negro y empieza a fluir la mercadería por ahí, hay un tema en el mercado que cambia: va a haber trigo disponible y más aceite de colza llegando de Ucrania a la Unión Europea. Claramente lo podemos notar también en nuestro mercado.

—¿Qué valor tiene en este momento saber operar bien en el mercado de granos o utilizar las distintas herramientas, en una situación de tanta volatilidad?

—Es una pregunta muy atinada por el momento, porque venimos de una corrección de precio en la soja de unos 30 dólares desde el máximo a los valores actuales en la posición julio del año que viene, julio 27. La colza en Uruguay también corrigió significativamente, en ese caso con más impacto del euro que del mercado en sí. Y en el trigo diciembre, y me estoy yendo bien al extremo, perdimos desde los 290 a los 230 y poco que tenemos ahora: más de 60 dólares. Entonces, conocer las herramientas disponibles en el mercado es fundamental, y conocer qué valor le sirve a cada uno es fundamental. Está buena la mirada compartida con otros, pero sobre todo hay que entender dónde está parado uno, cuáles son sus números y cuáles son sus costos. Y sobre todo, saber que hay alternativas y herramientas para cubrir precios sin comprometer mercadería. El objetivo es conocerlas, entender que están y apoyarse en quienes pueden dar cierto soporte para no tropezarse en el camino. Que sirva para allanar el camino para incorporar estas herramientas que les sirvan a las empresas.

—Ustedes trabajan en Argentina y en Uruguay y tienen mucha información sobre cómo viene el panorama. ¿Cómo vienen viendo la campaña de invierno, ahora que estamos cada vez más cerca de la cosecha?

—La colza y la cebada, sobre todo la colza, tuvieron desde el vamos mucho mejor precio de lo que se pretendía, y eso es lo que motivó que haya más ventas en términos generales. El trigo va por otro carril. El precio en algún momento gustó, sobre todo los 230 dólares que se llegaron a alcanzar en Uruguay, pero no fascinaba. Y ese "no fascinaba" limitaba las decisiones de venta cuando además ponías el marco climático y la posibilidad de problemas de calidad. ¿En qué estamos hoy? En la puerta de una cosecha que se estima buena en términos de kilos. La foto de Uruguay es muy buena, y así vemos también la referencia que estamos estimando para Argentina. En ambos casos es menos que el año pasado, que fue una anomalía si nos comparamos con la historia más larga o el promedio histórico. Estamos entrando a una cosecha que va a estar ofertada. Si bien en Argentina se vendió bastante más que en Uruguay en términos porcentuales frente a su producción, esa oferta llega al mercado. Lo que vemos ahora es que el mercado va a estar ofertado, y el peor escenario es que a esa oferta se le sume el acuerdo de paz del que hablábamos recién. En el mediano plazo, el gran driver para nosotros será Brasil. Está claro que Brasil va a una campaña mala, en volumen y en calidad, y eso lo va a llevar a necesitar importar más. Esperemos tener esa calidad para que nuestro trigo, tanto de Argentina como de Uruguay, y que pueda fluir hacia ese país y nos dé una mejor oportunidad de precio que la que seguramente veamos en plena cosecha, porque, como dije antes, la oferta habitualmente trae contracción de precio.

—Por último, hablaste del precio de la soja. ¿Qué podemos esperar en líneas generales para la próxima campaña, o cuáles son los principales factores a tener en cuenta?

—La soja tiene claramente dos grandes momentos de volatilidad. Uno está marcado por el hemisferio norte y por lo que pase productivamente en Estados Unidos. El otro, por el sur, donde Argentina y Brasil son el gran driver, pero si tengo que elegir uno, me quedo claramente con Brasil. De esos dos tiempos, estamos cerrando la etapa del primero. Los datos de producción de Estados Unidos no me generan tanta incógnita: entendemos que van a estar ahí, con algún movimiento más o menos, pero no debería ser significativo.
En el corto plazo, en Estados Unidos el tema será la demanda, tanto la interna para molienda como la exportación. La semana que termina nos deja buenos datos, pero veníamos de tres semanas muy malas. Esperemos que la demanda se mantenga hacia adelante, con China empujando a la cabeza. Cuando miro hacia adelante, lo que hay que seguir, y ya de a poco nos vamos metiendo de fondo, es Brasil. Brasil está por terminar su siembra; seguramente el último dato muestre una aceleración fuerte de la siembra, de nuevo en Mato Grosso. Lo que va a marcar el camino es la volatilidad que va a traer la incertidumbre climática, donde todos los modelos siguen validando lluvias por debajo de lo normal, y el mercado va a estar tratando de dilucidar si vamos a una merma o a una falla productiva. Perder 5 millones de toneladas en el global no pareciera ser tan amigable para ver mucha suba, aunque el temor de que eso ocurra sí puede darnos alguna oportunidad. Perder 30 claramente es un cambio estructural más contundente en términos de mercado y de oportunidad de precio. Así que diría que hay 60 días por delante, pero sobre todo la segunda quincena de noviembre y la primera de diciembre son el momento más significativo para seguir el clima, particularmente en Mato Grosso.

Cultivos de invierno con buenas perspectivas de rendimiento, con destaque especial este año para la colza

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