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Juan Bouza: “Esperamos otra excelente vendimia para este año”

El principal de Bodegas Bouza, dijo que “Uruguay ha encontrado su lugar en el mundo con vinos de alta calidad y una personalidad bien definida”, donde se destaca la Tannat y el crecimiento del Albariño

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Juan Bouza expresó que hoy nuestro país tiene precios promedio de exportación superiores a los de Argentina y Chile, y manifestó que el mayor daño que hace la regulación de alcohol 0 al manejar no es la baja del consumo, sino “la estigmatización a tomar una copa de vino con las comidas”.

-Usted lidera una empresa familiar de producción de vinos, ¿cómo comienza su vinculación con el rubro?

-Es un emprendimiento que comenzó en 1998 con mi esposa Elisa, donde básicamente buscamos mantenernos en el sector de los alimentos pero intentando que la actividad estuviera más vinculada al campo. Uno de los productos que cumplía con esas condiciones era el vino, además de que nos gusta mucho desde siempre cumpliendo con nuestras tradiciones: españolas por mi lado e italianas por Elisa. El vino siempre acompañó nuestra mesa.

-Buscaban un rubro vinculado a los alimentos pero que también los acercara al campo…

-Exactamente. Queríamos estar desde el comienzo de la cadena. Siempre estuvimos más cerca del final de la misma, con alimentos elaborados como La Sibarita, Pagnifique o Avanti. Este emprendimiento lo veíamos como algo de largo plazo y vinculado a toda la familia, queríamos esa cercanía con la tierra, con el suelo, con el campo. Es una forma de vida.

-Al ser una empresa familiar que se acercó al rubro agropecuario, ¿encuentran otro sentido de pertenencia?

-Son proyectos de largo plazo. Tomar la decisión de plantar un viñedo, aprender lo necesario, esperar el tiempo correspondiente puede tomar 3, 4 o 5 años para la primera cosecha y el primer vino, otro año de elaboración, otro año de guarda para luego tenerlo en el mercado. Son unos cuantos años. Solo el proceso del producto te obliga a mirarlo con una perspectiva diferente y más larga.

-¿Cómo ve la situación actual de los vinos uruguayos?

-Uruguay ha encontrado su lugar en el mundo con una oferta de vinos de alta calidad, con producciones que tienen particularidades y una personalidad bien definida. No son argentinos ni chilenos y menos aún brasileños. Son uruguayos y así se están conociendo en el mundo, con variedades como la Tannat, Merlot, Chardonnay o Albariño. Los veo muy bien perfilados. A veces uno espera números más importantes, pero tengamos en cuenta que vendemos un producto con marca, de nicho, de alta calidad y Uruguay hoy tiene promedios de precios superiores a los de Argentina y Chile. A mi forma de ver es el lugar al que Uruguay tiene que aspirar. No podemos competir con vinos masivos o a granel y económicos como los de Mendoza o Chile. No hay clima ni condiciones.

-Va más entonces por la diferenciación por calidad, como puede sucede con la carne o el arroz uruguayo…

-Exactamente. También pienso que la carne y el arroz tienen un sitio interesante por el lado de la diferenciación. Todos estamos yendo hacia ese lado. Existen nichos interesantes en el mundo para nuestros productos.

-Con un pie adentro de la vendimia y un clima seco, favorable para la producción de vinos. ¿Con qué expectativas lo ven?

-Venimos de unos cuantos años con veranos secos. Los viticultores ya estamos olvidando aquellos veranos en los que había que ver cuándo paraba de llover para cortar, o teníamos grandes problemas sanitarios que nos perseguían. Esperamos otra excelente vendimia, incluso contando esas últimas lluvias que hasta ayudaron un poco cuando todavía la viña tiene vegetación. Está bueno un toque de agua fresca que ayuda y alarga el proceso de maduración con el consiguiente desarrollo de polifenoles, además de la complejidad en la uva y posteriormente en el vino. No podemos cantar victoria, pero estamos en la mitad del segundo tiempo y viene muy bien.

-¿Cómo se vienen comportando las exportaciones y cuáles son los principales mercados?

-Bodegas Bouza, a pesar de ser pequeña, está entre las primeras 10 bodegas exportadoras en monto. Los precios nos posicionan muy bien dentro de los mercados. Intentamos diversificarnos y no dejar que un importador se lleve toda la producción. Cuotificamos y tal vez crecemos más lento, pero es más seguro y tiene menos nivel de riesgo, además de un crecimiento geográfico más acorde. Estamos principalmente en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia… En Sudamérica el principal mercado es Brasil, y también exportamos a lugares insólitos como las Islas Malvinas o Dubai. Hace 3 años ya que estamos en Asia en sitios como Singapur, China o Hong Kong, con volúmenes pequeños pero crecientes.

-¿Qué pasa con el consumo interno? ¿Consecuencias de la pandemia o el enoturismo lo han hecho crecer?

-En el año 2020, con la llegada del Covid se complicó el turismo y esto llevó incluso a que tuviéramos algunos meses cerrada la actividad del enoturismo. De a poco empezamos a retomarla, primero con clientes de Uruguay y nos llevamos una buena sorpresa, ya que fue creciendo de manera sostenida y al abrirse a Argentina y Brasil ya estamos en valores casi iguales que en la época pre pandemia.

-¿Cómo se viene comportando el crecimiento o avance en distintas cepas y variedades?

-Siempre tratamos de contener nuestra ansiedad por hacer otros vinos. A todo viticultor le resulta interesante explorar otras uvas, variedades o vinos. Hay mucho por aprender, profundizar e investigar en lo que ya tenemos antes de agregar nuevas. En su momento trajimos el Tempranillo, que había muy poco en Uruguay, o el Albariño, siendo la primera bodega del Hemisferio Sur en tener esta variedad plantada. Tuvo gran suceso como preveíamos, basado en buenas condiciones climáticas y un tipo de suelo similar al de Galicia y la exposición al Atlántico. Algunos críticos dicen que Uruguay se tiene que posicionar con el Albariño además del Tannat. Para nosotros es una caricia al alma…

-Hay consenso en que el buque insignia de Uruguay es la Tannat…

-Por supuesto. La Tannat es una variedad muy adecuada al clima uruguayo. Las lluvias que casi siempre hay en febrero o marzo, sobre fines de cosecha, caen muy bien al Tannat que es de ciclo largo y es una de las últimas en cosecharse. Hay otras variedades como la Cabernet Sauvignon en la cual esas lluvias le disminuyen la calidad. A la Tannat la refresca y le mantiene la acidez. La uva las soporta muy bien. Por su estructura, taninos y acidez es un vino muy adecuado a nuestra gastronomía típica, como sucede con el asado vacuno o el cordero, que son alimentos con un nivel graso importante. Hoy es casi impensable comerse un buen cordero sin un buen Tannat.

-¿Cómo siguen analizando la política de alcohol 0?

-Nosotros tenemos una posición como la mayoría de los que pertenecen a la cadena de la uva y el vino: defendemos el 0,3 de alcohol. El 0, más allá de que es difícil de medir por saber cuánto tiempo después de tomar una copa es suficiente y consideraciones del estilo, no tiene similitudes con países del mundo desarrollados y productores de uva. Así como Uruguay apeló a la responsabilidad de los ciudadanos con el Covid y nos fue bastante bien, pienso que en esto también deberíamos hacer lo mismo. Porque si no, es una herramienta que castiga a los buenos ciudadanos y consumidores responsables por aquellos que no respetan nada, que siempre van a existir. El mayor daño que hace el alcohol 0 no es la baja de consumo, sino la estigmatización a tomar una copa de vino con la comida. Esto afecta en el largo plazo, y en un país vitivinícola como Uruguay, con una gastronomía italiana o española, eliminar el alcohol de la dieta o tener que hacerlo solo en ocasiones donde no se sale a la calle a manejar es un cambio cultura complejo.

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