Raúl Urrestarazu, gerente comercial de PGG Wrightson Seeds, describió una zafra de pasturas de otoño con fuerte demanda de verdeos anuales, especialmente avena y raigrás, pero con praderas permanentes por debajo de lo esperado. Los productores ganaderos priorizaron obtener forraje temprano para aprovechar los precios históricos del ganado gordo. En lugar de apostar a alfalfa, festuca, dactylis y leguminosas, optaron por verdeos invernales que les permitieran tener comida temprana en otoño, explicó a Valor Agrícola.
La sequía de fines del año pasado también influyó en las decisiones de siembra. Esto hizo que los productores prioricen avena temprana para asegurar disponibilidad de forraje, tras la pérdida de pasturas estivales y campos naturales. "La demanda de avena fue superior a la esperada y eso empujó a tomar decisiones más urgentes", afirmó.
Las condiciones climáticas fueron favorables durante toda la zafra, con buenas implantaciones y nacimientos. "Estamos terminando junio y sigue con un clima que está permitiendo sembrar, viene bien el tema clima", destacó. Las pasturas implantadas presentan buen desarrollo.
Sin cambios en el balance agrícola-ganadero
Urrestarazu descartó un corrimiento significativo de área agrícola hacia pasturas. Los sistemas productivos mantienen rotaciones establecidas y una planificación estable más allá de la coyuntura del año. "El balance agrícola-ganadero sigue siendo el mismo que se viene manejando año a año", señaló, aunque reconoció que algunos productores optaron por reducir riesgos y pasaron parte de su área a pasturas.
Extraído de: Valor Agrícola.