Criar con orgullo, trabajar con visión. Esa es la consigna de la familia Arrarte para desarrollar su tarea de criadores de Hereford desde hace 108 años. Y orgullo sin dudas deben sentir tras haber sido reconocidos por el mercado, una vez más, en la edición 2026 de su venta anual celebrada en el local “Conventos” de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo.
Orgullo por haber vendido todo. Y bien.
A cargo del escritorio Luis A. Bengochea Negocios Rurales, con el martillo de Ricardo Strauch, los 44 toros ofertados y comercializados de cabaña La Alborada, hicieron un valor promedio del US$ 5.499,51, con máximo de US$ 8.160 y mínimo de US$ 3.600. “Fue un remate muy dinámico de principio a fin, con valores muy firmes en todos los lotes, dijo el Ing. Agr. Ricardo Reilly Arrarte.
Y con visión…
“En una ganadería que apuesta al futuro, esto es sin duda un reconocimiento a tantos años de trabajo y un espaldarazo al programa de selección genética que llevamos desde La Alborada”, agregó el director de la centenaria cabaña del departamento de Cerro Largo.
La ratificación de estos conceptos ratificados en el remate, es que operaron muchos compradores que eligieron su toro de a uno, o dos toros, consecuentes y nuevos, por lo cual se dispersaron toros a distintas partes del país.
Y está bien, pues, consecuentes con la genética de La Alborada, salieron a la pista del local “Conventos”, varios toros Revved Up, y del Manifest de la cabaña anericana NJW, así como dos hijos del Frontier producto de transplante embrionario, algo que habitualmente la cabaña se reserva. Además de otras líneas de sangre propias de La Alborada “que nos han dejado una excelente descendencia”, dijo Reilly Arrarte quien fue contundente en afirmar que la torada “refleja lo que buscamos: animales funcionales, que se adapten a cualquier sistema de producción, correctos de aplomos, y que tengan ante todo una buena res carnicera, porque de eso se trata este negocio”.
En ese sentido, el 100% de los toros ofrecidos se destacaban por su bajo peso al nacer y facilidad de parto probada, “como para ser utilizados tanto en vacas como en vaquillonas”.
Esto no es casual, porque los nietos del recordado y reconocido Gonzalo Arrarte Delmont, Ricardo y Gonzalo Reilly Arrarte, pusieron énfasis en afirmar que “antes que cabañeros somos productores de ciclo completo, lo cual nos permite evaluar nuestra propia genética a nivel de campo en las diferentes etapas del proceso productivo”.