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Ganadería 2026: precios firmes, impulso inversor y alerta por costos estructurales

Con precios récord, fuerte expansión del engorde a corral y una zafra de terneros que se proyecta voluminosa, la ganadería arranca 2026 con dinamismo e inversión, aunque crece la preocupación por el atraso cambiario y el peso de los costos laborales en la competitividad de las empresas

Ganado Hereford.
Ganado Hereford.

Con un cierre de 2025 históricamente alto para la carne vacuna uruguaya, el negocio ganadero inicia 2026 con señales de continuidad y, para algunos indicadores, de mejora. El valor de exportación de la tonelada de carne superó los US$ 5.000, el novillo gordo llegó a tocar picos de US$ 5,60 en cuarta balanza y la zafra de terneros operó por encima de los US$ 3 por kilo en pie. Sobre esa base, el nuevo año arranca con un mercado dinámico, fuerte inversión en intensificación y expectativas de una nueva zafra voluminosa, con más de tres millones de terneros.

Así lo señaló en Valor Agregado el productor Andrés Iruleguy, integrante del grupo CREA con actividad en Durazno y Cerro Largo, quien observa “un arranque que sigue la tendencia del fin de 2025, incluso con algunas novedades que auguran un mejor futuro en el corto y mediano plazo”. Destacó el repunte de la lana, los buenos valores de la carne ovina y la firmeza del ganado gordo, un combo que genera confianza y empuja a los productores a invertir.

Sin embargo, advirtió sobre un riesgo clásico de los ciclos alcistas: acomodar la estructura de costos a precios excepcionalmente altos. “Nos empezamos a acostumbrar a un ingreso de dinero importante y hay que tener mucho cuidado de no generarnos costos de estructura que, si el ganado baja algo, nos pegue un palo fuerte”, señaló. A su juicio, la competitividad actual está “sustentada por estos precios” y un novillo en el entorno de US$ 4 podría dejar a muchos sistemas fuera de competencia.

En el plano productivo, uno de los cambios más notorios es el crecimiento del engorde a corral. Para Iruleguy, se trata de una consecuencia natural de una demanda que exige más carne y de calidad homogénea. Con granos en niveles similares a los del año pasado y un ganado gordo muy firme, el corral gana terreno como herramienta de intensificación.

“El productor, cuando ve un espacio para hacer negocios, lo hace: suplementa, desteta precoz, aplica tecnología. No siempre fue rentable, pero hoy se alinearon los astros”, explicó. Ese proceso está modificando los esquemas tradicionales: el ciclo completo tiende a acortarse y muchos invernadores prefieren vender animales más livianos a muy buenos precios antes que terminar los kilos más costosos en el campo.

Esa lógica también incide en la oferta de ganado gordo. Parte de la escasez actual se explica por una menor producción de terneros tras la seca, pero también por la rápida adaptación de los productores hacia los negocios más rentables. “Si un novillo gordo vale US$ 5,30 o 5,40 y uno para encerrar US$ 3,10, ¿para qué quedarse haciendo los 100 kilos más difíciles en el campo?”, planteó.

De cara a la próxima zafra de terneros, el productor no descarta valores nuevamente por encima de los US$ 3 por kilo en pie. Con relaciones flaco-gordo históricamente favorables, los márgenes brutos en dólares son muy amplios. “Si vendés un novillo de 400 kilos a US$ 3 son US$ 1.200, y comprás un ternero en el entorno de US$ 650. ¿Cuándo tuvimos esa diferencia en dólares nominales?”, reflexionó, aunque aclaró que parte de ese resultado se apoya en un tipo de cambio atrasado.

Justamente el dólar es, para Iruleguy, uno de los puntos más sensibles. Mientras los altos precios de la hacienda amortiguan el impacto, el costo laboral en dólares se dispara. Calcula que un solo sueldo puede representar entre US$ 30 y 35 por hectárea en un establecimiento de 700 a 800 hectáreas, sin contar vivienda, energía, alimentación ni otros gastos asociados.

“Cuando vas a tomar un empleado hoy te acordás de todo eso. Entonces la tendencia es a no tomar gente”, sostuvo. A su entender, el efecto termina siendo contraproducente para el empleo rural y para la competitividad del sistema.

A esto suma costos administrativos y burocráticos que, según describe, siguen recayendo en el primer eslabón de la cadena. Desde guías en papel hasta trámites duplicados, cada movimiento implica más tiempo y más personas involucradas. “Un país ordenado y con futuro tiene que tener políticas a 15 o 20 años, educar a los gurises y simplificarle la vida al que produce”, afirmó.

Tras un fin de semana templado y con chaparrones aislados, se instalará una semana de intenso calor y sin lluvias en todo el país

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