El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un escenario de fuerte competencia entre los principales compradores, con una oferta que resulta ajustada frente a las necesidades de Estados Unidos, China y Europa. En ese contexto, las últimas medidas anunciadas por el gobierno estadounidense podrían generar nuevos movimientos comerciales y sostener los valores durante los próximos meses.
Daniel Castiglioni, bróker uruguayo de carnes y director de Casting Trading, analizó en Valor Agregado de radio Carve el escenario internacional y advirtió que 2026 se ha caracterizado por una sucesión de anuncios y decisiones políticas que impactan directamente sobre el comercio.
Uno de los últimos movimientos fue el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de habilitar la importación de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna sin aranceles durante un período de 90 días. Para Castiglioni, la medida debe analizarse dentro de un mercado donde existe una fuerte puja por una disponibilidad limitada de producto.
“Hay tres mercados pujando bastante fuerte, como pueden ser China, Europa y Estados Unidos, y no hay carne vacuna suficiente para todo el mundo”, resumió.
Esa situación determina que cualquier modificación en las condiciones de acceso o en la demanda de uno de esos destinos tenga consecuencias sobre los demás. “Lo que se saque de un mercado se va a otro mercado a distintos valores. Básicamente, es al mejor postor”, explicó.
Estados Unidos puede captar carne que iba a China
Castiglioni remarcó que la decisión estadounidense tiene un comienzo y un final definido y, por lo tanto, no debería interpretarse como un cambio permanente en las reglas del mercado. Sin embargo, durante los 90 días en los que esté vigente podría modificar el destino de determinados volúmenes.
Su expectativa es que Estados Unidos logre captar parte de la carne que originalmente tenía como destino China, fundamentalmente en aquellos productos en los que pueda ofrecer mejores precios.
“Hay volumen que muchas veces podía ir a China que puede moverse para Estados Unidos. Algún producto, algunos cortes que China lleva y paga a precios razonables, Estados Unidos seguramente va a terminar pagándolos mejor”, señaló.
El movimiento encuentra además a China en un momento diferente al observado durante los primeros meses del año. Según Castiglioni, después de la suba de precios registrada hasta mayo, el mercado chino comenzó a mostrar mayor tranquilidad y una tendencia hacia la estabilización de los valores.
Una de las razones está en los stocks acumulados por los operadores chinos, que habían realizado compras anticipadas dentro de las cuotas disponibles y posteriormente comenzaron a comercializar ese producto en el mercado interno.
“China en todo este tiempo ha venido operando mucho con stocks locales”, explicó. Eso redujo la necesidad de continuar importando agresivamente, particularmente frente a una ecuación que dejó de resultar atractiva para realizar compras especulativas.
En ese contexto, la aparición de Estados Unidos con una demanda sostenida y mejores condiciones de acceso podría quitarle a China determinados volúmenes y, eventualmente, obligarla a mejorar sus precios.
China, sin urgencias pero con margen para mejorar
De todas formas, Castiglioni entiende que el gigante asiático todavía no enfrenta una presión suficiente como para generar aumentos importantes en el corto plazo.
“China no tiene alta presión. Va a empezar a tener a medida que pase el tiempo, pero no tiene una presión muy alta como para salir a pagar precios superelevados en este momento”, indicó.
La expectativa es, en todo caso, de una recuperación gradual, sin grandes saltos. Según explicó, el mercado chino se encuentra mayoritariamente abastecido para lo que resta de 2026, aunque todavía existe margen para algunas operaciones.
“Cuando digo cubierto, quiero decir que en un 70% u 80%. Hay espacio todavía para volumen, siempre, pero el grueso de la operativa ya está”, sostuvo. Como señal de esa menor presión compradora, mencionó que el volumen importado durante el último mes cayó 14% frente al mes anterior.
La situación podría comenzar a cambiar hacia el cierre del año. A medida que se reduzcan los stocks, Castiglioni espera un mayor interés chino por carne procedente de países que no estén alcanzados por determinadas cuotas, entre ellos Uruguay y Argentina.
“En la medida que se vaya acabando el año va a haber más interés, sobre todo por carne de Uruguay y Argentina”, afirmó.
Parte de esas compras estaría dirigida a preparar el abastecimiento posterior al Año Nuevo chino y a anticiparse a lo que pueda ocurrir con la nueva entrada en vigencia de la cuota brasileña a partir del 1º de enero.
Por eso, hacia los últimos meses del año podría observarse una demanda algo más firme y una mayor disposición de China a pagar por determinados productos. Sin embargo, el bróker descartó por el momento un escenario de subas explosivas.
“Creo que hay un poco más de espacio para firmeza, sin ser una locura ni con grandes saltos”, expresó.
Europa enfrenta un cambio importante
El tercer gran protagonista de la competencia internacional es Europa, donde Castiglioni anticipó movimientos importantes a partir de septiembre, especialmente ante las restricciones que comenzarán a afectar a la carne brasileña.
Actualmente, explicó, agosto es un mes marcado por las vacaciones y existe cierta postergación en la toma de decisiones. Además, todavía permanecen stocks de producto previamente importado, lo que evita una reacción inmediata.
Sin embargo, el escenario podría modificarse cuando esos inventarios comiencen a disminuir.
“Va a ser un gran cambio, como no hubo en los últimos años aquí en Europa respecto al mercado vacuno”, afirmó Castiglioni.
Brasil tiene una participación relevante como proveedor y algunos operadores europeos todavía no tienen claro cómo sustituir esos volúmenes. A eso se suma que la carne producida dentro de Europa también presenta precios elevados, condicionada por los costos productivos y energéticos.
“Hay operadores que dicen que no saben qué van a hacer y no tienen claro cómo van a sustituir eso”, comentó.
El impacto se observaría principalmente sobre la carne congelada y los productos industriales utilizados posteriormente para procesamiento y elaboración. Allí Europa deberá salir a competir con mayor intensidad por mercadería que también es demandada por Estados Unidos y China.
Si Estados Unidos incrementa sus compras desde proveedores como Brasil o Australia, la competencia podría profundizarse todavía más.
“Europa va a competir o va a tener que hacerlo. Si no, no va a tener de dónde sacar carne”, sostuvo. “La carne es la misma y hoy hay tres participantes fuertes tirando del mercado en todo el mundo. Van a tener que pagar más si quieren tener ese vacuno”.
Para los países exportadores, ese escenario puede representar además una oportunidad para diversificar destinos y distribuir mejor los volúmenes entre los principales mercados.
Precios sostenidos para el cierre del año
En materia de precios, Castiglioni considera que Europa ha mostrado hasta ahora una capacidad importante para sostener los valores, incluso en un contexto económico y político complejo.
“Europa viene aguantando muy bien los precios que viene pagando”, señaló. Su expectativa para los próximos meses es de valores sostenidos, con posibilidades incluso de alguna mejora, acompañados por volúmenes también firmes.
Septiembre será un punto importante para comenzar a observar con mayor claridad cómo se reorganiza el mercado europeo. Castiglioni comparó ese momento con el inicio de un nuevo año comercial, después de la pausa característica del verano boreal.
La combinación de los movimientos de Europa, la nueva medida estadounidense y la evolución de las compras chinas configura así un escenario internacional particularmente dinámico.
Para Castiglioni, una diferencia importante de 2026 respecto a otros años es el creciente peso de las decisiones gubernamentales sobre los mercados. Restricciones, cuotas, cambios arancelarios y otras intervenciones generan movimientos que rápidamente repercuten entre los diferentes destinos.
“Antes los avisos venían de un solo lado cada tanto. Hoy tenés mercados fuertes dando avisos y cambiando en todo momento”, afirmó. “Está todo entrelazado: pasa una cosa y otro toma otra medida”.
En definitiva, el mercado atraviesa una coyuntura favorable para los países productores de carne, impulsada por una competencia internacional que mantiene firme la demanda. Pero Castiglioni advirtió que estas condiciones deben ser interpretadas como una oportunidad coyuntural y no como una realidad permanente.
“Estamos hablando de una situación que quizás dura seis meses o un año. Son como primaveras buenas que no sabemos cuánto pueden durar”, reflexionó.
Por eso, consideró que el sector productivo debería aprovechar este período para fortalecer su posición y prepararse para eventuales cambios en el escenario internacional.
“Una buena primavera, aprovechémosla. Solidifiquemos el sistema productivo y sigamos adelante”, concluyó.