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Martín Aguirrezabala: “Crea viene como anillo al dedo en tiempos de crisis”

El Coordinador general de Fucrea se refirió a la filosofía del movimiento, a los desafíos internos y externos de las empresas, y a cómo “las amenazas se pueden convertir en oportunidades” para un país agroexportador.

“Las empresas y el sistema financiero deben pensar a más largo plazo para salir del pantano de incertidumbre”.

Martín Olaverry y Pablo D. Mestre

– ¿Cómo surgen los Grupos Crea y cuál es su filosofía?

– Los Grupos Crea surgen a partir de los Grupos Ceta (Centro de Estudios Técnicos Agrícolas) de Francia, un grupo de productores agropecuarios que se formó inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial para emprender de nuevo en la vida y la actividad económica en medio de muchas carencias y dificultades, las que implica una terrible destrucción por la guerra. Apostando a la vida, se empiezan a juntar para discutir sus problemas. Así surge la metodología Crea que después se exportó a Argentina, hace unos 60 años, y un par de años más tarde aparece en Uruguay con tres o cuatro grupos, en primera instancia, hasta alcanzar los actuales 49 de productores ganaderos, agrícola-ganaderos, lecheros y granjeros. La filosofía Crea es juntarse para discutir los problemas y los desafíos que tiene cada empresa, analizado a ésta de todo los puntos de vista: el técnico, económico y personal, instrumentos importantes para el desarrollo empresarial. Y la metodología Crea viene como anillo al dedo en un momento como el actual, porque fue creada para enfrentarse a la crisis. Es una metodología muy interesante que la podemos ofrecer, de hecho Fucrea ha dado cooperación en temas metodológicos a grupos de empresas vinculados a la educación, ha dado apoyo a Conaprole, a la granja y, en Argentina, a grupos de otras naturalezas. Es una muy buena forma de devolver a la comunidad lo que la vida nos ha ido dando como experiencia.

– ¿Cómo es el funcionamiento de los Grupos Crea?

– Son grupos de diez a doce personas que se reúnen alternativamente en la casa de cada uno. Entonces, vamos a tu casa y discutimos tus problemas, nos mostrás los números de tu empresa, los desafíos que tenés desde el punto de vista económico, tecnológico, ambiental, personal y opinamos sobre tus problemáticas con la experiencia y conocimiento de cada uno. Poder recibir consejos de diez o doce personas que hacen más o menos las mismas cosas que vos y con problemas similares es un instrumento muy fuerte y muy poderoso. Además se cuenta con Asesor Crea, una persona especializada en cuatro aspectos fundamentales: primero, conoce la actividad, herramientas tecnológicas y está fuertemente actualizado; segundo, conoce la gestión, la microeconomía, el análisis financiero de empresas; tercero, conoce el método Crea, el funcionamiento del grupo, su dinámico y cómo lograr el mejor rendimiento; y cuarto, tiene habilidades sociales para ayudar a las personas. Reitero, todo eso hace que los Grupos Crea sean herramientas poderosas para enfrentar situaciones.

– ¿En qué está trabajando Fucrea?

– En 2017/18 se hizo un esfuerzo muy grande para ver la adecuación de los sistemas de producción, sobre todo el sistema de producción agrícola frente a los cambios ambientales. Después, empezamos a ver que Uruguay está teniendo una cantidad de dificultades de competitividad y nuestras empresas lo estaban sufriendo; y nos pusimos a trabajar para saber cuáles eran los sistemas de producción capaces de pagar por todos los factores que utilizábamos. Por ejemplo, las empresas agropecuarias utilizan tierra, tenemos que ser capaces de pagar una renta, aunque la tierra sea propia, como también de remunerar bien el trabajo de los empresarios y las familias. La mayoría de estas empresas son familiares y si realmente queremos que nuestros hijos se queden en el campo, tenemos que ser capaces de lograr una buena remuneración para que no se vayan. Para el 2020, tras avanzar en mejorar el funcionamiento de los grupos durante el año pasado, estamos haciendo hincapié en mejorar la red Crea, para que los grupos no solo aprendan de los integrantes del movimiento, sino de otros grupos e instituciones nacionales. Todos tenemos que ser capaces de aprender de toda la red. Y por último, en Fucrea queremos volver a recrear el departamento de Gestión, que históricamente ha sido muy importante y paulatinamente se fue achicando.

– ¿Cómo analiza el cierre del año agrícola 2019/20 para los distintos rubros agropecuario?

– Es un ejercicio muy particular. Los sistemas ganaderos van a cerrar un ejercicio razonablemente bueno. El ejercicio pasado fue muy bueno y este va a estar cercano, porque tiene un primer semestre formidable en precios y productividad. Mientras que los segundos seis meses estuvieron dominados por una gran incertidumbre, una caída de precios internacionales y de la hacienda. A pesar de este cierre, que como dije cerrará muy bien, las empresas ganaderas van a enfrentar una situación poco sencilla y de mucha incertidumbre para adelante. En la agricultura el resultado es dispar, aunque no hay que olvidarse que las empresas Crea son agrícola-ganaderas. La zafra de invierno fue buena y la de verano variable, con productores que lograron buenos rendimientos y otros bastantes malos: todo regionalizado por el clima. Como consecuencia, eso va a dar una gran variabilidad en la situación financiera con la que las empresas van a llegar. El sector agrícola vino de un año anterior muy bueno y tres años más atrás bastantes malos. El 2018/19 permitió recomponer o acomodar el recado, pero en el 2019/20 algunos van ir de forma razonable y otros con un golpe importante, ya que los precios tampoco ayudaron. Es ahí que la existencia del seguro agrícola es una forma de mitigar la variabilidad de los ingresos y, sobre todo, asegurar un financiamiento de la agricultura que es extremadamente importante para que el área no caiga y las empresas se sostengan en una línea razonable. Siguiendo, en la lechería vamos a tener un año parecido al anterior, cargado de mucha incertidumbre. Con más leche, pero no mucho más, y sosteniéndose las dificultades financieras que traían de atrás las empresas. Los productores Crea son más grandes que el promedio de la producción nacional, y por tanto los números se comportan razonablemente bien, pero estamos frente a una lechería que le cuesta despegar en los últimos cinco años. Hay una suerte de estancamiento, un mal acostumbrado. Y en la medida que Uruguay recupere competitividad con una reducción de costos internos, la lechería podría empezar un proceso más firme de crecimiento. Finalmente la granja, que es un área importante para Fucrea, tiene dos sectores: el vitícola y los granjeros. En los vinos la cosecha fue formidable en calidad con vinos muy buenos, pero el problema es su comercialización. El vino fino que se exporta se trabaja mucho en supermercados y restaurantes, sectores que son los más afectados por la pandemia. Entonces, tenemos una dualidad que vamos a ver cómo se comporta en el corto y mediano plazo; pero las empresas Crea de vinos son de producción de altísima calidad y cuentan con algunos desafíos adicionales a las generalidades, como la capacidad exportadora. Las bodegas Crea cuentan con 51 países habilitados para la exportación: tenemos expectativas, esperanzas y desafíos muy relevantes a futuro.

– ¿Los desafíos más importantes para las empresas están en cambios internacionales, en temas internos del país o son propios de las empresas?

– Fucrea se ocupa de las cosas que podemos hacer por nosotros mismos. Si bien es importante la mirada del entorno, son variables dadas porque los grupos ni los individuos que los integran lo pueden cambiar. Sí lo pueden estudiar más o menos bien y predecir qué va a suceder. Lo que sí pueden hacer las empresas es modificarse a sí mismas con el fin de aprovechar mejor las oportunidades que brinda el entorno y amortiguar las amenazas. El gran foco de Crea está en crear capacidades internas de las empresas para hacer mejor lo que se hace y enfrentar más posicionado el entorno; lo que no implica ignorar el entorno. Pero lo que podamos hacer sobre las empresas es donde tenemos mayor libertad para generar cambios más importantes: a lo que nos dedicamos. Esa es nuestra gran fortaleza, y muchas veces gracias a eso generamos bienes públicos, como estar trabajando en seguros agrícolas basados en 20 años de información agrícola del movimiento. Buscamos certezas, porque éstas permiten mejorar mucho más la eficiencia, ya que si se está sujeto a grandes variaciones hay que retraerse y ser más conservador, lo que limita el potencial de crecimiento. En definitiva, Crea trabaja hacia adentro de las empresas, aunque siempre tratan de interpretar el entorno y generar, de vez en cuando, algunas herramientas que hacen que el mundo cambie un poquito para mejor.

– ¿Cómo observa la competitividad y la posición externa del país?

– La competitividad de Uruguay es un tema muy complejo y difícil. El país sigue estando caro y sobre todo, en términos relativos, se sigue encareciendo con respecto a Brasil y Argentina. Siempre que se habla de competitividad de precios, primero se debe hablar de quiénes son tus competidores. Si tenés a Brasil con una carne más barata, vas a tener dificultades en los destinos a los que puede acceder ese país. Por ejemplo, en China va a ser un factor de reducción de valores de exportación y lógicamente que Uruguay lo va a sufrir. Hemos tenido una mejora en la reducción de costos en dólares, pero corre contra Estados Unidos, Europa o China, pero no contra Brasil o Argentina que han experimentado devaluaciones muchísimo mayores. Entonces, hoy estamos relativamente complicados, Uruguay sigue estando caro y, adicionalmente, estamos en un marco muy grande de incertidumbre. El mundo está procesando un montón de dificultades que provienen de una recesión importante provocada por la pandemia.

– ¿La reconstrucción de los impactos puede generar oportunidades para ser competitivos en otros factores que no sean los precios?

Uruguay tiene una linda oportunidad de mostrar sus capacidades en la inocuidad de los alimentos y en certificar todas las cadenas, como las lácteas y de la carne. El país lleva una ventaja en ese sentido: es muy creíble, una fortaleza en momentos que surgen restricciones de acceso, como las exigencias de China a toda la importación de alimentos. Esa posición, que está acompañada de experiencias, favorece para tomar ventajas. Claramente son factores fuertes de competitividad y tenemos que hacer talón en eso para poder competir. Sin embargo, el país tiene que abaratarse, hacer un esfuerzo muy grande para reducir el déficit fiscal, el costo público y mejorar la productividad en todos los aspectos: también influye como usa y maneja el factor humano para mejorar la productividad de la mano de obra, de la tierra y del capital. Un desafío muy importante, que se debe apalancar del largo camino recorrido con mucho esfuerzo; que es la credibilidad, es ser capaces de certificar procesos y tener instrumentos que los sostienen, como la trazabilidad bovina. Es el momento de sacar a luz, mostrar las uñas y ponerse en campaña para que el mundo entero reconozca esos mecanismos de competencia.

– Considerando el escenario actual y la posición regional de Uruguay como miembro del Mercosur, ¿cómo observa la posibilidad de mejorar el acceso arancelario a los mercados?

– El concepto va a ser desafiante, ya que hay mucho para hacer. Uruguay tiene un retraso en ese punto. Ha tenido un gran desempeño en el acceso sanitario alcanzando prácticamente todos los mercados, pero ha tenido poco éxito en mejorar las preferencias arancelarias; un poco por estar atado al Mercosur y otro poco porque no se aprovecharon las oportunidades. Por ejemplo, si en lugar de tener 20 mil toneladas de carne a Estados Unidos pudiéramos tener 100 mil, estaríamos mucho mejor de lo que estamos. Uruguay quedó demasiado preso del Mercosur y es un gran desafío manejar con flexibilidad la pertenencia en el bloque y las preferencias arancelarias con el resto de los mercados.

– ¿Qué otro desafío existe?

– Hay otro desafíos en el cual Fucrea podría participar, porque hay muchos temas importantes para el país en el que Fucrea como tal no tiene incidencia, que es la producción ambientalmente y socialmente amigable. Eso también es relevante, tanto en la lechería, como en la ganadería, en la agricultura o la propia granja. Tenemos grandes desafíos de mostrar al mundo que tenemos producciones amigables con el medioambiente: que usamos responsablemente los productos aplicables, que tenemos sistemas de producción con baja emisión de gases de efecto invernadero y más. En definitiva, está claro que los desafíos son grandes para afuera de las empresas que conforman el país, como la mejora de la propia competitividad, el financiamiento en momentos de dificultades, entre otras. Pero eso no tiene que olvidar que hay mucho por hacer tranqueras adentro, sobre los sistemas de producción para que sean más productivos y eficientes.

– En el contexto actual, ¿cómo proyecta el nuevo ejercicio?

– Nunca son mayores las amenazas que las oportunidades, como nunca son mayores las oportunidades que las amenazas. En realidad las amenazas y las oportunidades se cruzan y a veces una amenaza se puede transformar en una oportunidad. De todos modos, el nuevo ejercicio es muy desafiante, no espero que tenga mejores resultados que el cerrado recientemente, tendería a ser peor. Pero eso no quiere decir que podamos empezar a sentar bases para hacer algo mucho mejor para mañana. En tal sentido, hay cuestiones externas que se necesitan e interactúan con las empresas. Lo primero es financiarse muy bien, las empresas y el sistema financiero deben pensar a más largo plazo de lo habitual para salir del pantano de incertidumbre. Y a pesar que el agro sí tiene incertidumbre, es un sector que se ve como un buen refugio porque el mundo va a seguir comiendo. Una vez se supere la pandemia la economía va a rebotar y eso nos va a llevar una demanda importante de alimentos. Hay que tener un financiamiento para el pasaje del pantano, y así salir más rápido y mejor. El Uruguay va a necesitar fuertemente al sector exportador, y el sector agroalimentario es clave. Detrás de eso hay que diseñar una estrategia para que las empresas lleguen lo mejor posible para el momento que se debe despegar. Por tanto, el sistema financiero y la captación de capital de riesgo es muy importante. Sobre este último punto, mucha gente busca en qué puede invertir y encuentra en el agro a un sector mejor posicionado para la salida y con menos variabilidad. Muchos miran al agro para liderar el proceso de salida y es ahí donde aparece una oportunidad para el sector, como también se genera para la sociedad tener un canal para invertir mejor. A todo eso, las empresas deben acompañar mejorando la productividad, la eficiencia y la competitividad global. Pero en síntesis, el principal objetivo que podemos poner a la situación del nuevo ejercicio es: desafiante.