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El 2019, un año para los productores ganaderos

Existen aún muchas opciones de mejoras productivas las que dependen directamente de las acciones que tomen los propios productores, lo que significa todo un desafío para el 2020. La relación entre el valor de un novillo gordo y una hectárea de campo es la más baja de los últimos años. En promedio, con 3 novillos gordos se compra una há. IC 100 y en el Basalto se logra con 2 novillos. En el año se vendieron 40.000 Hás. más que en 2018, lo que habla de una recuperación del mercado de campos.

Consultora Apeo
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Este año 2019 será recordado por los altos valores en el precio del ganado, tal es así que estamos frente al récord de precio en el ganado gordo, y la reposición se encuentra a precios similares a los del período 2011-2013 cuando habíamos alcanzado los máximos históricos. Internamente el Uruguay se encuentra con el menor stock invernable desde que tenemos registros, con récord en el área de pasturas intensivas (1.76 millones de hectáreas) y corrales de engorde funcionando a máxima capacidad, lo que supone una posible mejora del proceso biológico, y por la cual estaríamos en condiciones de faenar animales más jóvenes. Estos factores, sumados a la alta demanda externa (volumen y precio), hacen que aumentemos la tasa de extracción elevando los precios al productor.

La carne que le vendemos al mundo aumentó en este 2019 un 8% su valor respecto al año 2018, siendo China el principal responsable, ya que el valor de lo que le exportamos como carne congelada aumentó un 12% y las carnes enfriadas que le vendemos a Europa (dentro de ellas las cuotas 481 y Hilton) se mantuvieron prácticamente constantes. En otro orden, la faena en cabezas de animales sería 6% inferior al 2018, lo cual implicaría que la facturación anual (precio x cantidad) sería prácticamente igual al año pasado. Para las industrias frigoríficas no será un año más, ya que su resultado económico – analizado por nuestro equipo para una muestra de industrias que representan el 83% de la faena – marca una tendencia a cero desde el 2016 al 2018, y el 50% estaría con resultados negativos. Este antecedente supone que el 2019, con un valor agregado industrial de 192 US$/animal versus los 238 US$/animal del 2018, se presenta como un año extremadamente complejo para dicho sector, que sería atenuado en parte por el incremento del 15% en el tipo de cambio.

En el sector productor una manera de analizar el impacto en las relaciones de precios es ver el precio implícito, valor del kg producido, es decir: (Ventas US$ – Compras US$) / (Ventas kg – Compras kg). Este es el monto del cual, una vez descontado los gastos, obtenemos las ganancias. En los sistemas de invernada, el negocio del ternero al novillo gordo mejoró 14%, de ternera a vaquillona gorda mejoró 4% y el negocio de vaca de invernada a vaca gorda empeoró -18%. Esta pérdida en el negocio de la vaca es debido a que el 2018 había sido extraordinario por la compra de vacas de invernada a bajo valor por la sequía del verano anterior y posterior suba del precio en la gorda, y este año se volvió a los márgenes históricos. Para los negocios de recría a la cuota 481 el precio implícito mejoró entorno al 20% tanto en machos como en hembras. En el caso de la cría, el valor del kg producido (valor de la canasta de categorías que se venden) ha aumentado 16% respecto al año anterior.

Con estas mejoras en el valor del kg producido, al multiplicarlo por la producción de carne que obtenemos en cada hectárea donde desarrollamos los negocios y restando los costos directos, podríamos decir que en las pasturas intensivas mejora el margen bruto (Producto Bruto – Costos Directos) un 20%, lo que implicó pasar de 477 a 571 US$/ha, mientras que en el campo natural la cría mejoró su margen bruto un 24% pasando de 105 a 130 US$/ha. A estos márgenes brutos habrá que restarle los costos fijos (en muchos casos en pesos y que ajustan por inflación), para obtener el ingreso de capital, por lo cual estos resultados suponen un aumento de utilidades para las empresas ganaderas, que además mejorarían su poder de compra en el mercado doméstico, ya que el incremento del tipo de cambio ha superado a la inflación.

Los corrales de engorde han tenido en este año también su auge, ya que nuestras estimaciones marcarían una mejora en el margen bruto por animal (promedio macho y hembra) de 40 a 96 US$/cabeza (+140%), dado por la mejora en el precio implícito del negocio y reducción de los costos de alimentación del 10%.

En lo que refiere al precio de la tierra, activo que representa el 85% del total de activos de los ganaderos, podemos decir que en este año 2019 se ha reducido el precio por ha Coneat 100 respecto al 2018 de 3.909 a 3.419 US$/ha respectivamente, siendo el menor valor de los últimos 12 años (sin considerar las transacciones que implican campos con forestación instalada). A su vez la relación entre el valor de un novillo gordo y una hectárea de campo Coneat 100 ha sido también la más baja de los últimos años. Esto supone para un arrendatario o tenedor de ganado un posible buen momento para cambiar un activo por otro en función de las expectativas de aumento/descenso que tenga de cada activo, en promedio con 3 novillos gordos se compra hoy una hectárea Coneat 100 y en el Basalto se logra con 2 novillos gordos. En el 2019 se han vendido aproximadamente 40.000 has más que el año 2018 lo cual podría marcar una recuperación en el mercado de campos y marca un perfil distinto con venta de mayor escala.

El 2020 creemos que internamente seguiremos con un bajo stock invernable ya que la supuesta buena parición de esta primavera 2019 tendrá sus terneros/as disponibles para la faena al menos para finales del 2021. La cuota 481 se nos ha reducido y veremos si China u otros mercados que podamos desarrollar pueden seguir traccionando la cadena con buenos precios y alta demanda. En el sector productor debemos seguir buscando la mejora en la productividad, cada vez más vemos productores preocupados por cosechar mejor el pasto apostando a las subdivisiones, sistematización del agua y método de pastoreo. En cría también estamos notando un cambio en la adopción de tecnologías como diagnóstico de actividad ovárica, revisación de toros, destete precoz, tablilla, etc. Estas cosas tal vez para muchos ganaderos resulten obvias, pero la encuesta ganadera fue contundente al mostrar lo contrario, lo que nos marca que estamos con muchísimas oportunidades de mejora que dependen de nosotros mismos.