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China por el piso: demanda por carne vacuna cayó más rápido de lo que subió

Cambio se debe a medida del gobierno.

Ganado vacuno en el campo.

Rafael Tardáguila [email protected]

Como suele suceder cuando se dan escaladas meteóricas como las que ocurrieron en los precios de importación de China entre mayo y noviembre pasado, la burbuja se pincha y el castillo de naipes se cae. Pero en algún momento va a volver, más tarde o más temprano, porque el faltante de proteína animal en China seguirá jugando un papel relevante en el mercado internacional por varios meses más.

Este radical cambio de tendencia tuvo su base en una decisión del gobierno chino que tomó medidas para reducir los precios de importación que estaban impactando fuertemente en el ritmo de inflación de la canasta de alimentos. En noviembre el precio de los alimentos en China subió 19% anual -con una inflación que no llega al 4%- y Beijing decidió tomar tres medidas: cortó el crédito a las empresas importadoras, abrió el canal gris para que ingrese el producto de contrabando desde Hong Kong y Vietnam, y anunció cuantiosas ventas de carne en stock, fundamentalmente porcina pero también vacuna. En diciembre, la inflación de la canasta de alimentos ya bajó al 17% anual.

Antes, China había habilitado la importación de carnes de todo tipo en una muy importante cantidad de países, de manera de elevar la oferta. El impacto en las exportaciones de Brasil fue tremendo; al más que duplicar la cantidad de plantas habilitadas, duplicó el volumen de carne que mensualmente estaba exportando a China, al pasar de unas 40 mil toneladas a más de 80 mil.

La semana pasada, con el acuerdo de Fase 1 firmado con Estados Unidos, China quitó el límite de edad de los animales de ese país cuya carne podía ser importada, que era de 30 meses. Esto permite la exportación de carne magra, procedente en buena medida de las vacas de descarte. Además, flexibilizó las restricciones a la importación de carne de animales tratados con hormonas y promotores del crecimiento.

Ahora bien, hay algo que no va a cambiar y es que China, fiebre porcina mediante, precisa importar cuantiosos volúmenes de proteína animal para hacer frente a sus requerimientos. Tendrá que volver a participar de manera más activa en el mercado. La pregunta es cuándo.

De acuerdo a la consultora china Meat International Group (MIG), los volúmenes de carne vacuna que ingresaron a China entre noviembre y el corriente mes de enero están siendo muy importantes. Son las compras realizadas entre setiembre y noviembre, muchas de ellas en proceso de renegociación de precios por la fuerte caída de las referencias en las últimas semanas.

MIG dice que en febrero la llegada de carne vacuna a los puertos chinos caerá y en marzo lo hará aún más, posiblemente a la mitad de lo que estará ingresando en enero. Lo que llegue en marzo son las órdenes de compra de diciembre y enero, cuando la demanda y los precios ya habían bajado. Los importadores en ese momento estarán comprando la carne que llegará a China entre junio y julio. Para entonces, con seguridad la sobre oferta que llegó entre fines de 2019 y principios de 2020 ya habrá sido, en buena medida, consumida. Podría ser ese el momento en el que el mercado comience a hacer pie, con una demanda que empiece a participar de forma más activa y con un mercado más firme.

Pero hay una cosa que parece clara: los importadores ya saben que el gobierno maneja un límite que no se puede pasar. Los precios no volverán a ser la locura que fueron en noviembre pasado. Eso, trasladado al mercado interno de la hacienda gorda, significa que aquellas referencias de US$ 4,30 el kilo carcasa de los novillos, o incluso más, quedarán en el recuerdo y no volverán.

En base a este contexto, podría pensarse en referencias de precios para el novillo en 2020 en el entorno de US$ 3,50 a US$ 3,80 el kilo carcasa. Seguirán siendo buenos valores, aunque hayan dejado los US$ 4 atrás.