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Análisis de Fimix Agrofinanzas: “Por quién doblan las campanas”

Es necesario cultivar el método, incluso por sobre el voluntarismo.

Soja en el campo. Foto: Gabriel Carballal.

Fimix Agrofinanzas | [email protected]

Según datos de organismos internacionales, China rompió su crecimiento sin interrupciones, en el primer trimestre de 2020, por primera vez en más de 25 años. La causa, como en el resto del mundo, fue la caída del consumo de bienes y servicios debido a los problemas surgidos a consecuencias del brote de Coronavirus en ese país.

Hasta ese entonces, y sin entrar a considerar la guerra comercial con EEUU, el país venía en medio de otro gran problema para manejar la provisión de proteína animal a su creciente clase media. La gripe porcina venía haciendo estragos en su rodeo de cerdos desde agosto de 2018, a tal punto que en enero de 2019 debieron asumir que enfrentaban un problema serio.

La historia es conocida, los precios subieron como espuma para la carne importada, al punto tal que en noviembre, el gobierno central decidió bajar los precios, a través de habilitar los llamados canales grises, desde Hong Kong y Vietnam. Eso significó el primer gran freno al que se vieron expuestos los productores desde este lado del mundo, al ver que – de la noche a la mañana – sus productos se volvieron más caros frente a otros orígenes, cayendo la demanda y los precios.

Si alguien puede sustituir un producto que consume por otro parecido – de características similares y en lo posible más barato – lo hará. Esto no solamente aplica para un país con una economía centralizada sino para cualquier consumidor que pueda ejercer su libertad de elegir. Lo haría cualquier buen administrador de una casa.

Entonces, no puede esperarse que los precios de nuestros productos se valoricen eternamente y, mucho menos, en un mercado con esas características tan particulares.

Si hablamos de nueva normalidad, lo importante es aprender a vivir con los niveles de precios a los que nos vemos enfrentados, porque el único que define los precios a los que se comercializa un producto es el consumidor con poder de negociación. La oferta de proteína hacia China, en forma de todas las carnes o de todos los granos está muy distribuida y opciones de abastecedores no le faltan. Por eso habilitó todas las plantas que habilitó para faena en el mundo – incluso en forma remota – entre otras de las decisiones tomadas desde Pekín.

Entonces, debemos considerar que siempre quien compra pueda mantener los precios estables o a la baja, lo hará. El desafío está mejorar el margen o la rentabilidad, más allá que los precios puedan debilitarse.

La gestión de riesgo, muestra que debe considerarse diferentes escenarios, para poder planificar sinceramente cuál es la expectativa de retorno. Desde el más pesimista, al más optimista, quizás no hay mucha distancia. Pero es parte de la responsabilidad de quien maneja y gestiona números, armar su plan comercial dentro de la gestión general de la empresa.

¿A quién no le interesa que todo valga y que se produzca grandes volúmenes? El tema es la vida real y el tener que tomar decisiones que la mayoría de las veces son difíciles.

Está perfecto plantear un escenario biológicamente optimista (siempre alcista) para los granos. Por ejemplo, se escucha desde hace meses decir que la soja tiene potencial para llegar a USD/ton 350. Y claro que lo tiene: el problema que se viene escuchando esto desde hace más de un año. Pero parece que no fuera posible que también baje y mucho, como viene ocurriendo, ni que pueda llegar a los USD/ton 295 que vale actualmente, ni como los USD/ton 270 que llegó a valer en marzo de 2019.

Si es por pedir o por imaginar, podemos inaugurar una sección de cartas de los lectores pero, alimentando falsas expectativas, aquellos que tienen que tomar las mejores decisiones pueden terminar errando basados en un diagnóstico simpático pero voluntarista.

Cuánto me va a costar esperar que llegue el día de los precios que me prometen los futurólogos… ¿Valdrá la pena esperar tanto? Será que esperar a vender el grano físico es la mejor decisión y, sobretodo, la que me representa un menor costo financiero y de oportunidad.. ¿Cuánto cuesta vender el grano en el mercado, pagar las obligaciones y usar alguna otra herramienta de mercado que me permita acompañar chances de subas posteriores?

Son todas preguntas fundamentales para hacerse pero, sobre todo, para responderse sinceramente.

No es cuestión de analizar con el diario del lunes ni de hacer futurología de precios – de los que nadie tiene la certeza- sino de estar preparados con un plan si sobreviene la contingencia que, por definición, no queremos.

Primera pregunta para hacerle a los futurólogos… ¿cuánto tiene Ud. invertido apostando al panorama que vende como más probable? ¿Por quién doblan las campanas?

A confesión de parte, relevo de pruebas.