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Alberto González: “Menor oferta, implica escenario de precios sostenidos en próximos 2 años”

Por la faltante de novillos “hay que hilar muy fino” porque “hay signados dos años, desde hoy, que el aprovisionamiento de materia prima va a ser muy escaso” y eso generará “una reducción notoria de la rentabilidad” de las empresas frigoríficas.

Alberto González, director de Frigorífico Las Piedras. Foto: El País.

Pablo D. Mestre/Martín Olaverry / [email protected][email protected]

– Cómo visualiza los altos precios de la hacienda gorda, ¿Considera que estamos frente a una post zafra adelantada?

– No era esperable un precio de este tipo en el 2019, porque el componente más importante para la formación de la referencia del ganado gordo en Uruguay es el Índice Medio de Exportación (IMEX) y no ha variado sustancialmente, ubicándose en los US$ 3.800 por tonelada en promedio. Eso sustenta un precio de la hacienda determinado pero nunca de US$ 4 como está hoy. Hay otros ingredientes: temas climáticos que puedan incidir en la oferta, la oferta diezmada que sabíamos que iba a suceder en novillos por la fuerte extracción de los últimos dos ejercicios con respecto a la exportación de ganado en pie, los altos costos de producción que tiene cualquier industria en Uruguay, que ejerce una fuerte presión en la demanda para tener una actividad más o menos rentable tratando de abatir, lo que cada vez se hacen más difíciles, los costos fijos. Eran muy poco esperables estos valores, pero sí sabíamos que iban a jugar todos estos aspectos para que hubiera una suba de precio.

– ¿Cuál es un valor de equilibrio?

– Siempre que haya una actividad que contribuya y aporte para bajar los gastos fijos, ese es el valor de equilibrio. Estar en actividad y que pierdas menos dinero que parando. Hoy la industria se mide en eso, entre perder y más perder. Más perder significa una empresa parada con un nivel de costo fijo en promedio de 700 mil a 800 mil dólares, del porte de las empresas del sector. Ese es el costo.

– ¿Y porque perder y más perder?

– Porque en actividad también estás perdiendo, pero si en lugar de perder 100 perdés 90, ahí está la diferencia. Si faenado más perdés menos, seguí faenado, pero llega un momento que es tanto el variable (la suba del costo de la hacienda) que no te sirve cubrir los fijos y es ahí cuando parás.

– ¿Se está próximo a que se pare?

– Bueno, de hecho en julio se pronostica que hay empresas que darán licencias y otras que darán seguro de paro. Habrá un cese de varias empresas del sector.

– En 2012 la post zafra se adelantó por un atraso en el cumplimiento del Hilton y en agosto, cuando tradicionalmente sube, el valor del ganado bajó. ¿En 2019 podría suceder algo similar?

– Es muy difícil encontrar similitudes, todos los años son diferentes. Aunque creo que sí puede suceder algo similar, que no haya pico en post zafra y ese máximo ya hubiera sido. No se olviden que llega un momento que no es un tema de precio, por más valor que se ponga a una mercadería, cuando no hay oferta, no hay. Además, si hay algo que pasa factura es el invierno y el invierno llega. A veces tarda pero llega.

– ¿Cómo ve que pueda incidir en el negocio futuro de la industria frigorífica la faltante de novillos?

– Tenemos que hilar muy fino porque tenemos signados dos años, supongamos dos años agrícolas por delante, de julio a junio; donde el aprovisionamiento de materia prima va a ser muy escaso y eso va a jugar en contra de las empresas del sector con una reducción notoria de la rentabilidad.

– ¿Menor oferta también implica precios sostenidos para la hacienda?

– Exacto, implica un escenario de precios sostenidos en los próximos dos años.

– Anteriormente mencionó la exportación de ganado en pie, ¿cómo está viendo esta alternativa de negocio para los productores?

– Veo que la exportación de ganado en pie ha sido, es y será un mercado muy volátil. En respuesta a que sea un monomercado, y en eso repercute la situación social, económica y decisiones políticas, en este caso de Turquía. Es algo que me preocupa del tema, pero obviamente que también me preocupa no tener materia prima para poder actuar, aunque es mucho más la preocupación estar inmersos en una cadena que tenga como espejo o cosa positiva un mercado como Turquía que no da garantías de nada. Me parece que si la ganadería en Uruguay tiene cifradas esperanzas de su desarrollo a mano de la exportación de animales en pie con destino a Turquía, va muy mal rumbeada.

– ¿Por dónde considera que pasa la solución?

– La solución es la propia, la que está teniendo. Hay una competencia muy feroz de los recriadores o invernadores que compiten con los acopiadores de ganado a Turquía, y la gran pena es que los recriadores o invernadores en Uruguay corran con desventajas comparativas con respecto a los acopiadores o exportadores en pie. Y en esas desventajas me refiero a lo que toda la vida sostuvo la industria frigorífica: la disparidad de criterios en cuanto a la fijación de aranceles para el ganado en pie con respecto a la carne vacuna en Turquía. Por ahí hace tres meses se comentó que se había derogado los aranceles del 200% para la carne con hueso y eso es una verdad a medias porque eso se publicó y me consta que es, pero es para las compras del gobierno y no para los privados. Quiere decir que sigue habiendo una brecha de ese tipo y lamentablemente no permite que el productor en Uruguay, que vaya a buscar una recría o invernada, compita con la misma vara que compite un acopiador o exportador de ganado en pie a Turquía. Es lo lamentable que sucede en el mercado y me parece que se debe reclamar mismas condiciones.

Alberto González, director de Frigorífico Las Piedras. Foto: El País.

– ¿Una solución puede ser la importación de ganado en pie para faena o reproducción?

– Es una medida que mitiga, pero hay que ver muy bien cómo se hacen las negociaciones para que exista la posibilidad de que toda la industria acceda a esos animales para colocar en todos los destinos. Una cosa será con ganado directamente para faena, otra con importación de ganado para reproducción o para recría o engorde. Son etapas diferentes del ciclo productivo del animal que hacen a la cosa y creo que Uruguay debe intentar tapar con algo un agujero que tiene. Aunque debe ser para que ese algo sirva y no para crear un doble mercado, porque si eso sucede ahí no hay aprovechamiento integral de una gestión de importación de ganado en pie como debería ser.

– ¿Una planta exportadora que hace mercado interno también debería tener la posibilidad de importar ganado en pie?

– Si claro. Todas las empresas deberíamos estar comprendidas en la actividad. Así como todos los predios podrían importar ganado con destino a reproducción o engorde, sabiendo que ese animal que se engorda en Uruguay, el destino de la carne no puede ser para todos los mercados.

– ¿Cómo analiza el comportamiento que está teniendo China como mercado para la carne vacuna?

-Es la vedette del mercado mundial de la carne vacuna. Lo vemos como un gran cliente y destino, hoy ocupamos nuestra actividad de exportación en más de un 55% con destino a China. En los últimos cuatro años ha tenido un crecimiento muy importante y se ha consolidado como el principal destino, precipitado también por el episodio de peste porcina.

– ¿Entiende que la peste porcina es una enfermedad que viene para revolucionar el mercado de carnes?

– Si hay algo que los chinos han demostrado al cabo de los milenios, es que perfectamente pueden cambiar sus dietas. De todos modos, no creo que revolucione el mercado de una envergadura tal que permitan decir que los valores se sostendrán en estos niveles. Como digo, al mismo tiempo, que me asusta mucho que un mercado sufra una explosión como la experimentó China en mayo, porque eso hoy ya no está. Fue algo muy rápido, como quemar un papel y no un trozo de leña con brasas.

– ¿Cómo opera la presencia de Argentina?

-Argentina es muy importante. Tiene una posibilidad de reconvertirse rápidamente, pasa de 300 mil toneladas de saldo exportable a 700 mil sin darte cuenta articulado por una baja en el consumo y un aumento en la producción. Eso hace que sea el cuarto exportador de carne del mundo nuevamente, después de mucho tiempo sin estar entre los diez.

-¿Y Brasil?

-La economía de Brasil no manifiesta tantas debilidades como la Argentina, por tanto pienso que tendrá un mercado interno sostenido y mantendrá su saldo exportable en 1 millón o 1,3 millones de toneladas. No lo veo como la explosión que ha tenido Argentina. Sin olvidar que Argentina tiene una reputación internacional que juega a favor de ellos. En varios mercados estaban haciendo cola a la espera de la carne argentina, es un dicho para ejemplificar. Además se hizo oficial que están ingresando al mercado chino en las mismas condiciones que ingresa Uruguay, en cuanto a tipo de productos.

-Un tema relevante es el acuerdo entre la Unión Europea y los Estados Unidos por la Cuota 481, ¿cómo ve este negocio para el 2020?

-Todavía no hay un acuerdo oficial, pero sí hay un acuerdo para que en 2025 o 2026 los Estados Unidos tengan las 35 mil toneladas. Pero al momento no se sabe cómo será el intermedio: si pasarán de 18 mil a 35 mil toneladas a razón de 2 mil por año o de un año para el otro. Eso no lo sabemos, pero creo que la Cuota 481 ha jugado un papel importantísimo en los últimos seis años en Uruguay. Fue una de las cosas que valida el hecho de poder competir con la exportación en pie que hubo. Habían 100 mil novillos que competían a la par de los que se iban en pie. Eso da justamente la idea de que sí Uruguay hubiera tenido mejores condiciones de acceso, si hubiera podido competir a la exportación en pie. Y me preguntabas por el camino, ese es el camino más lógico para tratar que el ganado quede en Uruguay y se industrialice en el país. Y la cuota 481 va a ser como una gran creciente, donde habrá que ver qué queda cuando bajen las aguas. En ese sentido, me parece que hay cosas que logró la cuota que se van a quedar aunque no haya cuota 481: por ejemplo, una de las cosas que nuestro país históricamente adolecía era, en su gran mayoría, una recría no todo lo intensiva que se debía. Es decir, generalmente en su primer año de vida los animales en Uruguay en invierno perdían entre 40 a 50 kilos. Lo que trajo la cuota fue, por lo menos en una pequeña porción, una demostración de cómo se debía hacer una recría para no tener esa pérdida. Mucha gente se especializó en ello y creo que se sembró una semilla que hay que tratar de repicarla para que eso no pase con 150 mil o 200 mil reses al año, sino con toda una generación. Aunque hay que ver los costos para llegar a eso y es una de las cosas que escapa a nuestro conocimiento. Pero el costo más grande es perder 50 kilos por animal frente a jugar con algún manejo, suplementación o aspecto nutricional para que eso no se pierda. Y no perder 50 kilos en un millón de machos y un millón de hembras sería muy importante para la cadena pecuaria del Uruguay.

-Con la Cuota 481 se dio una particularidad, que se reclamaba por muchos productos, y es la seguridad del precio a futuro, ¿hoy hay algún alternativa, con la madurez del mercado, que se pueda garantizar un precio como ofrece este contingente?

– No, no existe. La única operación que se organiza en la empresa con un precio determinado a futuro es en la Cuota 481. No existe ningún otro mercado o nicho de mercado que vendas a 90 días a un precio prefijado, si no que se hace a los valores que haya en el mercado en ese momento.

-¿Para los corrales de engorde hay otras alternativas de negocios?

-Sí, creo que nichos de mercados para carne producida a grano hay, sin embargo dudo que haya algún mercado que tenga la posibilidad de pagar por ese producto el precio que está pagando Europa por cero arancel. Mercado hay y realmente una de las formas que tiene Uruguay de no decrecer notoriamente en estos dos años su producción de carne va a ser la transformación rápida de grano en carne y de forraje en carne. Las dos son muy sustentables.

-¿Se debe revisar el protocolo Hilton para habilitar poder participar en esa cuota también con los ganados de corral?

-Las autoridades sanitarias y negociadoras deben fomentar la producción en Uruguay. La flexibilización de cualquier cuota impuesta por un mercado de destino debe ser la condición número uno de negociación para brindar más opciones.

– ¿Cómo ves la inserción internacional?
– Hoy estamos en junio de 2019. Corría el año 2014, cinco años atrás, la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) presentó un trabajo que fue un semillero para que todo el mundo esté hablando del tema. Así que sigue estando en la mesa. Creo que muchas cosas que sufrimos hoy estarían mitigadas si en estos cinco años hubiéramos podido hacer más cosas para la colocación de carne. Hay que hacerlo urgente porque nos va la vida. Al igual que los altos costos. El tema arancelario es un tema muy relevante para la carne en el mundo, es mucho dinero uruguayo que se deja desparramado en las fronteras del mundo.

– En cuanto a costos, en la empresa instaló un molino generador de energía eólica, ¿qué falta para que esté en funcionamiento?

– La energía es uno de los costos más importantes de nuestra ecuación. La posibilidad de autogenerar es una opción de ahorro importante y esperamos que empiece a operar en el futuro próximo. Están las instalaciones y falta la habilitación, son detalles burocráticos. Considero que es una apuesta grande para bajar costos y pensar en una producción más sustentable.