ovinos

Se llevan faenados casi 12.000 corderos de compartimento

Falta oferta para poder marcar mayor presencia en Estados Unidos con cortes con hueso.

Compartimento de alta seguridad sanitaria.

Los compartimentos ovinos de alta bioseguridad y a cielo abierto, cuya meta es exportar carne con hueso a Estados Unidos trabajan en silencio y apuestan a crecer.

En lo que va del año, la faena de estos corderos de alta calidad, con trazabilidad individual y con garantías sanitarias adicionales que sobrepasan las exigencias de los mercados, ya superó las 10.000 cabezas y está cercana a las 12.000 cabezas.

Por el momento son dos frigoríficos los que están llevando adelante estas faenas, que también se realizan en condiciones especiales, al igual que la producción de los corderos, Las Piedras y San Jacinto. El primero ya industrializó 10.000 corderos y la otra planta, empieza a faenar a partir de la segunda quincena de agosto.

“Hay otros 10.000 corderos que están dentro de los compartimentos habilitados y hay otros tres o cuatro, que a la brevedad van a estar habilitados”, confirmó a El País Jorge Bonino Morlán, asesor privado y excatedrático de la Facultad de Veterinaria.

“Se viene trabajando bien dentro de las incertidumbres que tiene la realidad actual del mercado de la carne y cómo está afectando la pandemia del COVID-19”, agregó el profesional.

Las corderadas que se produjeron y las que se están terminando dentro de los compartimentos ovinos de alta bioseguridad, “están muy buenas y las carcasas que pesan en el entorno de 18 kilos son las preferidas por la industria”, detalló Bonino.

Más allá de que el grueso de las carcasas pesan en el entorno de 18 kilos —son corderos livianos—, alguno de los frigoríficos que están exportando carne con hueso a Estados Unidos están dando señales de absorber carcasas más pesadas, lo que mejoraría los costos operativos de los compartimentos y posibilitaría competir en otros segmentos del mercado.

Bonino dijo que el precio que se le está pagando al productor por sus corderos “es interesante”, pero admitió que “no es tan bueno como el del año anterior”. La industria debió adaptar el precio de esos corderos a la actual realidad del mercado mundial de carne ovina y a cómo afectó el consumo de carnes el COVID-19.

La meta de Uruguay en cuanto a mercados, no es sólo vender carne ovina con hueso en Estados Unidos, sino conquistar también otros mercados de alto valor como la Unión Europea y Japón.

“Hay otros países que manifestaron interés y realizan estudios de costo beneficio para poder habilitar el mercado. A su vez, no hay que descuidar los mercados que ya tenemos, como es el caso de Brasil y China donde entramos con hueso, entre otros y en carne ovina con hueso fortalecer el compartimento”, sostuvo Bonino.

Corderos. El problema hoy es la reducida oferta de corderos. Los compartimentos ovinos parten de un cordero con características especiales en cuanto a calidad, es una recría valorizada y eso es bueno para el productor que produce esos corderos.

“Hay demanda de corderos y el deber que tenemos es contar con una mayor producción para que la cadena funcione. La mayor cantidad de corderos ofrece la posibilidad de poder tener más carne”, explicó el asesor privado.

Para ello, hay que “tratar de mejorar las tasas reproductivas”, pero también “es sabido que todo esto va dentro de un contexto país y que esto afecta a toda la cadena y también a la industria de forma particular, son los costos operativos”, afirmó Bonino.

La industria tiene capacidad para 40.000.

En 2020 el sector agroexportador aspira contar con una oferta de 20.000 corderos procedentes de los compartimentos ovinos de alta bioseguridad, para poder vender carne con hueso a Estados Unidos.

Sin embargo, la industria frigorífica manifiesta la posibilidad de industrializar anualmente hasta 40.000 corderos para colocar en este mismo mercado y con su actual genética, así como una vocación del productor dedicado a la oveja, hay suficiente potencial para poder dar ese salto, afirmó Bonino.

No obstante, al productor le resulta difícil dar ese salto cualitativo para mejorar los índices de procreo, porque se precisan inversiones y a veces no se dispone del capital necesario o la rentabilidad de esa inversión no hace sentido hacerla.