En medio de un contexto complejo de precios, el sector arrocero avanza en su ciclo productivo con las 163.757 hectáreas que se sembraron a lo largo y ancho del país.
Juan Silva, productor de Cerro Largo y vicepresidente de la Asociación Cultivadores de Arroz, comentó que hay chacras floreciendo, pero muchas están “trancadas” por el frío. ”En esta zona tenemos pocas chacras adelantadas, muchas se sembraron de mediados de octubre en adelante”, indicó Silva, agregando que están bien de potencial pero los fríos de principios de enero, que se volvieron a presentar acompañados por días de viento en la última semana, complican el panorama productivo. En general, Silva se mostró optimista, si bien “los ciclos se van alargando y las represas, que están justas de agua, se empiezan a ir”. Por este motivo, serían necesarias algunas lluvias de importancia en los próximos días que permitan recomponer estas fuentes de riego.
Descenso de superficie sembrada
Dentro del proceso adverso que está atravesando el rubro, se consolidó un descenso en la superficie implantada del cereal. La zafra pasada se registraron más de 182.000 hectáreas en las zonas este, centro y norte del país. A raíz de los bajos precios del arroz en el mercado internacional y algunas complicaciones en la disponibilidad de agua en el momento de la siembra en primavera, los productores definieron una intención de siembra que situaba a la superficie total en el eje de las 170.000 hectáreas. Luego, fundamentalmente por razones climáticas en los momentos de la siembra o asociadas al riego, el área que se concretó a nivel país, según estimaciones de la Asociación Cultivadores de Arroz, está en las 163.757 hectáreas.
Para un cultivo caro por hectárea, con un tipo de cambio debilitado y con costos altos en energía, combustible y otros, el descenso de superficie es otro problema ya que la industria tendría que hacer frente a costos fijos con menos materia prima. Para todo esto, la posibilidad de concretar una cosecha voluminosa será clave.