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Un campo de oportunidades

El escenario de mercados para los agronegocios es estimulante, aunque los costos subieron de manera aguda y hay que hacer muy bien los números. La Niña sigue amenazante y los conflictos en la agroindustria complican, justo cuando hay que apuntalarla

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Los precios de varios productos del campo están en niveles muy altos y el interés por expandir los agronegocios es firme, tanto de los propios actores del sector como de inversores externos. Dicho interés tiene fundamentos más allá de la coyuntura: los negocios rurales del Uruguay se han fortalecido con más productividad y eficiencia. Los mercados siempre pueden ser más y de mejor acceso, pero se busca aprovechar al máximo lo que se dispone. Se suman inversiones en ganados, plantaciones, riego y otras infraestructuras, dentro y fuera de los establecimientos.

El empuje tiene rasgos distintos a lo sucedido en el anterior ciclo de expansión 2006-2014. En aquel escenario la agricultura lideraba, con la soja como punta de lanza. Hoy el avance es más diversificado y ponderado, tal vez más lento, pero seguro. La agricultura crece moderadamente en áreas y más intensamente en rendimientos, con más opciones de cultivo y rotación. Además, hay nuevas pautas ambientales a cumplir (enhorabuena): puentes verdes, más regulaciones para aplicaciones y agroquímicos, etc..

Otra diferencia es que la ganadería hoy es mucho más fuerte, con precios y actividad récord.

El precio de exportación de la carne está en un máximo histórico (gráfica) y a la agricultura ya no le resulta tan fácil desplazar a las vacas.

En el ciclo anterior, la diferencia de rentabilidad entre los rubros era notoria y -además- la producción y los empresarios ganaderos (a todo nivel) venían malheridos por la anterior crisis financiera y sanitaria (aftosa).

Eso quedó muy atrás y hoy la ganadería es el rubro líder en exportaciones. Se pensaba que por estos tiempos el sector forestal ya estaría primero, pero la vaca tenía un segundo aire.

Seguramente con la planta de UPM 2 produciendo, eso finalmente se concrete, lo que será otro importante avance.

Las trabas a la forestación que se plantean a nivel político no tienen fundamentos válidos y está demostrado que los árboles son buenos socios de la ganadería.

Por otro lado, el ingreso medio y los costos de la economía uruguaya son claramente mayores a los de aquel tiempo, tanto por las tendencias estructurales de la economía local como por la coyuntura internacional. En efecto, el salario promedio en dólares está hoy 20% por encima de su nivel de 2010.

En aquel momento el costo laboral en dólares subía fuerte y podía sostenerse por el histórico aumento de los precios.

Hoy los valores internacionales vuelven a mejorar, pero el nivel salarial de la economía local ya es alto -aún con el reciente retroceso por la pandemia- y su mejora es posible si hay más productividad e inversión. Además, hay una mayor carga tributaria que en aquel momento, en especial en los establecimientos de mayor escala.

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Porteras adentro

En este contexto el Plan Agropecuario divulgó sus ya clásicos datos de las Carpetas Verdes, que reflejan el resultado económico de los establecimientos ganaderos asesorados por el Plan.

En tiempos de gran volatilidad de mercados y sobreabundancia de información, los datos del plan objetivan la realidad efectiva de los establecimientos, siendo una muestra representativa de la realidad ganadera.

Los números del ejercicio 2020/21 fueron muy buenos en comparación histórica, a pesar de la sequía y otros contratiempos, y se ubicaron en niveles cercanos a los máximos de la serie (gráfica).

Más allá de las circunstancias de cada año, la tendencia muestra una acumulación de capacidades que hacen la producción más eficiente, a nivel del pastoreo, genética animal y comercialización.

Por otra parte, en los últimos meses se ha registrado un fuerte aumento en el precio de varios insumos que se comercializan a nivel internacional, muchos de ellos claves para la ganadería y -sobre todo- para la agricultura (pesticidas, herbicidas, fertilizantes, etc.).

Los problemas logísticos de salida de la pandemia, problemas de suministro por casos de Covid (en especial en China) y una demanda firme en la recuperación económica global, son algunas de las explicaciones de estas fuertes subas.

El referido aumento en los insumos afecta los márgenes agrícolas, que en ciertos casos pueden resultar más estrechos que el año pasado, aún con el aumento en los precios de venta de los granos.

Para el maíz, cultivo con el uso más intenso de insumos por hectárea, el aumento obviamente no es buena noticia.

El precio de venta es bueno, pero hay una oferta importante de granos forrajeros, incluyendo el grano partido desde Argentina, a un precio competitivo que le pone límite al precio local. Para la soja el desafío es parecido, con un precio que -siendo bueno- no es el récord registrado en el primer semestre.

Aquellos valores, cercanos a 480 US$/ton, entusiasmaron a los agricultores y a los propietarios de tierras, que tendieron a aumentar los arrendamientos.

Ahora los números son más estrechos, porque bajó el precio de ingreso y subieron los costos; además, la Niña sigue instalada y amenazante (gráfica), más allá de las bienvenidas últimas lluvias.

Por todo esto, hay que hacer los números al detalle para no tomar malas decisiones.

Tensiones globales

El interés por campos y arrendamientos es creciente y es una demostración de las buenas oportunidades en los agronegocios. Pero también es reflejo de circunstancias financieras internacionales.

La tasa de interés negativa en EEUU y otros países desarrollados, junto a políticas fiscales expansivas para salir de la pandemia, ha generado un aumento impactante en la oferta global de dinero, con la consecuente inflación en los precios de activos y productos.

La discusión ahora es si dicha inflación es permanente o transitoria. El dilema no es fácil para quienes dirigen los bancos centrales (incluido el nuestro) y tienen que tomar decisiones de política monetarias.

Se duda entre atacar rápido la inflación subiendo la tasa de interés, con el riesgo de golpear la economía prematuramente, cuando la pandemia sigue complicando; o dejar que -eventualmente- los precios se moderen, lo que no es seguro y puede terminar complicando más la economía a largo plazo, pues lo transitorio se puede volver más permanente.

La discusión no es menor porque EEUU lleva más de 10 años con la tasa de interés de la Reserva Federal en nivel negativo (menor a la inflación).

Si la política monetaria en EEUU y la UE cambia hacia una mayor tasa de interés, los precios de los activos (como la tierra) podrían verse afectados, aunque todo indica que será un cambio gradual.

A mediano y largo plazo

La dinámica en el campo es intensa y con múltiples oportunidades, pero el escenario global (del cual los agronegocios son mayormente dependientes) no se muestra fácil, con conflictos geopolíticos latentes. En estas circunstancias, sería importante avanzar más y mejor en los procesos de transformación agroindustrial, que pueden dar más oportunidades de empleo, complejidad y sofisticación a la economía, y por lo tanto un mayor desarrollo productivo y social.

En este plano, Uruguay ha tenido verdes y maduras. La industria lanera ha retrocedido, lo mismo las curtiembres; las pequeñas y medianas industrias lácteas también la han pasado mal.

En la molinería el escenario es más auspicioso y también en el área de industrias proveedoras de insumos (raciones agroquímicos, laboratorios). Las inversiones en las agroindustrias forestales son millonarias en celulosa, con el procesamiento de madera sólida -el otro subsector- con expectativas de un postergado despegue.

Y la agroindustria que tiene hoy el mayor crecimiento -la frigorífica- está atravesando un conflicto sindical indeseable y sin justificación.

Mejorar las relaciones laborales y la negociación colectiva es una cuenta pendiente, y no solo en los frigoríficos.

Sumado a esto, es preciso seguir reduciendo costos, hacer más competitivas las tarifas y -como siempre- ampliar mercados para tener más oportunidades de colocación. Bien enterradas quedaron las ideas de subsidiar las agroindustrias imponiendo condiciones a los productores del campo. La competitividad agroindustrial tiene que ser genuina y allí todavía hay para avanzar.

Luego de una muy buena cosecha de cultivos de invierno, los cultivos de verano están en vilo por la falta de agua. La Niña complicó el partido, aunque parece que ahora abrió la canilla.
Esperando las lluvias de estas horas, los novillos cotizan en torno a US$ 4,40 y las vacas en US$ 4,15. La soja pasó los US$ 500 y hay creciente demanda desde el exterior por todas las finuras de lana, que registran suba de valores.
"Es un hecho que este plan del Ministerio de Agricultura argentino va a fallar; no tiene en cuenta el principal aspecto que define la inversión en el sector, algo obviamente indispensable para salir del letargo productivo de los últimos 40 años
Las exportaciones de bienes del Uruguay marcaron un récord histórico en 2021, por el aumento reciente en los precios y la acumulación de capacidades de producción que viene de hace años. Los agronegocios responden por 75% del monto total. El mayor ingreso dinamiza la economía y el desafío es seguir avanzando
"Todos los años enfrentamos desafíos. Más bien todos los días: el desafío de pensar qué sacamos en el diario de mañana; el desafío de tener noticias interesantes en el portal, para la toma de decisiones y para mantenerlos informados...”
“En el fútbol, es más difícil ganar cuando ya ganaste. Es más complicado salir campeón después de haber salido campeón. El 2021 marcó un gran año para la agricultura y la forestación. Ahora, ¿qué pasará en 2022? ¿Los desafíos son más grandes?
En el 2021 los precios continuaron con la inercia del 2020, la soja comenzó el 2021 en US$ 486 por tonelada con máximos de US$ 612, el maíz empezó en US$ 191, con máximos de US$ 289, y el trigo inició en US$ 236 con máximos de US$ 310, y la colza para encuadrar a US$ 730. En esta recta final del 2021 parecería que no podemos esperar ninguna sorpresa hasta el informe de enero del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en donde se actualizará la información de oferta y demanda mundial de alimentos. Parece la misma película del 2021 y de muchos años atrás. Los “enero”, no cabe duda, vienen con sorpresas y más un verano donde las lluvias marcan su ausencia.
“Esperemos que el clima acompañe, que no falten las lluvias y que la demanda del exterior se mantenga. Además, que todos los uruguayos nos demos cuenta de la importancia de tirar juntos para el mismo lado en beneficio del país...”
En las actuales condiciones, parece probable que el valor medio del novillo en 2022 se ubique por encima de los US$ 4,00, siempre que el mundo no se despatarre con alguna nueva variante de la pandemia, o surja algún otro cisne negro que, por definición, son casi imposibles de anticipar
El dato del PBI del tercer trimestre muestra que la economía alcanzó los niveles pre pandemia. Al empuje del agro, la industria y la construcción, se suman ahora el comercio y los servicios. Mantener la situación sanitaria y avanzar en la apertura comercial, son algunos de los puntos clave para seguir creciendo
Se nota un MGAP más cerca del productor, más cerca de los veterinarios de campo, recibiendo las críticas, los elogios y dando siempre la cara, buscando cooperar para mejorar la sanidad desde la primera línea.
Desde Rurales El País aportamos más de mil páginas en el año, dedicadas exclusivamente al sector más influyente de la economía nacional. Incluyendo los 52 suplementos con 676 páginas de domingo. Eso refleja la importancia del sector

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