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El arroz en la encrucijada

Menor precio y mayores costos ponen al sector arrocero en una situación muy complicada. Pero hay señales más positivas en el mercado externo. Se precisa superar el trance financiero.

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Con la cosecha 2026 ya culminada los productores arroceros están incorporando el trago amargo de un ajuste a la baja en el precio definitivo de la cosecha anterior (2025), que achica aún más los márgenes o -en muchos casos- los deja en rojo, configurando un escenario de preocupación para el sector.

El Precio Convenio definitivo de la cosecha previa (acordado entre la Asociación de Cultivadores de Arroz y los principales molinos) quedó en 10,50 US$/bolsa (incluyendo devolución de impuestos), medio dólar menos que el precio provisorio; y como se había adelantado un préstamo sin intereses de casi medio dólar. El resultado es que los productores deben devolver prácticamente un dólar por bolsa respecto al precio provisorio establecido meses atrás. Un trance particularmente complicado para los productores.

Es un cambio drástico respecto al escenario del año anterior (2024) que -se sabía- sería transitorio: aquel año India salió del mercado exportador y los precios saltaron abruptamente, para bajar luego con el mismo vértigo. Así, el precio definitivo es el más bajo desde 2019 (gráfica).

Pero además, son otros dólares: en términos reales, convirtiendo el precio a pesos y luego descontando por inflación local, el poder de compra de la bolsa de arroz según el precio de la cosecha pasada es el menor en -al menos- 20 años. Dicho de otra forma, la capacidad de cubrir costos locales (servicios, salarios, etc.) es la menor desde -por lo menos- 2005 (y tal vez más).

Este escenario complicado ya se vislumbraba el año pasado, lo que se reflejó en una retracción del área de más de 10% (se cosecharon menos de 164.000 hectáreas) . Al fijar el precio provisorio se tenía la esperanza de una cierta recomposición de los precios, después de la fuerte corrección a la baja con el reingreso de India en el mercado. Pero eso no ocurrió y se debió ir a un precio definitivo menor.

En lo estrictamente productivo, las chacras respondieron muy bien este año, pese a los resquemores por la siempre presente incertidumbre climática. Si bien el arroz en Uruguay es un cultivo 100% regado, no todos los años son iguales. Pero el sector avanza permanentemente en productividad, al tiempo que busca mantener los mejores estándares de calidad del grano (de hecho, en el acuerdo de precios se definieron premios para variedades de calidad superior, con una prima de 1,80 US$/bolsa para INIA Tacuarí y 0,60 US$/bolsa para INIA Olimar).

Los rendimientos estuvieron por encima de lo esperado, y seguramente promedien cerca de 9.200 kg/ha, cifra que se mantiene en el rango de los últimos años, cerca de los máximos históricos (gráfica). La productividad es casi la única defensa del sector ante la baja en el precio y -ahora- el aumento en simultáneo de los costos, en particular del combustible y de los fertilizantes, consecuencia del conflicto en Medio Oriente.

Mayores costos y menor precio es una ecuación complicada. Más considerando que el endeudamiento del sector se ha incrementado (gráfica). Ya el año pasado, previendo las dificultades, directivos de la ACA hablaron con el ministro Oddone para armar un mecanismo financiero que permita sobrellevar la situación, con el objetivo clave de que el área no siga bajando. La idea es establecer un “puente” financiero, una refinanciación, para mantener la actividad, bajo la proyección de que el escenario de mercados está mostrando algunas mejoras.

Comercio.

Con este escenario de dificultades en los números de los productores, la noticia de que Uruguay captó más de 60% de la nueva cuota disponible del Mercosur a la Unión Europea, surgió como una de las pocas novedades positivas de las últimas semanas.

Es una buena noticia que hay que poner en su justa dimensión. Uruguay produce cerca de 1.500.000 toneladas de arroz cáscara por año y exporta unas 200.000 toneladas a la Unión Europea, principalmente de arroz cargo (descascarado) o parboiled. En este contexto, al concretarse el Acuerdo Mercosur-UE, se logró una cuota para el Mercosur de 60.000 toneladas anuales sin arancel para colocar en la UE (algo que no estaba incluido, en principio, en las negociaciones previas). A esa cuota se llegará paulatinamente, en 6 años, sumando 10.000 toneladas por año.

Este 2026, al estar ya comenzado, la cuota es de unas 6.770 toneladas sin arancel, que ya se utilizó en su totalidad. De eso Uruguay captó el 63% (unas 4.000 toneladas) y el resto lo hizo Argentina. Obviamente es un pequeño volumen, pero lo que importa es la señal y -particularmente- haberse “plantado” en la cancha mostrando la capacidad comercial del país. Los antecedentes muestran que el 50% de las ventas de arroz del Mercosur a la UE corresponden a Uruguay, antecedente clave para hacer gravitar en las negociaciones para repartir la cuota entre los miembros del Mercosur, tarea que está pendiente (en el arroz y el resto de las cuotas).

El impacto de tener un volumen con arancel cero es alto. Hoy, el arancel para entrar con arroz cargo y parboiled son unos 40 euros/ton pero en el arroz pulido llega a 195 euros/ton y allí está la oportunidad: ingresar con arroz pulido (blanco) sin arancel y con marca propia de los molinos uruguayos directamente a las góndolas europeas.

En lo que refiere al contexto general del mercado, se abre un escenario de posibles mejoras ante la caída en el área de arroz en EEUU, que puede dejar espacio a colocaciones de Uruguay en Centroamérica. El área estadounidense caería 17% según el USDA, a menos de 1 millón de hectáreas, un mínimo en varias décadas.

En el mercado global, el USDA prevé que la producción en la zafra 2026/27 caiga unas 5 millones de toneladas a 538 millones, la primera caída desde 2015/2016. El consumo, por el contrario, sigue creciendo y se proyecta un récord de 541 millones de toneladas (siempre en base arroz pulido); de manera que los stocks globales bajarían y la relación stock/consumo caería un punto a 35,6%. Sigue siendo históricamente alta, pero al menos baja respecto al año previo.

Con este escenario, se abre una posibilidad de ciertas mejoras en los precios de exportación del arroz uruguayo, luego de la fuerte caída post reingreso de la India al mercado. Antes de dicho episodio, Uruguay exportaba arroz a precios en el rango de 450 a 500 US$/ton; luego de subir al eje de 700 US$/ton, cayeron al rango de 400-450 US$/ton. Se espera ahora avanzar por encima de dichas referencias. A las mencionadas proyecciones del USDA, hay que agregar que el clima puede traer sorpresas, con el advenimiento de un Niño que puede complicar la producción asiática (la más importante). De manera que -si se logra superar el trance financiero- el sector podría ingresar en una etapa más auspiciosa.

La exportación en pie, que se ha institucionalizado y hoy parece inamovible, cumplió un rol relevante en la estabilización de los precios de la reposición, fortaleciendo especialmente al eslabón históricamente más rezagado de la cadena: la cría.

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