Con este escenario de mucho pasto, reposición escasa y encareciéndose, así como un margen aparente entre el precio de exportación y lo que viene pagando la industria, soy plenamente optimista en que el mercado se puede seguir afirmando”, afirmó a Rurales El País el consignatario Walter Hugo Abelenda, principal de la empresa del mismo nombre.
Reconoció que “no se puede pensar en valores que hubo y que seguro sea muy difícil volver a ver, pero creo que la industria hoy tiene margen para crecer en materia de precios”.
Como referencias del mercado, Abelenda manejó US$ 3,30 y hasta US$ 3,40 por kilo para los novillos especiales. Las vacas especiales están cotizando entre US$ 3,05 y US$ 3,15 por kilo y la vaquillona buena, en el entorno de US$ 3,20 por kilo. Recordó que la existencia de la industria frigorífica es que “no sean vaquillonas muy pesadas porque el destino más requerido es el abasto y pide una vaquillona que no esté más allá de los 390 o 400 kilos.
El productor se entusiasma porque tiene una disponibilidad de forraje en el campo como hace mucho tiempo no tenía, porque venía de tres años de sequía y le mete más kilos a las vaquillonas especiales. “Hay muchas vaquillonas que se pasan de kilos y terminan convirtiéndose en una categoría que a pesar de estar muy bien terminada, se transforma en escasa porque supera los 220 kilos de carne que es lo que pide el abasto”, remarcó el consignatario de Florida.
La semana que finalizó tuvo dos días de faena y cerró por debajo de las 30.000 reses. “Eso confirma lo que se viene dando, la gente con buen forraje, con lluvias casi permanentes y con una explosión de comida, se juega a tratar de que con algunos kilos más que se consiguen fácil y con algunos centavos más, que poco a poco se van consolidando, el productor intente recuperar parte de las pérdidas que tuvo por la baja del ganado y la sequía”, dijo.
El informe de la ACG.