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Gonzalo Oleggini: “Las relaciones comerciales deben estar siempre por encima de las ideologías”

El especialista en comercio internacional, fue el entrevistado de este domingo en Hablemos de Agro en Canal 10

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Gonzalo Oleggini fue entrevistado por Pablo D. Mestre y Martín Olaverry

Entrevistado en el programa Hablemos de Agro de este domingo, en Canal 10, el especialista en comercio internacional evaluó como positivo el avance del acuerdo Unión Europea Mercosur. “Arrancó por el proceso que todos imaginábamos, el tema de las cuotas, que es lo que más nos interesa”, aseguró. Según Gonzalo Oleggini, por más que la Unión Europea ya nos conoce y tiene claro que nos cuesta ponernos de acuerdo, “no es una buena imagen que no nos pongamos de acuerdo”. También mencionó la clásica frase “a río revuelto, ganancia de pescadores”, haciendo alusión a Brasil, “pero también vimos que, en el caso de la miel, Argentina se movió estratégicamente”. El especialista consideró que “esto lo teníamos hace mucho tiempo, antes del 2019, entonces nos deberíamos haber sentado en algún momento cuando se firmó el acuerdo en diciembre del 24, para cerrar el tema cuotas”.

Al respecto también dijo que el problema más grande es que “estamos negociando un proceso empresarial, y lo estamos haciendo desde el punto de vista de las relaciones internacionales, porque no negocian los empresarios las cuotas. Los que terminan negociando las cuotas son los funcionarios diplomáticos”. Entonces, agregó, “ahí ya está el primer cortocircuito de la práctica”.

Complementó que esas personas están acostumbradas a una negociación del famoso toma y daca, te doy algo para que me des algo. “Pero a veces también puede pasar que algún empresario de ese sector que hoy la cuota no es tan relevante, se puede transformar en relevante. Entonces, también el negociar las cuotas que van a quedar impresas en piedra en algún momento tiene su grado de peligrosidad, si voy y negocio, y en alguna de las cuotas me quedo con poco, porque hoy no me interesa tanto, es un riesgo”.

Respecto al plazo para ponerse de acuerdo, Oleggini afirmó que la Unión Europea dice tres meses antes del año calendario de empezar a utilizarla, hay que dar el aviso de cómo se dividen las cuotas. “Si no llegamos a septiembre, el 2027 corre igual. Si no llegamos a septiembre del 27, el 2028 corre igual. Y ahí se pierde un poco el pie, porque, todos los acuerdos arrancan por calendario un primero de enero, éste, arrancó el primero de mayo. Entonces, el primer año calendario de este acuerdo es del primero de mayo al 31 de diciembre. No va a ser 12 meses. Ya en septiembre tenemos que decirle a la Unión Europea los porcentajes”.

Sostuvo que “empezamos a negociar las cuotas, hace 10 años atrás, hoy son insuficientes”. Pero, aclaró que “todos los acuerdos comerciales no son cerrados, son abiertos, a medida que el acuerdo avance, tenemos que sentarnos a ver los volúmenes, porque nos hemos dado cuenta, ya lo sabíamos, pero la realidad nos terminó pasando por arriba, que son sumamente insuficientes”.

Consultado si se verá a una Europa más proteccionista, más exigente desde el punto de vista sanitario, dijo que hay parte de errores no forzados por parte nuestra. “La Unión Europea es un bloque exigente, pero está todo en la web. Acá no hay nada misterioso. O sea, que, si nosotros no cumplimos con alguno de los reglamentos sanitarios o fitosanitarios que la Unión Europea requiere, no es un tema de ellos, es un tema nuestro”.

Tecnología en el tapete.

Al ser consultado sobre la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, dijo que el presidente de EE.UU. se llevó a empresarios que no es fácil subir a un avión, “fue con toda la artillería pesada de lo que es la tecnología. Y eso tiene una lectura muy clara. La mayoría de esas empresas tecnológicas norteamericanas necesitan en mucho de eso que escuchamos muchas veces de las famosas tierras raras, que no son tan raras, son 19”, pero, agregó, “el 90% del proceso desde la explotación hasta el producto final lo tiene China, con lo cual unos necesitan de otros. Y eso fue un poco lo que EE.UU. fue a plantear, pero obviamente, la respuesta de China fue que también están desarrollando tecnología, y la idea de China es quedarse con las 2 patas del negocio”.

En agropecuaria si bien hubo algunos anuncios, como la compra de soja de Estados Unidos por parte de China, o la habilitación de plantas frigoríficas americanas por parte del gobierno de Xi Jinping, “al lado del negocio de la tecnología, estamos hablando de la nada mismo, porque en un lugar se habla de millones y en otro de billones de dólares”.

Sobre la guerra en Medio Oriente, el experto analizó que la realidad es que hace casi 3 meses que el promedio del barril de petróleo pasó de 65 a 90 dólares. “Acá lo que se buscó y se aprovechó el momento fue la venta de energía. Estados Unidos es un productor que no alcanzaba la cantidad de petróleo para su consumo. Esa realidad cambió desde el año 2008 para adelante, y Estados Unidos ahora es un exportador, y es el primer exportador mundial de petróleo. Entonces, ¿qué pasó después de la guerra de Ucrania? Cuando Europa deja de comprarle a Rusia, aparece Estados Unidos y dice, yo te vendo. ¿Qué pasa ahora en la guerra de Irán, Israel y Estados Unidos con China, que es uno de los principales compradores de Irán? ¿Qué le dice a Estados Unidos en esta reunión? Yo te vendo”.

Transpacífico.

Sobre la posibilidad de concretar el acuerdo transpacífico, dijo que se está avanzando en el tema, es un acuerdo muy importante para el Uruguay. “Capaz que antes de fin de año podemos avanzar con Canadá, y en un año y medio, máximo 2, podemos estar adentro del Transpacífico. Eso nos llevaría del 8% de los países con los cuales tenemos acuerdos comerciales de los que hacemos comercio hoy, todo eso sumado a casi entre un 40 y un 50%. O sea, es un salto enorme, ¿no? Del otro lado tenemos un Chile con un 95, 96%, pero Chile tenía ese 95, 96%, y nosotros tenemos 8%. O sea, que si vamos al 50% estaremos mejorando muchísimo, y ni que hablar que la frutilla de la torta de todo eso sería después poder sumar un acuerdo con China y con Estados Unidos. Ahí nos iríamos a ese 90%, que obviamente, este, nos pondrían otra situación. O sea, es un salto enorme, ¿no?, y ni que hablar que la frutilla de la torta de todo eso sería después poder sumar un acuerdo con China y con Estados Unidos. Ahí nos iríamos a ese 90%, que obviamente nos pondría en otra situación”.

Ideología y comercio.

Sobre la posibilidad de una reunión del presidente Orsi con el presidente Trump, Gonzalo Oleggini dijo que la complejidad más grande hoy es que “estamos frente a un gobierno de Estados Unidos que no va a ir por un acuerdo comercial como el que nosotros conocemos, como los tratados de libre comercio, que implican un sinfín de productos en una bolsa, pero, lo que podemos avanzar es en el tema de lograr algunos ingresos de productos a través de temas sanitarios o fitosanitarios, porque si hablamos de volúmenes, ahí Uruguay se estaría haciendo una trampa al solitario, porque por un lado iría por los acuerdos comerciales, que son lo que la OMC reglamenta, pero si negocio cuotas con Estados Unidos fuera de algo que no es un tratado de libre comercio, estoy yendo en contra de la normativa de la Organización Mundial de Comercio, con lo cual no se puede estar de los dos lados del mostrador”.

Consultado sobre si lo comercial está por arriba de lo ideológico, consideró que “no deberíamos ponerlo así, porque lo comercial implica oportunidades para el país, no son para ninguna fuerza política, o para ningún gobierno de momento. Además, hay un tema, los acuerdos comerciales no tienen vencimiento. Cuando uno firma un acuerdo comercial, es una relación de por vida”.

En cuanto a la evaluación que tiene sobre el gobierno encabezado por Yamandú Orsi sobre la inserción internacional, Gonzalo Oleggini dijo que, desde el punto de vista de los acuerdos comerciales “tenemos que continuar en el camino de seguir tratando acuerdos comerciales, porque estamos atrás”. Analizó que estamos en un mundo que cada vez exige más alimentos, “nosotros tenemos que ver cómo producir más”, y estimó que en 8, o 10 años, “el Uruguay tiene que producir el doble de alimentos, para lo cual hay que dar un montón de saltos”.

Según su punto de vista, el país tiene un debe en eso, “y tenemos un debe en la promoción”. Afirmó que a partir de esa producción, “la promoción del comercio internacional la tenemos que hacer de otra manera, hay rubros que no están promocionados de la manera que necesitamos”. Mencionó que algunos no tienen que ver con el agro, “pero sí, en general, y puso de ejemplo al turismo, “creo que en turismo tenemos que hacer muchísimo más, tenemos que traer muchos más turistas al Uruguay. Eso también genera un impacto en el sector agrícola, porque cuando los turistas vienen, tienen que alimentarse, usan esparcimiento, usan un sinfín de industrias internas del Uruguay que también apoyan, porque es una industria exportadora, pero que se genera en el lugar físico”.

¿Tenemos que pasar por este tipo de cosas en Mercosur?

Sobre la denuncia de dumping por parte de Brasil, Oleggini dijo que “me cuesta creer que un país socio del Mercosur nos genere una denuncia por dumping en un sector y en un país que todos tenemos claro que ni siquiera tenemos dinero para subsidiar, no somos una potencia para decir: acá estamos en un proceso de dumping para imponer qué. Todos tenemos claro que la industria láctea uruguaya es mucho más competitiva que la brasileña. Esa es la principal razón. Entre países de un bloque, ¿tenemos que pasar por ese tipo de cosas?

“Brasil no tiene capacidad líder estratégico del Mercosur”

En cuanto al papel de los distintos países del Mercosur y qué puede pasar si hay cambios de gobierno en Argentina y Brasil, Oleggini dijo que “cuando Uruguay comienza a poner sobre la mesa el acuerdo con China, el famoso TLC con China, nos terminamos enterando que Argentina había puesto sus reparos, y también Brasil, ahí tuvimos una experiencia en el cual, desde el punto de vista bilateral, fuimos como frenados de alguna manera”. Según su punto de vista, “tenemos claro que para Brasil el Mercosur es un proyecto, político y de liderazgo en la región. Para nosotros, el Mercosur es un proyecto en el cual necesitamos más mercados, más apertura, los famosos 200 millones de consumidores que nunca tuvimos, porque nunca tuvimos el acceso pleno, siempre con diferentes distracciones y argumentos arancelarios, problemas en las fronteras, aduanas y todo lo que ya conocemos, sanitarios”. Y sentenció que la posición de Brasil va a depender mucho del tema político, “no va a ser tan fácil lograr acuerdos comerciales de forma bilateral, con el gobierno actual, de Lula, si vuelve a estar en el gobierno”, aseguró.

Y complementó que un ejemplo es el tema de los lácteos. “Es parte de la historia del Mercosur y del relacionamiento comercial con Brasil, que nunca ha ejercido su liderazgo político en el Mercosur de forma positiva para otros países del bloque, como para Uruguay. Ahí es donde a donde nos demuestra Brasil que no tiene su capacidad de liderazgo estratégico, como tuvo Alemania, por ejemplo, en la Unión Europea, no ha pagado los costos del liderazgo político”.

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