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Uruguay pierde más de 300.000 terneros al año

Las principales pérdidas se dan por abortos a causa de la Neospora canina

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Adrián Porcile

En el marco del XXIV Taller de Diagnósticos de Gestación Vacuna, el Dr. Santiago Bordaberry presentó un análisis de las pérdidas productivas que ocurren desde el entore hasta el destete de los terneros a nivel nacional. Este trabajo, que se viene realizando con un marco reducido de productores que realizan diagnósticos y trabajan en la búsqueda de reducir las pérdidas, se lleva adelante desde el segundo taller de diagnósticos hace más de dos décadas. Los datos crudos indican que un 12% de los vientres que se preñan en el país no logran consolidar un ternero apto para el mercado al destete.

Bordaberry, explicó que el estudio contempló la recopilación y el seguimiento continuo de casi 150.000 datos aportados por establecimientos que registran sus variables reproductivas. El cruzamiento de la información evidencia problemas estructurales que impactan directamente sobre la eficiencia de la cría, abriendo un debate indispensable sobre las prácticas de manejo sanitario vigentes.

La diferencia promedio entre las vacas que resultan preñadas y los terneros efectivamente destetados se ubica en el entorno del 12%. Si se toma como referencia una producción global en el eje de los tres millones de terneros en el país, la brecha estadística se ubica entre 250.000 y 300.000 gestaciones que se interrumpen o se pierden antes de que el animal reciba la caravana del SNIG.

Los terneros que se pierde a lo largo del ciclo equivale prácticamente al volumen de ganado que se exporta en pie durante un año o a la faena anual de una de las plantas frigoríficas de mayor escala. Estas pérdidas económicas golpea en primera instancia al productor, pero se extiende inmediatamente hacia la industria, el transporte, y la generación de mano de obra en toda la cadena cárnica.

Frente a este escenario general, los registros demuestran que existen establecimientos capaces de operar con niveles de eficiencia marcadamente superiores mediante la adopción de protocolos preventivos. Bordaberry indicó que “los números que presentamos, por ejemplo, de lo que ocurre en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, nos pueden ubicar en qué lugar estamos en ese ranking y la verdad que el mejor de todos es Nueva Zelanda. Y esos productores que sí toman todos esos recaudos, en cuanto a prevención de enfermedades abortivas, el cuidado de las vacas, la buena recría, la atención del parto, el cuidado de los terneros al pie de la madre, tienen niveles parecidos a lo que puede ser Nueva Zelanda. Entonces toda esa información sirve para, además, para tomar conciencia de la realidad”.

PERDIDAS: El desglose de las mermas indica que el 60% de las pérdidas totales se concentra de forma exclusiva en la etapa de abortos, convirtiendo a la fase de gestación en el período de mayor vulnerabilidad biológica del ciclo.

Dentro de este bloque de pérdidas por aborto, las investigaciones de campo demuestran que la Neospora canina y la leptospirosis son responsables de aproximadamente el 90% de los casos registrados en los predios bajo seguimiento. Mientras que la leptospirosis y otras patologías víricas presentes en el territorio disponen de herramientas de inmunización consolidadas, la Neospora canina representa el desafío científico más complejo para los rodeos debido a la ausencia total de una vacuna eficaz. En contrapartida, enfermedades tradicionales de control oficial como la brucelosis muestran actualmente una incidencia marginal en las causas de aborto.

La persistencia de la Neospora en los establecimientos ganaderos exige la adopción de medidas drásticas basadas en el diagnóstico de laboratorio y el descarte de vientres. El veterinario dijo que “es una enfermedad muy complicada. El ingreso puede ser a través del contagio con perros, pero una vez que entró al rodeo, aún sacando los perros, la enfermedad permanece porque las vacas le transmiten a sus hijos en el vientre. Entonces sus hijas van a seguir siendo positivas, entonces requiere de un estudio de sangre de los rodeos, el refugo todos los años de animales que fallan o los que son preñadas y que no entregan un ternero y ese tipo de cosas, que es un trabajo verdaderamente arduo, complejo y costoso”.

La etapa del parto concentra el 30% de las mermas detectadas por el estudio del taller. Las pérdidas en este período están fuertemente asociadas al manejo de las categorías jóvenes, siendo las vaquillonas de primer servicio las que registran los mayores índices de mortandad al inicio de la parición. Sin embargo, en términos porcentuales, los nacimientos tardíos conllevan un riesgo sustancialmente mayor debido a que los fetos responden a la abundante oferta nutricional de la primavera, incrementando su peso intrauterino y multiplicando los problemas por distocia o partos dificultosos.

Por su parte, la mortandad de terneros al pie de la madre representa la fase de menor impacto relativo, situándose entre el 1% y el 1,2% de las pérdidas. No obstante, este indicador ha comenzado a mostrar variaciones cualitativas debido al proceso de intensificación que viene experimentando la ganadería de cría en Uruguay. La generalización de prácticas como el destete precoz, la suplementación con granos y el confinamiento de animales en áreas reducidas ha alterado la dinámica sanitaria tradicional, propiciando la aparición de enfermedades que antes no revestían importancia en planteos extensivos.

“Toda esa intensificación viene también con una cantidad de enfermedades que no eran comunes antes en el campo y ahora que se ven mucho más seguido la coccidiosis, las diarreas. Y eso nos obliga a mirar también a nuestro programa sanitario con prevenciones de ese tipo de enfermedades, sobre todo con la vaca preñada. Es decir, nosotros con la planificación y el registro vamos a poder identificar cuál es el problema y porque ese 12% que nosotros estamos recabando como pérdidas en los predios en los cuales estamos llevando esos registros, bajen como mínimo a un 8%” dijo Bordaberry.

REDUCCIÓN: La reducción de la brecha y el objetivo de aproximar los indicadores generales hacia el piso del 8% internacional requiere una planificación conjunta entre el productor, los asesores veterinarios y el personal de campo.

El paquete de recomendaciones técnicas sugeridas por los profesionales integrantes del taller incluye acciones preventivas como el raspaje de los toros para detectar enfermedades venéreas y la remisión inmediata de los fetos abortados a los laboratorios de diagnóstico acompañados de la información histórica del lote. Asimismo, se torna indispensable optimizar el desarrollo de las vaquillonas de reposición, vigilar la nutrición invernal de las madres para evitar debilidades al parto y seleccionar genética orientada a la facilidad de parición y bajo peso al nacer, evitando los excesos alimenticios en el último tercio de la gestación.

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El cierre del mes de junio, marca el cierre de la zafra de terneros y terneras, con un volumen comercializado muy similar al colocado en el mes de febrero, cuando iniciaban las ventas de este año. Los valores de esta zafra fueron de menos a más, con una leve disminución al cierre, debido a los pesos que se registran en este momento.
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