Ganadería

Uruguay abrirá el año 2020 con 15 compartimentos ovinos

Se consolidó negocio en EE.UU. y se negocia con Japón.

Pablo Antúnez

Uruguay cierre el año con 10 compartimentos ovinos de alta bioseguridad en funcionamiento, consolidando la oferta de corderos con hueso para Estados Unidos y comenzará 2020 con un total de 15 emprendimientos. Así lo destacó a El País el asesor privado y delegado de la Asociación Rural del Uruguay en la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Jorge Bonino Morlán.

“Algunos de los 10 compartimentos en funcionamiento están terminando sus tandas de corderos y todos terminan en diciembre”, porque cierra el acuerdo con la industria y con Central Lanera correspondiente a este año, dijo el asesor.

El acuerdo contempla un beneficio de 5% por cumplimiento de entrega en la fecha acordada con la industria, 20% en las carcasas mayores de 18 kilos de peso y 25% en las carcasas de menor kilaje, pero siempre se recomienda a los productores que se sienten a negociar con la industria los beneficios.

Bonino contó que hay otros cuatro compartimentos ovinos de alta bioseguridad que “están encaminados” con toda la infraestructura y todo pronto. En estos casos, entrarán los corderos al destete (comenzarán en diciembre o enero). “Los productores que están en esta iniciativa están muy entusiasmados para seguir”, alertó el asesor. A los 15 compartimentos que tendrá Uruguay funcionando el año que viene, “hay otros cuatro o cinco que tienen potencialidad para armar rápidamente toda la infraestructura y cumplir los requisitos que impone esta figura sanitaria”, destacó Bonino.

El compartimento de alta bioseguridad está avalado por la Organización Mundial de Sanidad Animal en su código sanitario y en caso de Uruguay, en la especie ovina, son los únicos que están funcionando en el mundo (a cielo abierto). Sirvió para destrabar el ingreso de carne ovina con hueso en Estados Unidos, pronto para abrir Japón y hay otro país de América que está muy interesado en importar carne ovina del compartimento.

“Es una figura que le da a Uruguay garantía que ante ante cualquier cambio de status sanitario. Le permitirá seguir vendiendo carne ovina con las mayores garantías”, afirmó Bonino.

Además, exhortó a los productores a “hacer las cosas bien” y cumplir con el bienestar animal, con la sanidad, el respeto por el medio ambiente y cumplir a rajatabla con las recomendaciones de productos zoosanitarios para evitar cualquier aparición de residuos en la carne que afecten la inocuidad.

“El gran debe es ordenar la oferta de corderos. Se exporta muy poca carne de cordero y tendríamos que mejorar la oferta. Más que mejorar el número de vientres encarnerados, lo clave es mejorar los índices reproductivos”, afirmó Bonino.

Mejorar los índices reproductivos va de la mano del tipo de alimentación (cantidad y calidad), sanidad y la genética, pero todo eso “funciona cuando hay precio atractivo y beneficioso para el productor”, dijo el asesor de productores.
Como desafíos por delante para esta figura y para el rubro ovino en generar, surgen la necesidad de considerar incluir como “carne de alta calidad” al cordero diente de leche y como “carne de calidad al borrego”, que puede usarse en las razas finas para producir lana y luego faenar con hueso, dándole valor a la carne, manifestó.

En lo sanitario, el compartimento también abre la posibilidad de aislar poblaciones animales y utilizar esta figura para destrabar la venta de genética a países que se escudan en que Uruguay aún vacuna contra fiebre aftosa y ellos están libres sin vacunación, agregó.