La productora salteña destacó la creación de una comisión específica para el análisis de las rentas dentro del INC, ámbito desde el cual ya se logró instrumentar un esquema de renta progresiva orientado a jóvenes de hasta 29 años, mujeres que acceden a fracciones y productores familiares que, al momento del llamado, presentan un déficit de capital inicial.
Según explicó, el objetivo es evitar que el peso de la renta se transforme en una barrera de entrada insalvable. “Uno ya sabe que esa persona va a tener que entrar con una medianería o una capitalización”, señaló. Por ese motivo, el esquema acordado prevé que en el primer año se pague el 20% de la renta, en el segundo el 40%, en el tercero el 80% y recién en el cuarto año el total.
Este enfoque se complementa con apoyos técnicos y financieros. Henderson indicó que se están gestionando líneas crediticias específicas junto al Banco República, exclusivas para colonos, un instrumento que aún no está firmado pero que “está encaminado”.
Canastas desactualizadas y rentas que miran al pasado
El punto más crítico, en el caso de los valores de las rentas por canastas, según la dirigente, es el desfase temporal entre los indicadores utilizados y la realidad económica del predio. “La renta no refleja directamente lo que está pasando en ese período”, afirmó, explicando que hoy se toman como referencia valores de años anteriores. De ese modo, cuando suben precios como el del novillo gordo o la leche, la renta se incrementa más adelante, incluso cuando esos valores ya comenzaron a caer.
“Me van a decir que el precio de la leche ahora empezó a bajar, y yo voy a decir: bueno, la renta no viene en ese tono, porque la renta es de los tres años anteriores”, ejemplificó. Ese retraso, estimado en alrededor de tres años, es precisamente lo que la comisión busca corregir, con el objetivo de lograr un reflejo “más cercano a la realidad”.
Diferencias regionales y el caso de la lechería
Otro de los puntos a tratar son las variabilidades productivas de las distintas canastas a lo largo y ancho del país. Henderson coincidió en que no se puede aplicar un mismo criterio de renta a zonas con realidades tan distintas como el basalto del norte y el litoral sur. En particular, se refirió al caso de las fracciones lecheras y a situaciones como la de Colonia Rubio, en Salto, donde muchas explotaciones no son exclusivamente tamberas, sino mixtas.
“La lechería tiene otra forma”, explicó, subrayando que son pocos los tambos que destinan el 100% de la fracción a esa actividad. Aun así, el sistema actual suele clasificarlos de manera rígida. Frente a esto, la comisión trabaja en una propuesta para que las rentas lecheras incorporen un componente zonal, que contemple factores como la distancia a la industria, el clima, el estrés calórico y la calidad de las pasturas.
“No solo se trata de datos, sino también de la realidad actual”, remarcó Henderson, destacando que estos estudios se nutren del intercambio con los técnicos regionales y referentes locales. La intención es construir criterios que reflejen de forma más justa las condiciones en que producen los colonos en cada región.