La terminación a corral se consolida como uno de los principales cambios estructurales de la ganadería uruguaya. Con una participación creciente en la faena y un peso cada vez mayor en la oferta de ganado para la industria frigorífica, el sistema de engorde intensivo dejó de ser complementario para transformarse en una pieza central del negocio.
En diálogo con Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria, el analista Rafael Tardáguila señaló que el avance del corral no solo se verifica en Uruguay, sino también en las principales ganaderías del mundo. “Estamos hablando de un cambio estructural. No puede haber vuelta atrás en la significación que ha tomado el corral para la terminación de animales”, afirmó.
La creciente importancia del sistema está asociada a la necesidad de faenar animales a edades más jóvenes. Según Tardáguila, la disponibilidad de novillos jóvenes depende hoy en gran medida del corral. “Si algún día el corral faltara, no estarían esos animales jóvenes y se generaría un hueco de oferta muy significativo para la industria frigorífica”, advirtió.
Casi un tercio de la faena proviene de corrales
Durante 2025 se certificaron cerca de 450.000 vacunos terminados en corrales de engorde, lo que representa un crecimiento anual del 21%. A esa cifra se suman los animales que salen de corrales sin certificación o de sistemas de semiconfinamiento, lo que permitiría estimar un total cercano a 800.000 vacunos terminados bajo estas modalidades.
Con una faena anual de 2,4 millones de bovinos en 2025, el corral estaría aportando aproximadamente un tercio del total, una participación que evidencia su creciente relevancia en la estructura productiva.
Las categorías con mayor presencia en los corrales continúan siendo los novillos de dos a cuatro dientes, aunque fueron los que menos crecieron en términos porcentuales, con un aumento del 7% interanual. El mayor dinamismo se registró en otras categorías: los novillos diente de leche crecieron cerca de 20%, los novillos de seis y ocho dientes más de 50% y la vaquillona se posicionó como una de las protagonistas del año, con un incremento del 58% hasta alcanzar unas 100.000 cabezas terminadas en corrales certificados.
Un proceso impulsado por la intensificación
El ingeniero agrónomo Álvaro Simeone, docente de la Facultad de Agronomía e integrante de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), subrayó que el desarrollo del corral en Uruguay no responde a una moda coyuntural, sino a un proceso histórico vinculado a la intensificación productiva.
“Es un cambio estructural, pero no por una moda del corral. Hay una retrospectiva histórica que empieza después de la seca del 88-89, cuando comenzó a crecer la suplementación y luego la alimentación a corral”, explicó.
Según el técnico, la evolución incluyó etapas sucesivas: desde el uso de grano húmedo y suplementación estratégica para ajustar cargas y aprovechar el pasto, hasta el desarrollo de sistemas de recría intensiva y terminación a corral con dietas más eficientes. En ese camino, el trabajo académico y la adopción por parte de los productores avanzaron de la mano de los resultados económicos.
“Los productores fueron receptivos porque el mensaje técnico iba en sintonía con el mejor resultado económico. Y no hay mejor estímulo que ese”, sostuvo.
Costos, eficiencia y debate tecnológico
Simeone destacó que la rentabilidad del corral depende de márgenes ajustados. Con un novillo de reposición cercano a los 1.170 dólares y un valor de venta en el entorno de 1.570 dólares, el margen disponible ronda los 400 dólares por animal para cubrir alimentación y estructura.
En ese esquema, la eficiencia de conversión resulta clave. El técnico señaló que mejoras en la conversión alimenticia pueden modificar sustancialmente el resultado económico del sistema, al reducir el costo por kilo producido. En ese marco, consideró que Uruguay debería reanalizar el debate sobre el uso de promotores de crecimiento, actualmente prohibidos por ley, evaluando sus posibles impactos productivos y comerciales en los distintos mercados.
“Uruguay tiene que revisar y rediscutir el tema, analizar impactos en mercados como Europa, Estados Unidos o China y tomar decisiones con toda la información sobre la mesa”, planteó.
Nuevos alimentos y articulación con la agricultura
En paralelo, la Facultad de Agronomía y la Asociación de Cultivadores de Arroz avanzan en la evaluación del uso de grano de arroz con cáscara en la alimentación de bovinos. Los estudios muestran resultados promisorios tanto en recría como en terminación a corral, con buena respuesta productiva y sin problemas de acidosis.
El objetivo es valorizar subproductos del arroz y generar sinergias entre agricultura y ganadería, especialmente en zonas arroceras del norte y este del país. Jornadas técnicas previstas para fines de febrero y marzo en Artigas, Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres buscarán compartir estos resultados con productores.