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El impacto que tendrían estos precios en la Renta Bruta de semovientes y cómo se puede ir evaluando el impacto de cara a octubre, que es el vencimiento del pago y presentación de la Declaración Jurada de IRAE Agropecuario
En esta ocasión vamos a repasar el régimen de anticipos del impuesto a la renta agropecuaria
Según un relevamiento de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del MGAP
Se detectó que las rentas no tuvieron el último ajuste y están, en promedio, un 50% por debajo de lo que deberían
El precio promedio por hectárea fue 8% más alto que en 2016 y aún así fue el 2° más bajo en nueve años.
Pablo Antúnez El espacio vacío generado por el retiro de los grandes grupos agrícolas argentinos, rápidamente fue ocupado por empresas uruguayas y no generó caídas drásticas en el área de soja en los últimos ejercicios agrícolas, además de causar un cambio fuerte en los precios de las tierras con aptitud agrícola. Previo al gobierno de Mauricio Macri en Argentina, con la caída de precios de la soja y trigo, los grupos argentinos habían dejado de plantar en las tierras de menor aptitud agrícola y en aquellos campos que estaban lejos de la logística y por consiguiente, causaban costos mayores. Finalmente o se fueron o vendieron. En agosto de 2015, el empresario uruguayo Marcos Guigou, compró parte de Agronegocios Del Plata al empresario argentino Gustavo Grobocopatel, conocido en el mundo como "el rey de la soja". El empresario argentino mantiene inversiones en otros países e incluso apunta repicar su modelo de producción de soja en China, el principal importador mundial de la oleaginosa."Los Grobo" tenían algo más del 50% del paquete accionario de ADP (el resto era de Marcos Guigou) y la sociedad fue creada por ambos en el año 2003. A su vez, en febrero de 2014, el grupo Union Agriculture Group (UAG), empresa agropecuaria líder en Uruguay y uno de los fuertes productores agrícolas, concretó la adquisición de las 33.000 hectáreas que tenía el grupo agrícola argentino El Tejar que decidió dejar el país. Ahora, UAG vendió parte de los campos que había adquirido al comprar El Tejar, principalmente aquellos lejos de la logística y de menor producción y decidió achicarse, aunque confirma que seguirá haciendo agricultura. En este caso vendió casi la mitad de los campos que había adquirido con el negocio de El Tejar. El grupo UAG había pasado a ocupar 170.000 hectáreas desde las 105.000 hectáreas que venía trabajando con granos y ganadería, en el marco de un negocio por US$ 200 millones considerando sólo el valor de la tierra. El Tejar trabajaba en Uruguay 67.000 hectáreas y de esa superficie, alrededor de 32.000 hectáreas habían pasado a manos de UAG, mientras que también este último mantuvo bajo contrato de arrendamiento otras 35.000 hectáreas. Los grandes grupos argentinos habían llegado a Uruguay para zafar de las retenciones aplicadas por el gobierno de Cristina Kirchner. REALIDAD. "En Colonia y otras zonas (de alto potencial), los campos que fueron quedando libres, en general los fueron tomando productores uruguayos medianos y grandes que comenzaron a plantar en ellos", aseguró a El País el asesor agrícola privado Carlos Dalmás. También se están viendo algunos grupos inversores que no se muestran tanto, los que también están apostando a crecer. "Lo que veo de positivo es que hay muchos productores uruguayos que se profesionalizaron y han hecho crecer el negocio. Esta baja de área de las grandes empresas, a algunos productores los agarró bastante bien posicionados y pudieron crecer un poco", explicó el técnico. Ese cambio en el escenario, para Dalmás, "está marcando un escenario positivo para los próximos años". En los últimos meses la soja tuvo un fuerte repunte de precios, pero posteriormente los valores de la oleaginosa en el mercado mundial se desplomaron; de todos modos, es el cultivo que sigue pagando las cuentas de las empresas agrícolas. El operador salteño Francisco Cánepa, con fuerte arraigo en el negocio de campos agrícolas y ganaderos en el litoral, aseguró a El País que "lo único diferente hoy es que son escasos los negocios nuevos para agricultura y muchos de los que se habían concretado, se renegociaron a menos precios". Cánepa sostuvo que en el litoral, la ganadería -de cierta manera- "absorbió parte de esos campos que tenían menos aptitud agrícola. Los campos que tenían aptitud agrícola pero no en un 100%, sino partes dentro del predio, fueron copados por la ganadería". Por otro lado, "los campos que eran en su totalidad agrícola, siguen dentro del rubro, pero a valores muy inferiores a los contratos que se hacían antes", explicó el operador en diálogo con El País. Los últimos negocios de renta para soja y trigo en el norte se manejaron rentas de entre US$ 70 a US$ 150 por hectárea. Hoy el campo agrícola se maneja entre US$ 120 y US$ 130 por hectárea. A su vez, los campos con rentas ganaderas van de US$ 70 a algo más de US$ 80. "Las grandes empresas hacían agricultura en el norte del país en ciertas áreas dentro de ciertos predios. Hoy no se hace más agricultura pero las absorbieron los propios predios haciendo praderas o verdeos para ganadería", explicó el operador salteño. Por su parte, el operador Sebastián Da Silva, de la empresa Da Silva Inmuebles Rurales, aseguró que el mercado de tierras muestra una baja general de valores. "Hoy el mercado tiene un descuento de 30% respecto a los valores manejados el año pasado", Da Silva. También coincidió en que las tierras que dejaron los argentinos "fueron absorbidas rápidamente por otros agricultores".
Los campos ubicados entre la Ruta 1 y el Río de la Plata siguen manteniendo altos valores. https://www.youtube.com/watch?v=YE5GYCvtJ0E&feature=youtu.be El director de Diego Perdomo Negocios Inmobiliarios, Diego Perdomo, dijo en Enfoque Rural que los precios de las tierras en los departamentos de San José y Colonia con índice coneat 120,130 o 140 han sufrido ajustes a la baja entre un 35% a 40%. Perdomo aseguró que los campos ubicados en la zona de Kiyú o Rincón del Pino, lo que sería entre el sur de la Ruta 1 y el Río de la Plata, siguen manteniendo altos valores. “Es una zona donde predomina la inversión, además, las tierras se ponen muy pocas veces en oferta y significa un buen refugio de capital”, indicó. En esta zona de buena productividad, el empresario dijo que que los productores vinculados al cultivo de la papa son los que están trabajando mejor, hacen las mejores inversiones y se destacan frente a los demás. Este punto del país tiene “muchas fortalezas”, ya que se nutre de muchos aspectos agropecuarios, logísticos y forestales. “A nivel país debe ser la zona de mayor promedio de productividad de utilización de los suelos por hectárea y cuenta con el eje de la Ruta 1 que es un enlace muy interesante”. Según Perdomo, el suroeste del país es una región de producción mixta pero con una fuerte demanda en las actividades hortícolas, frutícolas, agrícolas y lecheras. “Este último rubro es el más afectado, (...) por lo que ha llevado a los productores a cerrar varios tambos para pasarse a otros negocios”. El cambio de gobierno en Argentina ha provocado que los grandes inversores que estaban instalados en Uruguay hayan regresando a su país pero las perspectivas para retornar son favorables, mientras que los grupos que alcanzaron los mejores resultados aún permanecen con su producción. “Lo llamativo es que luego del cambio de gobierno estamos teniendo más consultas y pensamos que en 2017 va a ver un retorno de inversores al país, ya que nos ven como un refugio de capital rentable”. Finalmente, Diego Perdomo comentó que la empresa inició una apuesta de inversión fuerte para llegar al centro del país. “Nos ha costado adaptarnos a los precios pero hemos logrado concretar operaciones y eso nos ha permitido ampliarnos”, indicó. “En un año desacelerado para nuestra actividad estamos apostando a ser ser los primeros para los que decidan comprar o vender sus tierras en el sur del país”.
No se puede pensar en un negocio con más de 2000 kg. de costos.
El valor de la hectárea promedió US$ 3.585 en 2015, bajó 9% en comparación al 2014 que rondó los US$ 3.900. https://www.youtube.com/watch?v=ceFGjFcLvo0&feature=youtu.be Fernando Rincón, integrante de la Dirección de Información y Estadísticas Agropecuarias (DIEA) dijo que el precio promedio de la hectárea en Uruguay quebró tendencia al alza por primera vez desde el 2002. “En los últimos tres años se ha visto que el aumento del precio de la hectárea era menor, del 5% y 6%. De 2006 a 2010 los aumentos eran del 25% al 30%”, remarcó. Esta disminución del valor de la hectárea en 2015 está “atado”, principalmente, a los precios de los commodities y otras eventualidades. “En 2008 la soja valía US$ 600 la tonelada y el año pasado costaba entre US$ 300 y US$ 330. Con una rentabilidad menor la seducción de los campos ha disminuido”, destacó. En el año 2015 se realizaron 1.245 operaciones de ventas de tierras, número similar al 2014, pero la mitad de negocios concretados en el año 2013 con un aproximado de 2.500 operaciones. “Ha costado más vender campos; era un síntoma del 2014 y fue una confirmación del año 2015”, afirmó. En los años picos, en 2008 aproximado, se concretaron más de 3.000 compras-ventas anuales. En lo que refiere a superficies, el 2015 cerró con 176 mil hectáreas vendidas, en 2014 el número de hectáreas negociadas fue similar y en 2013 superó las 300 mil hectáreas. Tal explicó Rincón, en los últimos cinco o seis años se buscaban tierras a escala, tanto para agricultura como ganadería. “Los campos grandes de 1.000 y 2.000 hectáreas valían igual o más caros que los chicos. Hasta ese momento los campos chicos y de mayor producción eran los más costosos”, señaló. Sin embargo, el año pasado los campos chicos volvieron a marcar tendencia en las operaciones. El 75% de las ventas fueron en tierras de menos de 100 hectáreas y con un valor superior a los US$ 4.000 por hectárea”, indicó. A modo de referencias, los campos de mejor promedio son los ubicados en los departamentos de Soriano y Colonia que rondan los US$ 7.000 por hect. Puntualmente se realizaron 88 operaciones a un promedio de 60 hectáreas cada una a US$ 12.000. Para los campos agrícolas ganaderos, y de acuerdo a la distancias con pueblos y puertos, los precios están en el entorno de las US$ 5.000 y US$ 6.000. Los precios para campos ganaderos rondan los US$ 3.500, más cerca del promedio, y las tierras para forestación se aproximan a los US$ 3.000 por hectárea.
“La reposición está más firme que el ganado gordo y se está colocando bien”, comentó Daniel Silveira.