Ganadería

China volverá a comprar carne porque no le alcanza

INAC estimó que hay US$ 220 millones para cobrar en ese mercado asiático que en 2019 compró en Uruguay 60.000 toneladas de carne bovina adicionales.

Pablo Antúnez

China sigue siendo un país que no puede producirse la carne vacuna que precisa y tendrá que seguir importando. “Cuando se normalice la crisis sanitaria provocada por el coronavirus tendrá que seguir comprando. No es un mercado que desapareció”, afirmó el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham.

El pasado viernes, el INAC actualizó los números de los efectos económicos que tiene el cese de los pagos, ahora agravados por el coronavirus que mantiene cerrados los bancos y retraído el consumo, evitando que bajen los stock de carne que tienen los importadores en su poder.

“Si sumamos noviembre y diciembre fueron a China US$ 220 millones y ese dinero está demorado en volver, se está dificultando su cobro”, explicó Stanham. Los US$ 220 millones son el valor de las 41.000 toneladas de carne vacuna que exportó Uruguay en esos dos meses. A lo largo de 2019, China compró en Uruguay unas 60.000 toneladas adicionales frente a 2018, pero también compró en otros destinos, formando stock de carne que aún hoy se arrastan en el mercado.

La cobranza de los US$ 220 millones está demorada, parte se cobró, otra parte está en proceso de cobrarse y aún así, hay parte de ese monto que no se sabe cuándo los frigoríficos uruguayos podrán cobrarlo.

“Se agregó un problema sanitario en China (el coronavirus) que paralizó la cadena de consumo e impidió que los importadores paguen sus obligaciones, las van a pagar, pero precisan tiempo”, dijo el presidente del INAC.

“Los grandes volúmenes de carne en depósitos portuarios, en proceso de ser desembarcada y en viaje a China, demorarán mucho más de lo esperado en ser absorbidos por las cadenas de abastecimiento internas y el consumo”, confirmó Stanham en rueda de prensa.

A su vez, los precios en ese mercado cayeron 30%, “lo que ya estaba vendido y facturado se regenció, en parte, eso se está terminando de medir”, aclaró el jerarca. La baja de los precios en China también se reflejan en otros mercados hacia los que Uruguay exporta y en los valores que recibe el productor ganadero por la hacienda que remite a la industria.
“Si bien la caída más pronunciada se observó en las primeras semanas del año, y posteriormente fue de menor magnitud, los precios actualmente muestran oscilaciones, y no es posible afirmar un nivel de precios estabilizado para el mercado”, explicó el titular de INAC.

China tiene tres ventajas, según destacó Stanham: “no hay cuotas (acapara todo lo que se le pueda vender), el arancel es bastante bajo (12% por tonelada) y compra todos los cortes del animal (incluidas las menudencias)”.

Mirando hacia adelante, el titular de INAC afirmó que “China volverá a ser el principal mercado para las carnes uruguayas una vez que esta situación sanitaria en ese país se supere. No hay por qué esperar que esa sea la realidad”, aclaró.

Más allá de los problemas en el mercado chino, que no sólo afectan a los frigoríficos locales, sino también a todos los de la región, Stanham explicó que “las carnes uruguayas tienen suficientes mercados para defenderse. Uruguay puede producir 500.000 toneladas anuales para exportación y las va a vender”. China llegó a acaparar el 75% de las exportaciones de carne bovina y hoy está representando apenas el 40%.

El jerarca de INAC agregó que “el sector logra mantener un nivel de actividad razonable, pero por debajo de lo esperado, siendo el impacto en el volumen de significativa consideración. Reflejo de esto es la disminución en la faena, que alcanza una caída del 31% hasta el 16/2. La actividad se basa en negocios para China, (50% de la carne bovina embarcada a todos los mercados en lo que va del año 2020), que corresponde a previsiones que los importadores hacen esperando una reactivación parcial para abril o mayo o en adelante, que es la fecha en que estos embarques llegarán a China ”.