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Actividad ovárica de las vacas, prevé 80% de preñez

El actual ciclo de entore 2025-2026 se está desarrollando en un escenario donde el norte y noreste han gozado de una primavera extendida con una oferta de forraje satisfactoria, en tanto que el centro y sureste enfrentan un déficit hídrico que ha “amarillado” los campos y secado aguadas naturales. Esta heterogeneidad ha obligado a los productores a realizar el monitoreo de actividad ovárica para identificar el status fisiológico de sus vientres y aplicar medidas que aseguren la productividad futura.

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Foto: Sociedad de Criadores de Hereford

En este contexto, la labor de los médicos veterinarios se vuelve fundamental para interpretar por qué los ganados no siempre responden de manera lineal a la presencia de pasto. El concepto de calidad de preñez —definido como la capacidad de lograr preñeces tempranas o “de cabecera”— ha cobrado una relevancia inusual frente al volumen total de animales preñados. Los especialistas advierten que, si no se interviene a tiempo, el retraso en las preñeces resultará en terneros más livianos al destete y vacas con menor tiempo de recuperación para el siguiente ciclo reproductivo.

De acuerdo con los veterinarios consultados, los resultados de este monitoreo, están influenciados por la interacción de tres factores considerados como críticos: la memoria metabólica de las categorías jóvenes, el desgaste energético de las vacas que parieron temprano y la disparidad en el régimen de lluvias.

En el noreste, las inseminaciones han tenido resultados exitosos

En el noreste del país, particularmente en Cerro Largo, Tacuarembó, Treinta y Tres y Rivera, el doctor Pablo Marinho indicó que la situación climática es favorable con lluvias que han mantenido los campos verdes. Sin embargo, la realidad reproductiva muestra una brecha entre los animales de punta y las categorías generales. Mientras que las inseminaciones en rodeos de punta han tenido resultados exitosos, se ha detectado un “trancazo” en las vaquillonas generales, las cuales presentan un retraso en el celo.

El doctor Marinho indicó que “ese vaquillonaje son las hijas de la seca del 2023, que fue aquel déficit hídrico importantísimo. Entonces son hijas de ese período y la memoria metabólica, la programación fetal de que muchas veces hablamos, en esa categoría particularmente se cobró factura y el grueso está más atrasado con respecto a lo que es la actividad ovárica que hacemos en diciembre o enero”. Esta “memoria” biológica implica que, aunque hoy tengan pasto, su sistema reproductivo reacciona con lentitud debido a las carencias sufridas en su etapa de formación.

Si bien existe un porcentaje importante de esta vaquillonas generales en anestro, Marinho indicó que “el anestro superficial se está manejando muy bien por muchos productores, con respecto a poner tablillas o usar algún tratamiento hormonal, y también se ve muy bien y muy desplegada en esta zona la técnica del destete precoz; hay muchos productores que están con destete precoz, sobre todo en vacas de segundo servicio que es el cuello de botella”.

En el centro, la respuesta de los ganados paridos en ocasiones es inferior a lo esperado

En la zona centro, el doctor Santiago Bordaberry explicó que en zonas donde hay exceso de pasto en muchas áreas, la respuesta de los ganados paridos es sumamente variable y, en ocasiones, inferior a lo esperado. Un hallazgo recurrente es que las vacas que parieron temprano —la cabecera de parición— han caído más en su condición corporal (reserva de grasa y músculo del animal) que aquellas que parieron más tarde. Esto se debe a que los requerimientos nutricionales de la lactancia no fueron cubiertos totalmente al inicio de la primavera, cuando el pasto aún no era suficiente para compensar el gasto energético.

Bordaberry enfatizó la necesidad de hacer coincidir la curva de requerimientos de los animales con la curva de producción de forraje de cada campo. Al respecto, el veterinario explicó: “Si nosotros hacemos parir el ganado demasiado temprano, naturalmente hay un déficit ahí que lo paga la condición corporal de la vaca y por eso es el tercer año consecutivo que sucede eso, porque hay una tendencia de la gente a entorar un poco más temprano, visto que el mercado de los terneros pagando bien las terneradas grandes y pesadas. Ese ganado que parió temprano cayó mucho de condición corporal; es el primer determinante del porcentaje de vacas ciclando o en anestro”.

La situación es especialmente sensible en los campos de arena, que son suelos con menor capacidad de retención de agua y cuya producción de forraje depende críticamente de las lluvias estivales. Bordaberry advierte que “los campos más de arena que todavía tienen febrero son los que además les tocó menos lluvia y por eso también están en una situación un poco más compleja inusualmente. En un año donde hay mucho pasto, muchos productores de todas maneras tuvieron que recurrir a la precoz”, refiriéndose a la técnica de retirar definitivamente el ternero de la madre para que vuelva a ciclar.

En el sureste, hay niveles de anestro profundo de entre el 50% y 60% en vacas multíparas

Una realidad diametralmente opuesta se vive en el sur y sureste del país, donde el doctor Juan Andrés García Pintos reporta que las lluvias se cortaron abruptamente desde finales de noviembre. Esta zona enfrenta un déficit hídrico severo que ha afectado incluso las aguadas naturales. Según García Pintos, “la zona está complicada y los campos están bastante amarillos. Hay lugares que están bastante pelados y bueno, con un déficit hídrico a nivel de lo que es aguadas naturales o artificiales, bastante complicado en muchos lugares. Casi todas las cañadas están secas, están cortadas”.

Esta falta de agua y forraje impactó directamente en la actividad ovárica a partir del 20 de diciembre, provocando que la ciclicidad de los ganados cayera bruscamente. Los diagnósticos realizados en enero revelaron niveles de anestro profundo de entre el 50% y 60% en vacas multíparas (que han tenido varios partos). Ante esta situación crítica, los productores han tenido que tomar decisiones radicales para no perder el año reproductivo, como la realización del destete precoz, y en muchos casos la aplicación de tablillas de forma temprana.

García Pintos dijo que la respuesta técnica ha sido la aplicación inmediata de tecnologías de rescate: “Esa vaca que lo amerita va directo a destete precoz, porque además también nos quedan 50 días de entore. No son mucha la cantidad de celos que nos podemos dar, no podemos perder ningún celo previo a los retiros de los toros”. El objetivo principal en esta zona de crisis es salvar la “fábrica de terneros” sin incurrir en costos excesivos que comprometan la viabilidad económica del predio, priorizando que la vaca entre al invierno con una condición corporal que le permita sobrevivir y parir con éxito en el próximo ciclo.

En general, los profesionales veterinarios, esperan buenos índices de preñez, debido a que el productor está a tiempo de revertir los casos de anestro superficial. El Dr. Marinho estimó que se podrá llegar al 80% de preñez.

Preñeces de cabecera caen por tercer año en el norte del país

Los datos provenientes del Monitoreo del Entore 2025-2026 elaborado por el doctor Guillermo de Nava, que abarca una muestra de 12.959 vacas paridas en 14 rodeos de los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Tacuarembó y Cerro Largo, confirma las sospechas de los veterinarios de campo. Si bien el escenario no es de crisis total, sí existe un deterioro marcado en la precocidad de las preñeces obtenidas hasta el momento de la evaluación.

El parámetro del anestro total se situó en un 30,6%, una cifra que es superior al 25,7% registrado en el entore anterior, aunque se mantiene aún por debajo del promedio histórico de los últimos 26 años, que es del 36,8%. Sin embargo, la señal de alarma más clara aparece al observar la calidad de las preñeces: el porcentaje de vacas detectadas preñadas en los primeros días del servicio cayó al 21,8%, frente al 44,8% alcanzado en el ciclo 2023-2024. Esta reducción de más de la mitad en las preñeces tempranas indica que la parición del próximo año será mucho más dispersa y no tan concentrada.

El análisis del doctor De Nava es concluyente sobre las consecuencias de estos hallazgos para el futuro de la producción cárnica: “La cantidad de vacas con cría al pie preñadas en los primeros días de la estación reproductiva continuó bajando cuando comparamos los últimos tres entores, por lo que la calidad de las preñeces obtenidas se ha ido deteriorado en relación a los servicios anteriores. Este hallazgo permite afirmar que la fecha de parición en la primavera 2026 no será tan concentrada, lo que puede repercutir en el peso de los destetes en otoño 2027”. Esta pérdida de “cabecera” de parición implica un desafío económico directo para el criador, quien verá reducida su producción de kilos al destete.

Asimismo, el monitoreo reveló una gran variabilidad entre establecimientos, con niveles de anestro que oscilan entre un mínimo del 4,5% y un máximo del 92,6%.

Esta disparidad es el resultado de la interacción de una multiciplicidad de factores como puede ser la carga animal, el tipo de suelo y el manejo particular de cada campo. El leve incremento en el anestro profundo (21,1%) sugiere que lograr cada preñez será más costoso este año, ya que se requerirán intervenciones más intensivas para revertir la inactividad ovárica de los vientres.

La preparación de la majada y la revisión de los carneros para la encarnerada, es el punto de partida que define gran parte de los indicadores de productividad del rubro ovino en los establecimientos.
Ante el déficit hídrico en el Este del país, técnicos del Plan Agropecuario recomiendan priorizar el acceso al agua, reducir el gasto energético del rodeo y aplicar herramientas reproductivas y de suplementación selectiva para preservar los vientres y sostener la preñez en un escenario crítico

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