Expo Prado

Gabriel Capurro: “Hay que discutir a fondo la desigualdad”

El presidente de ARU dijo que quizás los candidatos Daniel Martínez y Carolina Cosse, quienes criticaron su discurso final de Expo Prado, “no lo leyeron ni lo oyeron”. Agregó que ambos “seguramente tenían salarios diferentes al de los funcionarios como Intendente o como Presidenta de Antel”, mencionando que “si pensaban que eso no era justo, hubieran dividido sus ingresos entre el número de funcionarios y le pagaban a todos lo mismo, incluidos ellos mismos”.

 

Pablo D. Mestre

-Su discurso de Expo Prado tuvo mucha repercusión ¿Qué opinión le merecen las declaraciones de Martínez y Cosse sobre el tema desigualdad?
-Seguramente no leyeron ni oyeron el discurso, lo cual sería lógico porque están en campaña por las elecciones municipales. Seguramente están opinando en base a titulares de prensa y no en base al contenido; y como mencioné en mi discurso, muchas veces para algunos actores del sistema de político es más popular y más rentable políticamente ese tipo de respuestas.
Mi intención al plantear este tema es que haya una discusión sobre las distintas dimensiones de la desigualdad que influyen en el desarrollo de los países y del sector rural en particular.

-¿A qué se refiere cuando habla de diferentes dimensiones de la desigualdad?
-Yo hablé de desigualdad de ingresos. Es una dimensión de la desigualdad que se mide a través del índice denominado Gini en honor a su creador, lo aclaré en más de una oportunidad. Hay otras dimensiones de la desigualdad que dije que no iba a abordar por su complejidad.
Dije que la desigualdad de ingresos va a existir, porque todos tenemos diferentes actitudes, aptitudes, dedicación al trabajo, objetivos de vida etc. y que eso termina definiendo el ingreso de las personas.

-El Ing. Martínez y la Ing. Cosse dijeron que ese pensamiento era deleznable y que les daba lástima…
-Seguramente el Ing Martínez o la Ing. Cosse tenían ingresos, o sea salarios, diferentes como Intendente o como Presidenta de Antel a lo que percibían diferentes funcionarios de esos organismos y supongo que consideraban que estaba bien. Si pensaban que eso no era justo hubieran agarrado toda la masa salarial de la Intendencia o de Antel la dividían por el número de funcionarios y le pagaban a todos lo mismo, incluidos ellos mismos. Todo eso independientemente de su talento, de su esfuerzo, de sus capacidades, de su formación, de su ausentismo, de su productividad, de su compromiso con la empresa, de su solidaridad laboral con sus compañeros. ¿No lo hicieron no? Habría que preguntarles por qué no lo hicieron si consideran que la desigualdad de ingresos es deleznable y les da lastima.
Creo que el debate en Uruguay ha estado fuera de foco; eso no ayuda a generar soluciones de fondo y pone en peligro el camino del crecimiento como base del desarrollo humano que es el único que la humanidad moderna ha encontrado como sostenible.
En Uruguay se ha debatido mucho sobre desigualdad de ingresos y muy poco sobre desigualdad de oportunidades; que es otra dimensión de la desigualdad. Creo que en ese debate sobre desigualdad de ingresos se ha estigmatizado al capital y a la riqueza, cuando la historia demuestra que el capital y la riqueza honestamente construidos son los móviles del crecimiento y del desarrollo humano. Por supuesto que las políticas públicas a través de impuestos y de gastos tienen que distribuir parte de esa riqueza con la sociedad, pero no para que todas las personas tengan el mismo ingreso, sino para que tengan las mismas oportunidades.

-¿Por qué considera que tienen ese discurso y dicen que no es justo que exista desigualdad de ingresos y lo descalifican?
-Repito, están en campaña y seguramente no leyeron el discurso. Es muy romántico decir que todas las personas deberían tener el mismo ingreso, es muy popular, pero conduce a los países a la pobreza, por eso se predica pero no se practica.
En mi discurso hablé de la relación entre pobreza y desigualdad de ingresos y hablé del caso de China; un caso que tuve la suerte de conocer y de atestiguar en más de un viaje en las últimas décadas y marca el antagonismo que a veces se presenta entre pobreza y desigualdad.
El problema es que los conceptos y las políticas económicas que fueron y son el fundamento del éxito del desarrollo de China contradice el discurso histórico de muchos y eso molesta.

-Usted dice que hay otras dimensiones de la desigualdad. ¿Cuáles son?
-Hay otras dimensiones que se refieren a la desigualdad de oportunidades o de acceso a la educación o a la salud. Hay un índice de desarrollo humano de Naciones Unidas que mide este tipo de desigualdades. Ese tipo de desigualdades también ha estado en el origen de la fundación de la ARU que ha trabajado a lo largo de la historia para mitigarlas.
Esta dimensión de la desigualdad tiene que ver con las oportunidades y las condiciones de acceso a diferentes servicios que muchas veces dependen del departamento o del barrio del país en el que nos tocó nacer y su solución debe ser un objetivo de las políticas públicas.

-¿Es una preocupación de toda la Asociación Rural?
-Estos temas siempre han preocupado a la ARU, porque el interior del país ha estado históricamente retrasado en términos de igualdad de oportunidades, eso nos preocupa, nos preocupa el despoblamiento del campo y del interior tema del hablé en mi discurso del Prado 2019. De eso se habla poco, y seguramente se habla poco porque como sociedad hemos fallado.
Yo viví en el campo muchos años con mi familia y sentí ese tipo de desigualdades. También trabajé durante 35 años como funcionario de extensión del Secretariado Uruguayo de la Lana, visitando productores en todo el país y por cierto se que hay muchas desigualdades, los que me conocen saben que trabajé en esos temas.

-¿Queda mucho por hacer?
-Que queda mucho por hacer en el país sobre desigualdad de oportunidades, estamos de acuerdo y que hay que trabajar en ese sentido también. El año pasado hicimos un conjunto de propuestas para mejorar esa situación de desigualdad con el sector rural y dijimos que el mayor avance hacia una mayor justicia social en un país es una educación pareja y de buen nivel para todos los niños de manera de igualar lo más posible las oportunidades al inicio de la vida productiva de las personas. Hay un debe importante con la población rural en ese sentido.
Mis dos discursos como presidente de la ARU abordan estos temas como una pequeña y modesta contribución al debate de ideas, y a mejorar en los temas de pobreza, desigualdad y distribución de la riqueza en todo el país y en el sector rural en particular.