La inauguración de la 121ª Expo Rural del Prado tuvo un momento especialmente dedicado a quienes han construido su vínculo con el campo desde lugares muy diferentes. Bajo la consigna “Las Rurales”, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) reconoció tres mujeres con historias atravesadas por el trabajo, la producción, la vocación y, sobre todo, la perseverancia.
Las homenajeadas fueron Malena Sanguinetti Ponce de León, Marisa Viera e Isabel Chiarino, y, a su vez, se reconoció la trayectoria del médico veterinario Jaime Castells. Cuatro recorridos distintos, desde generaciones y realidades también diferentes, pero unidos por una vida estrechamente vinculada al medio rural.
Malena Sanguinetti: a los 84 años, sigue al frente del campo
Malena Sanguinetti Ponce de León tiene 84 años y continúa trabajando en el campo familiar en Canelones, a pocos minutos de Montevideo. La historia del establecimiento se remonta a 1907, cuando la tierra fue adquirida por su abuelo, mientras que su padre comenzó a trabajarla tres décadas después.
Pero su propia historia productiva también tiene mucho para contar. A los 70 años, con un campo que mostraba señales de desgaste, encontró nuevas herramientas para transformar el sistema y seguir adelante.
En 62 hectáreas desarrolló un esquema de pastoreo con 70 potreros, con agua y sombra en cada parcela. También buscó mejorar el tipo de ganado, trabajando con animales de tamaño moderado y genética Red Angus. El sistema, además de mejorar la utilización del campo, terminó siendo una herramienta para que pudiera continuar trabajando a una edad en la que muchos ya se han retirado.
Su historia estuvo marcada por aprender haciendo. Malena contó que le hubiera gustado continuar estudiando, pero las circunstancias de la vida no se lo permitieron. Eso, sin embargo, nunca significó dejar de formarse.
“Nunca dejé de aprender a través del trabajo y la experiencia”, expresó. Con esfuerzo, responsabilidad y compromiso, sostuvo, siempre buscó salir adelante y darle lo mejor a su familia.
Incluso dudó antes de aceptar el reconocimiento. Finalmente estuvo en el Prado para recibirlo y convertirse, a sus 84 años, en una de las protagonistas de la inauguración.
Cuatro historias diferentes. Una productora que sigue trabajando a los 84 años; una mujer que encontró en el tambo una oportunidad y hoy lidera un equipo; una cabañera que debió abrirse camino en un ámbito que inicialmente le habían dicho que no era para ella; y un veterinario que después de más de seis décadas de profesión sigue entendiendo el trabajo como una forma de servir a los demás.
Cuatro historias con las que la Rural del Prado eligió, en el comienzo de su 121ª edición, reconocer también a muchas otras que se repiten todos los días en el campo uruguayo.