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Con un bajo consumo per cápita, Asia es una gran oportunidad para los cítricos

Asia aparece como el principal polo de consumo de cítricos en términos absolutos, impulsado por el peso demográfico de países como China e India, pero el panorama cambia de forma sustancial cuando se analiza el consumo per cápita, lo que permite sostener que hay una gran oportunidad de crecimiento en ese mercado.

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El español David Alba Cubertorer, CEO de Génesis Fresh, empresa del Grupo AMFresh, dijo que, al observar el consumo de cítricos a nivel global, “claramente Asia tiene un papel prominente, muy destacado por encima de las demás regiones”. Sin embargo, advirtió que ese liderazgo se sostiene fundamentalmente por el volumen de habitantes, debido a que “cuando analizas el consumo per cápita, ahí cambia mucho la foto, porque es menor”, y como ejemplo indicó que en Sudamérica el consumo anual por persona duplica al de Asia.

Según el empresario, el hecho de que millones de consumidores asiáticos tengan todavía un consumo individual relativamente bajo “eso nos dice que hay una oportunidad muy grande para el crecimiento en Asia, porque se consume muchísimo sobre la base de una población inmensa, pero lo que consume cada individuo es menor a lo que consumen, por ejemplo, en Sudamérica o en Europa”, resumió.

Europa y Estados Unidos

En el otro extremo del análisis aparecen Europa y Estados Unidos, donde el consumo de cítricos muestra una tendencia diferente. Tras más de una década de crecimiento sostenido, el mercado ingresó en una etapa de estancamiento y posterior desaceleración. Alba explicó que se trata de un fenómeno multicausal, en el que confluyen factores económicos, estructurales y culturales.

Entre los factores más determinantes mencionó la inflación, que ha impactado con fuerza en el poder adquisitivo de los consumidores, empujándolos hacia opciones percibidas como más económicas. A ello se suma el carácter de los cítricos como commodity maduro, con escaso margen de diferenciación frente a otras frutas que han sabido adaptarse mejor a las nuevas tendencias de consumo.

“Hemos visto crecimiento en berries, fundamentalmente en uva de mesa, en manzanas, en banana, en mangos, productos que a priori van más alineados con las tendencias de consumo actual”, indicó Alba. No se trata, aclaró, de una caída crítica, pero sí de una señal de alerta. “No es súper preocupante, a día de hoy no es crítico, pero sí que nos está avisando de que o la categoría cambia y se alinea más con las tendencias de consumo u otras categorías de fruta le van a restar cuota de mercado”, advirtió.

Del dominio de la naranja al auge de la mandarina

La naranja, históricamente la fruta emblemática del sector, perdió protagonismo en favor de la mandarina, que supo captar mejor las demandas de conveniencia del consumidor. Hoy, según Alba, la mandarina muestra signos de estabilización, lo que plantea interrogantes sobre su futuro.

“Claro que lo que ha pasado con la naranja puede pasar con las mandarinas”, afirmó. Para el ejecutivo, la lección es clara, ninguno de los cítricos está a salvo si deja de innovar. “Tenemos que estar pensando siempre en innovar y en crear cosas nuevas, incluso aunque los números fueran buenos, porque al final esto es un mundo competitivo”, sostuvo.

“El mercado nos está diciendo: ustedes son un poquito aburridos, es una categoría muy antigua, la gente es muy fiel, sigue consumiendo, pero no hay mucha disrupción, no hay mucha innovación”, relató. En contraste, otras frutas han capitalizado mejor atributos clave para el consumidor moderno, como la facilidad de consumo. “Prefiero comerme un arándano o una uva, que es muy fácil, no me mancho, no tiene semillas, no tengo que pelar nada. ¿A perder el tiempo pelando una naranja? Eso es lo que nos están diciendo”, graficó.

Los tiempos del citrus

Uno de los grandes desafíos de la citricultura es el tiempo. A diferencia de otros rubros productivos, el desarrollo de una nueva variedad y su llegada al mercado exige plazos largos. Desde la plantación hasta una producción comercial de calidad pueden transcurrir tres o cuatro años, y aún más hasta alcanzar el máximo potencial del árbol.

Alba subrayó, sin embargo, que ese factor no debe ser un freno. “Es verdad que desde que plantas un árbol hasta que tienes producción son tres o cuatro años, y esa primera producción tampoco es de una calidad soberbia”, reconoció.

En ese sentido, destacó que el desarrollo varietal no es hoy el principal obstáculo, ya que existen selecciones avanzadas que responden a las nuevas demandas del mercado. “Ya tenemos selecciones nuevas que pensamos que van alineadas con las tendencias”, explicó, remarcando el valor estratégico de aprovechar ese capital genético acumulado.

Lo local y lo global

Frente a los distintos cuestionamientos europeos a las importaciones de cítricos, que tienen tanto el sector productivo, como el consumidor que busca preferentemente lo local, Alba dijo que no se trata de una dicotomía excluyente, sino de encontrar el equilibrio adecuado.

“No es un tema de lo uno o lo otro; es un tema de balance”, sostuvo. Explicó que el consumidor prioriza el producto local cuando está disponible, pero no renuncia al consumo cuando ese producto no existe en su entorno. “Hay seis meses en los que no hay cítricos en Valencia y entonces necesitas importar del otro hemisferio”, ejemplificó.

Esa lógica abre una ventana concreta para países del hemisferio sur. En ese escenario, Alba ve a Uruguay con condiciones particularmente favorables. “Aun siendo una citricultura relativamente pequeña, el hecho de ser pequeña la hace muy dinámica, muy ágil”, afirmó, destacando además el programa de mejora genética de INIA, que consideró superior al de otros competidores.

Para el ejecutivo, Uruguay puede posicionarse tanto por precio como por diferenciación. “Puede ser muy competitivo, atacando nichos, diferenciándose y creando variedades disruptivas”, señaló. De cara a los mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa, la clave está en cubrir esos seis meses de contraestación, cuando no existe producción local. “Creo que Uruguay tiene una oportunidad muy buena para abastecer esos mercados vacíos de producción propia”, concluyó.

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