Agricultura

Los arroceros estiman que caerá el área de cultivo y bajará empleo

Esperan que el gobierno defina los instrumentos financieros de salvataje.

Siembra de arroz. Foto AFP.

Pablo Antúnez

Los arroceros uruguayos siguen esperando los instrumentos financieros que el gobierno analiza para evitar una nueva caída de área en la próxima zafra.

El análisis para definir esas herramientas “se está haciendo más lento de lo que necesita el sector”, explicó el presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Alfredo Lago.

Según el dirigente, se llevan dos reuniones entre ACA y el gobierno en poco más de un mes y los arroceros precisan saber si contarán o no con esos instrumentos financieros a fin de mes o sobre mitad de agosto, para determinar el área a plantar en la próxima zafra.

Hasta ahora el gobierno está ofreciendo un nuevo Fondo Arrocero que los productores no quieren tomar, porque están pagando el Fondo Arrocero IV por un monto de US$ 60 millones, al que todavía deben US$ 57 millones. “No tenemos condiciones para poder pagar un nuevo Fondo Arrocero. Vemos con escaso optimismo la posibilidad de generar ese instrumento”, afirmó Lago a El País.

Uruguay es el sexto exportador mundial de arroz y el sector vende al exterior el 95% de lo que produce. A nivel de chacra, con un paquete tecnológico desarrollado en base a investigación y experiencia local, se llegan a rendimientos récord, se cuida el medio ambiente y no se plantan variedades transgénicas, lo que permite colocar el cereal en la Unión Europea. Pero lo que es más importante, el sector genera cada año entre 25.000 y 30.000 puestos de trabajo, tanto directos, como indirectos.

Evitar una nueva baja del área es básica para mantener el nivel de empleo y poder generar más grano que permita pagar más fácil las deudas.

“Lamentablemente el sector arrocero tendrá que reaccionar con una nueva caída del área y vamos a exigir a la industria que haga alguna reestructura, para poder compensar esa caída de área, buscando que esa capacidad ociosa, no sea negativa para el negocio”, explicó el titular de ACA.

La reducción del área, que se estima para la próxima zafra entre 15.000 y 20.000 hectáreas, también se reflejará a nivel de chacra. “Se está confirmando un horizonte muy complicado, no hay una expectativa clara por el escenario negro que vemos en el horizonte. Llegamos a cuestionarnos si el sector seguirá estando en Uruguay o no”, dijo desesperanzado Lago. Esa misma desesperanza se respira a nivel de las chacras.

La propuesta de ACA al gobierno fue “generar liquidez sin comprometer retenciones de exportaciones futuras, para poder seguir pagando el Fondo Arrocero IV”. La visión del sector arrocero es generar instrumentos financieros “aumentando la devolución de impuestos al sector, aunque sea postergada en el tiempo, para que eso, a su vez, genere el repago de ese flujo. El gobierno no está entendiendo eso, obviamente que no está queriendo instrumentar por esa vía porque dice que no quiere comprometer déficit fiscal. En definitiva, estamos empantanados porque un simple elemento de aumentar retenciones futuras para repagar un instrumento financiero es imposible para nosotros”, contó Lago.

En más de una oportunidad el presidente Tabaré Vázquez comunicó a la ACA que el sector es importante para Uruguay, por eso los productores reclaman que, en base a ese compromiso, “el Estado debe estar dispuesto a disponer recursos para mantener el tamaño de la actividad. No hay una posición clara de que se entiende eso para poder sacar al sector adelante”, agregó.

Los productores terminaron de pagar el Fondo Arrocero III y ahora se acelerará el repago por el flujo de retenciones de 3% que sólo pagan productores.

“Recién estamos generando mejor flujo después de haber pagado el Fondo Arrocero III”, explicó el titular de ACA. Los productores consideran que “no tiene sentido sumar herramientas financieras iguales a las que están pagando, porque alargan la agonía del sector arrocero uruguayo”, agregó Lago.

Si se concreta la caída de entre 15.000 y 20.000 hectáreas, en la próxima zafra se estarían sembrando alrededor de 130.000 hectáreas y sería de las más bajas. En la pasada zafra se plantaron 14.000 hectáreas y ya se había achicado. La baja en el área sembrada va de la mano de una reducción del empleo en toda la cadena: industria, chacra y transporte.