Agricultura

La producción de arroz en Tacuarembó se redujo en un 60%, aseguró arrocero

Marcos Ríos, productor de Tacuarembó, contó que en el departamento se redujo en un 60% el área producida de las 20 mil hectáreas que se llegaron a sembrar.

Tractor en chacra de arroz.

El menor volumen de arroz en la zona y las dificultades para colocar la producción en los mercados, ha provocado que algunos molinos tomen medidas de bajar su producción y enviar a trabajadores a seguro de paro transitorio, es el caso de los molinos de Saman en Tacuarembó y Vergara.

Marcos Ríos, productor arrocero en Tacuarembó por más de 30 años, contó que en el departamento se llegaron a plantar 20 mil hectáreas de arroz, mientras en la actualidad se produce un 60% menos. Eso provocó que varios de los molinos instalados en Tacuarembó cierren y solamente quede el de la empresa Saman.

Dijo que a medida que cerraban los molinos, los productores se iban transfiriendo a otros, pero eso “no fue suficiente” para que las empresas cuenten con un volumen de arroz adecuado. Asimismo y siendo otro problema, los molinos “están con stock de la zafra pasado”, y las empresas “tienen que elaborar en base a la demanda de los países”, pero en este momento “las compras de Irán, Irak y Perú están trancadas”, señaló.

Ríos explicó que algunas industrias tienen arroz elaborado que ocupan lugar de almacenamiento, cuando siempre fue normal que se embarque y se siga procesando lo nuevo. “Es una situación poco común que terminando la cosecha de arroz los molinos tengan poca capacidad de almacenamiento y poco arroz vendido”, contó.

Y agregó: “No es lógico elaborar algo que no está vendido y resulta claro que las industrias tomen esta decisión, como lo de Saman. El escenario no es fácil, es el último molino que nos queda en el departamento y a los productores también nos limita la opción de venta”. El productor de Tacuarembó también dijo que en el departamento hay molinos que están “totalmente abandonados” y algunos de éstos “sin la posibilidad de recuperación”.

Escuche a Marcos Ríos: