- ¿Cómo comienza la historia de Cibeles?
- Cibeles nació en el año 1976, producto de una conversación inicial entre un veterinario, muy amigo de la familia, llamado Ruben Fostel y mi tío José Víctor Zerbino; se veían muy seguido en la estancia familiar "San José del Yaguarí", fundada por nuestros abuelos Zerbino. Ruben asesoraba muchos productores y entre otras cosas fue pionero en traer nitrógeno para la conservación del semen para inseminar a las vacas. Él como veterinario estaba vinculado a la empresa Merck Sharp &Dohme en Argentina y en su momento se le ofreció a Fostel la representación en Uruguay de sus líneas de veterinaria y de agro para lo cual le sugirieron que busque gente de confianza con experiencia comercial y empresarial. Mi familia estaba vinculada entre otras a Fanapel (1898) y a Juan Cavajani SA (1917). Juan Cavajani fue mi Bisabuelo. Mis tíos Roberto, Juan Carlos, José Víctor, Ricardo y mi padre Jorge junto a Fostel fundaron Cibeles SA en 1976, entonces. En el año 1978 sumamos la representación de Sandoz (Suiza), TAD de Alemania y en 1980 comenzó la actividad del departamento de Salud Humana con MSD. El nombre "Cibeles" lo propuso mi tío Roberto, en alusión a la diosa griega del trabajo y la fertilidad. Esta empresa se dedicaría a distribuir en Uruguay productos de reconocidas empresas internacionales de primera línea. Las bases estaban echadas y el potencial era muy interesante; solo restaba trabajar fuerte y contribuir a desarrollar la empresa en el país. Se constituía como una empresa diversificada, con tres áreas comerciales muy demandadas y con productos de primera línea internacional en la salud animal, vegetal y humana.
- ¿Cuándo ingresaste a trabajar con la familia?
- Hice preparatorios de Veterinaria, pero al entrar a facultad decidí cambiarme de carrera. Comencé a estudiar Ciencias Económicas. Fue una gran decisión porque he disfrutado mucho como contador las posibilidades y las herramientas que me proporcionó para hacer lo que hice, que es lo que más me gustaba. Ingresé a trabajar en Cibeles SA y en Juan Cavajani SA en el año 1983, por lo tanto este año he cumplido 43 años en estas empresas. He sido muy feliz y estoy muy agradecido por la confianza y las oportunidades que he tenido para desarrollar mi potencial y colaborar en el desarrollo de las empresas del grupo familiar. También he colaborado muchos años en San José del Yaguarí desde el escritorio en Montevideo en la parte contable y manejo del sector financiero. Básicamente hasta el año 2005.
- O sea que la historia ya venía de empresas familiares…
- Así es y no puedo dejar de mencionar a Zersta SG, empresa agropecuaria muy querida que papá compró en el año 1985 y nos nombró administradores a mi hermano Jorge y a mi desde su inicio. Me pidió que lo apoyara e hiciéramos equipo, lo cual ha sido siempre un gusto enorme: trabajar con él, haciendo lo que siempre le gustó en el campo y yo poniendo el oído para colaborar dando una mano sobre todo en la parte contable, financiera e impuestos. Yo soy un enamorado de las empresas familiares, le he dedicado muchos años y días largos de trabajo.
- ¿Qué cosas hacen falta para un buen manejo de las empresas familiares?
Es muy importante la familia cuide y respete a la empresa familiar. Que los familiares que allí trabajan lo hagan con la preparación, responsabilidad y el compromiso necesario. Es muy importante que prime el interés general por sobre el interés particular, sin dudas en los momentos difíciles. Nunca hubo una discusión por plata en la familia Zerbino ni en sus empresas; hay una cultura familiar muy arraigada que se viene transmitiendo de generación en generación. Ojalá que siga siendo así.
- ¿Cómo es el funcionamiento de la empresa?
Cuando entré a Cibeles teníamos un equipo de gente de primera línea: respetuoso, comprometido y motivado. Éramos alrededor de 25 a 30 personas entre administrativos y personal de ventas de las 3 líneas. Importábamos productos terminados y los distribuíamos en plaza. A partir del año 2000 iniciamos la producción industrial en Uruguay (Canelones) y comenzamos a exportar a distintos países los productos de esas tres líneas. Hoy trabajan en Cibeles alrededor de 200 personas formulando los fitosanitarios para la agricultura, los productos veterinarios y la línea. Hoy trabajan en Cibeles alrededor de 200 personas formulando los fitosanitarios para la agricultura, los productos veterinarios y la línea de suplementos alimenticios y medicamentos para humanos. Alrededor de 140 personas en planta entre operarios, químicos farmacéuticos, ingenieros químicos, técnicos de laboratorio y 60 personas más entre administrativos, contadores, médicos. Considero que tenemos un equipazo y mejores personas, estamos muy orgullosos de ello. Exportamos productos de Cibeles a alrededor de 12 o 13 países de América del Sur, América Central y México. El Directorio está integrado por 6 personas. Tenemos el gusto que uno de los fundadores, mi Tio Ricardo Zerbino, también lo integre siendo el vicepresidente. Mi hermano Gustavo, que debe estar cumpliendo 50 años en la empresa, es el secretario. Y los vocales son, Ana Fostel, la hija de Ruben, gran economista que trabaja en USA y sea en forma presencial o por internet siempre está; mi primo Pablo Zerbino, Juan Andres Fernandez mi sobrino. Y yo que soy el Presidente. A la fecha han ingresado 4 integrantes de la tercera generación: el ingeniero químico Juan Andrés Fernández, la contadora Inés Zerbino, el licenciado Sebastián Zerbino y el Dr. Rodrigo Fernández, quienes están trabajando muy motivados aportando capacidad y muchas ganas.
- ¿Qué recordás de momentos complicados para la empresa en todos estos años?
- Los efectos de la ruptura de "La Tablita" en noviembre de 1982. Cuando yo entré, Cibeles era muy chico. Entré despues del cierre del ejercicio 1982/83. Fue complicado, hubo que "guapear". Uruguay era un país frágil, plena dictadura y la crisis tuvo efectos importantes y persistentes en el tiempo. Dejó mucho endeudamiento interno que no pudo cumplir sus compromisos. Se vino el Mercosur a principios de la década de 1990, lo que generó incertidumbre. Fue una apuesta importante. Al agro no lo perjudicó en ese momento, pero sí a algunos sectores industriales. La importante baja de aranceles y la competencia China destruyó la industria textil en pocos años. La pérdida de la distribución de las líneas de veterinaria y agro de Merck y la perdida de la distribución de Sandoz producto de la fusiones de multinacionales fue muy duro. Hubo que reconvertirse. La crisis financiera del 2002, la de Estados Unidos y Europa del 2008 y la Pandemia de 2020. Pasamos muchas... Fueron todos momentos distintos y difíciles que no voy a olvidar que generaron mucha ansiedad, pero pienso que finalmente supimos salir fortalecidos.
- ¿Cómo fue ese momento con la crisis de comienzos de 2002 y su salida?
Fue un momento muy complicado y de gran incertidumbre. El Uruguay estaba trancado, la industria venía sufriendo debido a lo caro en dólares que era el país. Había devaluado Brasil en enero de 1999 y entraban productos de todos lados, incluido por supuesto Brasil. Argentina seguía desde principios del 90 con el plan de convertibilidad de 1 peso a 1 dólar y Uruguay vía los efectos de la cercanía y dependencia comercial acompasaba a Argentina en esa situación. Devaluó en diciembre de 2001 y Uruguay a mediados del 2002. Fue una crisis muy importante, cerraron 4 bancos. Con el apoyo de Estados Unidos se pudo salir y a partir de allí un Uruguay más barato en dólares vía la devaluación comenzó a recuperarse y crecer. Se vino la explosión de los precios agrícolas y con ello el aumento del valor de la tierra. En ese coctel el agro se llevó para arriba todo.
- ¿Y ahora?
- Los costos de los productos que formulamos están cada día más caros en dólares. Tenemos clientes en el exterior que valoran la calidad de nuestros productos, nuestro cumplimiento, así como la amistad y confianza que les generamos, pero tenemos que ajustar los precios más seguido de lo que querríamos debido al aumento de costos sostenido y persistente medido en dólares. No pinta lindo esto. Tenemos la posibilidad de aplicar nuestro know how productivo en lugares de menores costos operativos y fiscales que brinden mayor protección y competitividad, pero hasta ahora no hemos querido hacerlo. Hablamos de países que sean más baratos que Uruguay y que a su vez protejan a las industrias como lo hace Paraguay, Argentina o Brasil. En el sector de formulación de agroquímicos y productos veterinarios competimos sin protección de ningún tipo y para poder vender necesitamos obtener los permisos, que son caros y demoran mucho tiempo en obtenerse. Tenemos una gran inversión hecha en registros que habiliten la venta emitidos por Salud Publica, MGAP- Dilave y MGAP-DGSA, así como en distintos países del donde exportamos. Todo esto cuesta mucho trabajo y dinero, son las reglas del juego existentes desde hace muchísimo tiempo. La competencia internacional le vende al Uruguay e ingresa sin pagar aranceles. Somos el único país del Mercosur que tiene tasa cero al importar productos terminados de uso agropecuario. Protege al sector primario, pero debilita la competitividad del industrial en Uruguay. En otros países los aranceles de productos de uso agropecuarios no son altos, pero colabora con la mano de obra de su industria nacional.
- ¿Qué oportunidades ves?
Uruguay tiene 12 millones de vacunos y una carne espectacular, la producimos a pasto, a grano. La carne vacuna uruguaya es muy demandada y recibe uno de los precios más altos en el mundo. Curiosamente y sin embargo, algunas industrias frigoríficas están acusando serios problemas de rentabilidad. Seguramente el peso en dólares de la mano de obra intensiva nacional les esté jugando una mala pasada. Me pegunto; ¿cuánto cuesta faenar una res en Uruguay y cuanto le cuesta a los vecinos? Hemos disfrutado los altos precios internacionales de la soja desde el año 2005 pasando de 50.000 hectáreas a 1,5 millones, lo que generó un impresionante crecimiento del área plantada. Las variaciones de precios en estos años han generado también variaciones de áreas plantadas año a año. Entre 900mil y 1,5Millones. El arroz uruguayo orgullosamente batiendo récords de productividad mundial desde hace muchísimos años. La demanda y los precios internacionales de productos agropecuarios sigue siendo interesante y firme, aunque con variaciones de diferente tenor en los distintos sectores. Seguiremos intentando competir y ocupar los espacios necesarios del mercado nacional e internacional cuidando los intereses de Cibeles y sus funcionarios.