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UPIC mostró tecnologías para equilibrio en negocio ganadero

Se analizaron diferentes escenarios de precios de insumos y productos.

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Respaldo. Más de 1.100 productores y técnicos de todo el país colmaron el Salón Egeo en Paysandú. Foto: diario El Telégrafo

 

Pablo D. Mestre. 
Intentando responder a qué precios, qué tecnología y qué negocio se logra el equilibrio en la ganadería, se realizó la 17ª Jornada de la Unidad de Producción Intensiva de Carne.
El equipo técnico de UPIC considera que para mantener la competitividad de la ganadería en los predios se genera la necesidad de aumentar la productividad, pues existe una correlación muy importante entre ésta y el resultado económico a nivel predial, demostrado por los datos de Fucrea, de Facultad de Agronomía y en trabajos de simulación de UPIC.
Para aumentar la productividad y que aumente el resultado económico existen una serie de alternativas tecnológicas, muchas de ellas estudiadas y generadas en UPIC. El denominador común es el uso de alimentos concentrados, basado en reconocer que el pasto es el alimento más importante en los predios ganaderos. “Pero para hacer una buena eficiencia de ese pasto, los alimentos concentrados nos ayudan sea para aumentar la carga en los predios, o para balancear algunas deficiencias nutricionales estacionales que tienen las diferentes pasturas”, explicó el Ing. Agr. Álvaro Simeone.
Como ese uso de alimentos balanceados implica un costo adicional y un incremento en el nivel de insumos, con la variedad de precios de los granos y de la carne, el objetivo fue analizar críticamente las tecnologías generadas en UPIC, en diferentes escenarios de precios de insumos y productos. Y así en la jornada se reseñaron las alternativas tecnológicas para la cría, para la recría y para la invernada en diferentes escenarios de precios.

Cría.

El equipo de UPIC demostró que a través de la aplicación del destete precoz, que se comporta bien en diferentes escenarios de precios de terneros y de ración, las posibilidades de mejorar están en mejorar el peso al destete. “Evaluamos críticamente creep feeding (suplementación del ternero al pie de la vaca), una tecnología que estudiamos este año y el destete precoz a corral que hace mucho lo venimos estudiando”, dijo Simeone.
A la pregunta si vale la pena producir terneros más pesados, el trabajo de UPIC demostró que sí. En el caso del creep feeding, como la respuesta sobre la performance reproductiva de las vacas no está clara, “estamos jugados sólo a esa mejora en el peso de los terneros”, afirmó. Y ahí se necesitan relaciones de precios: que el kilo producido de ternero pesado, valga por lo menos un 92% del precio del ternero liviano, “porque al aumentar el peso del ternero por kilo, tiende a pagarse menos, entonces el creep feeding es robusto siempre y cuando ese menor precio del ternero pesado no sea menos del 90% del precio del ternero liviano”.
En el caso del destete precoz a corral es distinto porque el beneficio está explicado por la mejora de la performance reproductiva de la vaca y ese destete que se hace precozmente va a pesar mucho más porque se hace a corral.
“En el cálculo que hicimos, un destete precoz aplicado normalmente con los precios de las raciones da unos 74 dólares por vaca. Por el hecho de ser un destete precoz a corral, la ayuda de esos kilos incrementados del ternero destetado precozmente lo mejoran 20 dólares más y nos vamos a 94 dólares por par “vaca/ternero”. O sea en el caso de la cría es importante”, resumió el Ing. Simeone.

Recría.

El Plan de Manejo y Uso de suelos, provoca que la agricultura tenga que hacer más puentes verdes entre dos cultivos de verano, por lo que habrá mucha área de puentes verdes que debe ser utilizada. “Por eso empezamos a trabajar en suplementación arriba de puentes verdes”, explicó el director de UPIC.
Y se hizo con un paradigma diferente: “antes cuando teníamos una avena, queríamos comernos toda la avena para aprovechar al máximo el pasto, hoy eso no lo podemos hacer porque tenemos que dejar cobertura para que el puente verde cumpla su función”. En ese contexto, para ayudar a ese puente verde a dejar esa cobertura, “tratamos de trabajar para averiguar con qué cargas hay que trabajarlas y cómo la suplementación nos ayuda a que el animal aumente la sustitución, deje de comer pasto para que haya más remanente y cumpla la función de cobertura y a su vez mejorar la performance animal”.
Llegaron a algunos coeficientes técnicos que manejando ese puente verde con 2,6 terneros por hectárea y suplementándolos al 1% del peso vivo, dejan un remanente de unos 13 cm de altura, que se corresponden con unos 1.300 kg de materia seca. Ahora la investigación lo que tiene que hacer es ver si esos 1.300 kg de materia seca logran el objetivo que exige el cumplimiento de puentes verdes como cobertura para su efecto sobre la fase agrícola.

La invernada.

Se creó un indicador llamado CME “conversión máxima de equilibrio”. Para cada tecnología ver en el mercado, según el precio del ternero o del novillo y del precio del concentrado que corresponda, granos o raciones comerciales, la conversión máxima de equilibrio que resulta de dividir el precio de la categoría en cuestión, entre el precio del sub producto o del grano, o de la ración que corresponda.
Como ejemplo: para destetar un ternero en campo natural y suplementarlo para que en lugar de perder 200 gramos en invierno, gane 200 gramos, la conversión de esa tecnología es 4 a 1. La CME para esa tecnología, al dividir el precio del ternero, entre una ración con 14% de proteína, los datos históricos dan un valor de 11 a 1.
“Entonces si necesito 11 kg de ración para pagar un kilo de ternero y en realidad en mi tecnología gasto sólo 4, estoy muy bien. Es un escenario donde me siento cómodo trabajando con la tecnología porque tengo un margen de acción importante”, explicó el Ing. Álvaro Simeone.
En otro escenario, que puede ser un feed lot, esa CME en un promedio histórico de 5 años, arroja un promedio de 8 a 1 y justo la conversión que se logra en un corral está entre 7 y 9 a 1, “entonces estoy en un rango que tengo que ser muy cuidadoso”.
Se analizaron gráficos en una relación histórica de 5 años. “Cuanto mayor sea la CME, significa que el escenario es mejor para aplicar la tecnología”.

Caso a caso.

Entonces, consultado sobre ¿qué tecnologías pueden ser más consistentes?, el especialista dijo que hay tres que tienen bastante impacto. “Una que es el destete precoz en la cría, porque se comporta muy bien en diferentes escenarios de precios, insumos y productos. En la recría de terneros, el sistema ADT (encierre de terneros), que también resiste a variaciones en precios de insumos y productos, el resultado es positivo en diferentes escenarios de precios. Y en el caso de la invernada, la tecnología que es bastante consistente es la suplementación de novillos sobre avenas o praderas”.
Agregó que en esta hipótesis inicial “hubiéramos pensado que el engorde a corral también era consistente, pero como hicimos los estudios a lo largo de 5 años, en algunos escenarios dio resultados positivos y en otros resultado de empate, o a veces pérdida. Entonces esa tecnología de engorde a corral “per se”, amerita un estudio más detenido en cada caso”.

Carencia.

Como se habló de tecnología, precios y resultado económico en relación a la tecnología, luego de haber visto los datos, se generó junto con referentes técnicos de las instituciones responsables de la generación y transferencia de tecnología, un debate para ver cuál es el estado de situación actual sobre el proceso de generación y transferencia de tecnología.
Allí la interrogante fue ¿dónde está centrado el problema: en la generación o en la transferencia? Y ¿Cuál de las tecnologías actuales podría tener mayor impacto?
El Ing. Álvaro Simeone consideró que el problema no está en la transferencia al productor, sino en la generación de tecnología. “Hay que seguir la línea que venimos trabajando en Upic de generar un pool de tecnologías más consistentes, asociadas específicamente a cada región”, afirmó.
Según su punto de vista “gracias a las herramientas comunicacionales, la información llega a los productores, el problema está en tener más y mejores coeficientes técnicos que soporten, que tengan bien cuantificado el impacto de las tecnologías sobre el resultado de la ganadería”.

Lo que viene.

Consultado sobre el futuro de UPIC, su director mencionó que al otro día de la jornada se pusieron a trabajar en la edición 2016. “Queremos empezar a trabajar en cómo evolucionan esas tecnologías nuevas, que antes no las teníamos tan evaluadas”. Y mencionó por ejemplo un destete precoz a corral y a los 6 meses se tiene un ternero de 240 kilos, o un encierro de terneros que a fin de año presenta un animal de 300 kilos. En definitiva, analizó, “lo que vamos haciendo es modificando la curva de crecimiento y engorde del animal. Dónde le pongo énfasis puede afectar la composición corporal del animal y la calidad de carne según la cantidad de pasto y grano que recibe en cada fase”. Entonces, proyectó, “lo que vamos a intentar hacer es ver cómo, modificando esa curva, podemos llegar con animales diferentes en lo que respecta a calidad de carne”.
El otro abordaje de UPIC será continuar cuantificando el impacto de estas tecnologías a nivel del resultado en el sistema de producción. “Partimos de la base que la tecnología que generamos es para resolver las problemáticas de los sistemas ganaderos y ésta se resuelve aumentando los resultados económicos”.
El espíritu y el enfoque de Upic es: realzar una tecnología y en seguida medir su impacto desde el punto de vista físico y económico, siempre intentando tener una ganadería que sea más rentable, operativamente realizable, sustentable desde el punto de vista medio ambiental y predecible. “Poder decirle al productor que si hace tal cosa, de las probabilidades que el resultado observado finalmente sea similar al resultado esperado antes de aplicar la tecnología, sea alto. Con eso el productor sabe a qué atenerse”.

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