La comercialización demandó trabajo en la pista, lográndose colocar 53 de los 55 toros ofertados, además de 24 vaquillonas. En los toros Polled Hereford se obtuvo un precio máximo de U$S 6.240 y un mínimo de U$S 2.640, marcando con un promedio de U$S 3.102. Por su parte, la categoría de vientres se vendió con suma agilidad a un promedio de U$S 1.227, con un máximo de U$S 1.296 y un piso de U$S 1.140.
Finalizadas las ventas, Martín Salto dijo que el remate “salió”, pero reconoció que fue “trabajoso para el momento que se está viviendo; creo que la calidad de la torada ameritaba algún dólar más, pero lo importante es que se vendió, que se dispersó, las vaquillonas se vendieron muy bien, hubo compradores nuevos sumándose y compradores de volumen”.
Por su parte, Fransisco “Peto” Cánepa destacó que “la torada estaba excepcional, muy bien presentada”, y valoró la respuesta del público y la constante renovación de clientes, “quedaron dos toros para atrás, pero de igual manera hubo mucha gente nueva comprando; entiendo que a valores razonables y dentro de todo muy conformes porque eran 55 toros en oferta y sabemos que Martín es vendedor”.
Respecto a la dispersión de los toros, Cánepa y Salto coincidieron en que el remate tuvo un destino sumamente repartido, colocándose toros para Salto, Tacuarembó, Paysandú, Río Negro y Artigas, además de un reproductor adquirido por un productor de Argentina.